Los planes del gobierno provincial para los estatales y el ataque a los referentes sindicales. Las luchas que marcaron el año y su incidencia en nuevos sectores de trabajadores.

Lautaro Jimenez Docente y dirigente del PTS @LautaroJ_PTS
Viernes 29 de julio de 2016 15:16
Mendoza se sorprendió este año por la energía que desplegaron miles de trabajadores de la educación, que lucharon contra el gobierno, el Ítem Aula y el cierre de las paritarias por decreto. Con paros que superaron el 80% de acatamiento y movilizaciones de 14 mil en las calles, demostraron su capacidad para enfrentar, no sólo el despotismo patronal del gobierno, sino también su discurso político, ganando el apoyo de la población.
La derrota coyuntural del SUTE, que comenzó a bajar la guardia luego de la votación en la Legislatura desempatada a favor del Ítem Aula, limitó el ánimo de resistencia contra el techo salarial del resto de los trabajadores estatales a quienes el gobierno les impuso aumentos que rondan el 25%, sin despertar conflictos a gran escala como el que vimos en la educación. Pero el desgaste político que le provocó a Cornejo fue también una señal de la fuerza social de este sector, que lo obligó a dejar para otra oportunidad su idea de introducir ítems de presentismo y productividad en el resto de las áreas estatales.
Esta relectura de la relación de fuerzas por parte del gobierno radical luego de la enorme resistencia docente, lo llevó a cambiar hacia una política de mayor negociación y búsqueda de gremios aliados en cada sector. Ganó así el apoyo de AMPROS y rompió el bloque sindical de la salud, un modelo que luego intentó replicar con sindicatos sin peso real para encubrir los decretos con el que fue cerrando las demás paritarias estatales, como vimos en la Administración Central y Judiciales.
La lucha del Casino de Mendoza, que se convirtió a principio de año en un punto de inflexión contra la ola de despidos (…) tuvo un efecto disuasivo en la coyuntura del primer semestre, limitando el avance de los despidos masivos que el gobierno provincial y los intendentes mostraron estar dispuestos a llevar adelante en el verano
La lucha del Casino de Mendoza, que se convirtió a principio de año en un punto de inflexión contra la ola de despidos del gobierno provincial, terminó con una derrota parcial en la que luego de más de 90 días de acampe y numerosas medidas de fuerza solo se lograron algunas reincorporaciones judiciales de delegados y trabajadoras con protección por maternidad. Pero también tuvo un efecto disuasivo en la coyuntura del primer semestre, limitando el avance de los despidos masivos que el gobierno provincial y los intendentes mostraron estar dispuestos a llevar adelante en el verano. En el imaginario de los propios trabajadores vemos cómo el ejemplo de esta lucha hoy ayuda también a los trabajadores del Casino Cóndor, que actualmente enfrentan la amenaza de despidos de la patronal de KLP y el gobierno de Cornejo.
El gobernador logró avanzar contra los trabajadores más de lo que lo hicieron los gobiernos de Cambiemos en Buenos Aires, pero aún está por detrás de sus intenciones para reducir el déficit fiscal y la planta de personal. La debilidad sindical para enfrentar los despidos de contratados, le permitió al gobierno que los mismos pasen sin mucho conflicto en la OSEP, Cultura y el Registro Civil. Pero donde hubo activistas más combativos al frente, hubo lucha como en Santa Rosa, Guaymallén, Agricultura Familiar y RENATEA, e incluso se lograron algunas reincorporaciones como en el Las Heras, Casino, Samusa y el Ministerio de Trabajo.
La represión del pasado 24 de mayo en las puertas de la casa de gobierno fue una muestra de la firme voluntad de empezar a “poner orden” en la calle. Antes de esto estuvo el procesamiento judicial de Raquel Blas, Roberto Macho y Federico Lorite como parte del “nuevo protocolo Bullrich” y luego el “protocolo de asambleas sindicales” restringiendo duramente a las mismas. La Intersindical no respondió seriamente a ninguno de estos tres ataques y el gobierno de Cornejo avanzó de esta forma también contra las libertades democráticas.
Cornejo aprovecha cada oportunidad que tiene para avanzar en sus políticas de ajuste, represión y ataque a los sindicatos. Pero en las escuelas, hospitales y demás reparticiones estatales se está tensando una fuera social que aún no ha dicho su última palabra
Estamos ante un gobierno que “es todo lo neoliberal que la relación de fuerzas lo permite”, pero también ante una relación de fuerzas se va modificando permanentemente. Cornejo aprovecha cada oportunidad que tiene para avanzar en sus políticas de ajuste, represión y ataque a los sindicatos. Pero en las escuelas, hospitales y demás reparticiones estatales se está tensando una fuera social que aún no ha dicho su última palabra, y que el pasado 4 de abril mostró “una idea” de paro provincial que puede ir tomando cada vez más fuerza frente a la angustia que imponen los tarifazos y la recesión económica que degrada la vida de las familias trabajadoras a pasos agigantados.