La homofobia, es una realidad a la que nos tenemos que enfrentar en el trabajo, la escuela, en la familia, en las calles, pero gran parte de esta violencia homofóbica queda impune.
Sábado 3 de septiembre de 2016
El pasado jueves 1 de septiembre fui víctima junto con mi pareja de acoso policíaco en un espacio público, en el municipio de Naucalpan, enfrente del Parque Naucalli, por parte de la policía municipal, mientras mi pareja y yo estábamos platicando y descansando después de clases.
Mientras estábamos platicando un policía municipal se acercó a nosotros muy prepotente, diciendo que nos teníamos que retirar con el argumento de que pasan personas y familias y que dábamos mala imagen y que las personas podrían pensar otra cosa de nosotros, y nos preguntó que a qué nos dedicamos, qué hacíamos allí y que si éramos novios. Como si el hecho de salir con otro chico fuera un delito.
Es indignante que por sólo tener una orientación sexual diferente a la heterosexual, por sólo expresar tu amor, es motivo para vivir la homofobia y el acoso policíaco. No es casualidad que esto ocurra en el municipio de Naucalpan, que es gobernado por el PAN, siendo ellos los que propusieron en la CDMX la comisión de la familia atacando los derechos de las mujeres y la diversidad sexogénerica, Naucalpan pertenece al Estado de México que ocupa el segundo lugar en crímenes de odio.
Violencia homofobica en las calles
Según La Encuesta Nacional sobre Discriminación y Juventudes LGBT, el 39.4% han sufrido homofobia en las calles, por otro lado 30℅ de los jóvenes encuestados han sido violentados por policías, el 44.6% no demuestran afecto a su pareja por miedo al rechazo o por su seguridad y el 70.8℅ de los casos denunciados quedan sin responder.
Toda esta violencia en nuestro país se da en el contexto, en un aumento de la violencia que empezó a incrementar en la guerra contra el narco, donde principalmente las mujeres y las personas de la diversidad sexogenerica son los que más la sufren, y donde el gobierno y sus instituciones son cómplices de esta violencia, ya que la mayoría de los casos quedan impunes, con el argumento de ajuste de cuentas, crímenes pasionales, problemas de drogas.
Pero las que sufren más está violencia en las calles son las mujeres trans, ya que muchas de ellas a causa de la discriminación laboral son orilladas al trabajo sexual, donde son acosadas por la policía y son víctimas de crímenes de odio, y como consecuencia de ello su promedio de vida no es mayor a 35 años.
También es necesario tomar en cuenta que la misma policía que nos violenta, es la misma que reprime a los que luchan contra este régimen, como el caso de los maestros de la CNTE, que han sido reprimidos y perseguidos por defender la educación pública y sus derechos laborales.
Es necesario que cualquier tipo de violencia que suframos por nuestra orientación sexual o identidad de género sea denunciada, que no nos quedemos callados, que nos organicemos en forma independiente de los partidos tradicionales y que tomemos las calles para luchar contra la homofobia. Cada vez más creo que es necesario luchar para cambiar este sistema de raíz y no por un espacio en esta sociedad.
Porque como decía Lohana Berkins “En un mundo de gusanos capitalistas, hay que tener coraje para ser mariposa”.