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Red Internacional
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Reforma Laboral. Agnet: una agencia para robarte tu derecho a la salud

Cambiemos ya le robó a los jubilados. Ahora quiere robarle a los enfermos.

Pablo Minini

Pablo Minini @MininiPablo

Natalia Laris Enfermera

Lunes 30 de abril de 2018

Finalmente, el gobierno envió al Congreso tres capítulos de su desdoblada reforma laboral que no pudo imponer en diciembre del año pasado por el rechazo y la movilización en contra que generó.
Claro que las estrellas rutilantes del proyecto son dos de esos capítulos: el que tiene que ver con el blanqueo de trabajadores informales y el relativo a convertir las pasantías en capacitación laboral, que en la práctica son regalos para que los empresarios contraten mano de obra barata y se vean obligados a pagar menos por despidos.

Pero queda aún un tercer capítulo. En la propuesta está la creación de la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnología Sanitaria, AGNET.

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¿Qué es tecnología sanitaria? Básicamente, los medicamentos, dispositivos y procedimientos de salud que se usan en un sistema sanitario. Un tomógrafo, una pastilla de ibuprofeno, una mamografía son todas tecnologías sanitarias. Un procedimiento de aborto legal, seguro y gratuito en un hospital público también podría serlo. Ante una nueva tecnología sanitaria, es necesario hacer una evaluación que permita tomar la decisión de si implementarla o no en un contexto social, económico y cultural. Una agencia evaluadora tendría a su cargo preguntarse y responder si un nuevo medicamento o procedimiento sanitario es efectivo, si es seguro y si su costo es sustentable. Como dijo Jorge Lemus, exministro de Salud de Cambiemos: "cuestiones como en qué condiciones se usa un medicamento, cuál es la base científica de ese uso, la relación entre el beneficio y la oportunidad de recibir determinado tratamiento serán discusiones que la AGNET saldará”.

Actualmente la Agencia Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) es la encargada de definir si un medicamento es eficaz, seguro y puede ser utilizado en Argentina. La AGNET estaría encargada de definir- supuestamente según criterios científicos, pero en realidad de costo-beneficio- si una nueva tecnología médica no encarece los tratamientos.

El verdadero objetivo: recortar las prestaciones

La AGNET tendría la potestad de definir que un medicamento quede por fuera del Plan Médico Obligatorio o de la canasta básica de prestaciones del sector público, según se consigna en el artículo 2 del proyecto de ley. Por lo tanto, aunque la ANMAT confirme que hay criterios científicos para permitir el uso de un medicamento o tecnología nuevos, la AGNET puede eximir al Estado o a las obras sociales de incluirlo en las prestaciones. Claro que no impediría que cualquier paciente pudiera acceder a la innovación en el sector privado. Cualquier paciente con dinero, claro está. El proyecto deja abierta la posibilidad de ir avanzando en privatizar sectores enteros de la salud, en consonancia con la Cobertura Universal de Salud.

El objetivo explícito del gobierno es reducir lo que llama la "industria del juicio", es decir, justificar a las obras sociales que nieguen atención aduciendo que los costos son muy elevados. Por eso este punto es tan aplaudido por las burocracias sindicales que manejan las cajas de las obras sociales, y quieren llamar la atención lo menos posible. Obras sociales de menos aportes brindarán una salud de segunda o tercera. Incluso el proyecto pretende incluir la negociación de salud dentro de la negociación paritaria.

La agencia tendría un directorio definido por el Poder Ejecutivo y un Consejo Asesor donde participarían asociaciones médicas, universidades públicas y privadas y, como no podía ser de otra manera, representantes de entidades productoras de tecnología sanitaria. Es decir: los empresarios que crean los nuevos medicamentos y procedimientos son los mismos que pretenden definir si esas innovaciones se pueden usar o no, y si serán accesibles a toda la población o tendrán precios prohibitivos, sólo para una élite. Productor, vendedor y control de calidad, todo en una misma persona: ese es el proyecto de Cambiemos.

Claro que es necesaria una agencia, pero una que defina un límite a la irracionalidad empresarial: la salud de los trabajadores no puede quedar en manos de la especulación de laboratorios, empresas de tecnología o asociaciones profesionales a favor del lucro privado. Una agencia de control del tipo que propone Cambiemos sólo funciona para aumentar el valor de la tecnología sanitaria. Las agencias de evaluación tecnológica sanitaria sólo tienen sentido cuando estamos frente a sistemas de salud mixtos, que permiten el lucro privado. La única forma de que una agencia así cumpla sus objetivos sanitarios al servicio del pueblo trabajador es en un sistema único de salud pública, en manos de sus trabajadores y del pueblo trabajador, que elimine las prepagas que lucran con la salud. Con producción nacional de medicamentos y tecnología en manos de los científicos y profesionales de la salud. Son los trabajadores y los científicos los únicos que están en condiciones para definir si un procedimiento o tecnología es eficaz y necesario para una comunidad.