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ANCIANOS EN RIESGO. Al menos 3 casos de coronavirus en hogar de ancianos de Ituzaingó

En el hogar de ancianos Martín Rodríguez Viamonte, dependiente del GCBA, se encuentran asilados 737 ancianos y decenas de trabajadores. Trabajadores denuncian falta de protección sanitaria y riesgo de trabajo por desidia de las autoridades.

Sábado 11 de abril de 2020 19:39

El Hogar Permanente de Adultos Mayores “Martín Rodriguez Viamonte” está ubicado en Ituzaingó, aunque es una dependencia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, habitan aquellos adultos mayores en las condiciones de vulnerabilidad más extremas. En épocas de COVID 19, en el histórico edificio conviven hacinadas 1500 personas, entre usuarios y trabajadores.

Esta denuncia, la hace llegar a La Izquierda Diario uno de sus trabajadores. “Yo quiero visibilizar esta situación y mostrar que en estas condiciones no podemos trabajar como se debe, y en el medio están los viejos” comenta.

En el hogar, hay 3 casos de coronavirus confirmados entre los trabajadores, quienes debieron seguir yendo al trabajo sin medidas de prevención efectivas,hasta tener los resultados del testeo que las autoridades dieron a conocer pasados los 15 días, sabiendo incluso que la enfermedad puede no presentar síntomas pero si contagiar.

Se trata de una pareja de trabajadores infectados, quienes estuvieron internados y a los tres días le dieron el alta. Sus hijos, que también trabajan en el hogar, fueron aislados, pero no el resto de los compañeros que estuvieron en contacto.

Otra trabajadora, presentó fiebre y síntomas, y a los 3 días de tener los resultados avisaron a los demás. Hoy, ya hay otras 3 personas que están esperando los resultados.

Otra realidad que agrava la presencia de personas que se han enfermado, es que muchos de quienes allí trabajan, viajan de diferentes puntos de la provincia, por lo cual deben utilizar el transporte público pudiendo propagar el virus a muchas otras personas.

Es el propio trabajador quien nos cuenta que “ no contamos con los insumos necesarios para trabajar en medio de esta crisis, mis compañeros enfermeros y cuidadores no tienen ni siquiera la cantidad necesaria de camisolines, hasta hace 4 o 5 días no les querían dar los barbijos porque consideraban que no hacía falta, y con los guantes lo mismo. De hecho, yo me compro los míos para no sacarles a los compañeros que están más expuestos. Encima, después sale Larreta hablando desde un hospital con el barbijo puesto, es una cargada. Ahora, nos dan un barbijo por día, que sirve por 3 hs. pero nuestro turno de trabajo es de 6 hs. sin tener en cuenta que hay quienes hacen guardias y trabajan 12 o 24 hs. Escucharlo a Larreta decir que ya hicieron la compra, pero a Ituzaingó no baja nada, se nota que para él solo somos un gasto”.

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Fueron los propios trabajadores y trabajadoras del hogar, que han hecho varias denuncias pero la situación se mantiene, y se agrava en el marco de la pandemia, siendo que se trabaja con la población de mayor riesgo y vulnerabilidad. Esta misma población que se vio afectada para poder cobrar sus magros salarios, agolpados en las puertas de los bancos.

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En su denuncia relata, que hay un sector denominado informalmente por los trabajadores como “el hospitalito”, que es allí donde envían a los adultos mayores enfermos. Los aíslan y los mantienen ahí sin saber que tienen, no les hacen rayos, ni hisopados, ni tampoco los derivan. Nos cuenta angustiado “y los viejitos, pobres, que se están muriendo ahora. Pero como no les hacen el test, entonces técnicamente no mueren de covid-19 y los declaran como muertes naturales”.

Muchos trabajadores y trabajadores, consideran que hay una acción intencional de parte de las autoridades para ocultar esta situación, porque sino hay que evacuar a los 737 residentes, que sumado a los trabajadores son 1500 personas.

“Todos tenemos familia, con gente grande, chica, maridos o esposas, por eso hay mucho temor de enfermarse, e incluso llegar a morir, y es por ello, que venimos haciendo denuncias y descargos a las autoridades y el Gobierno de la Ciudad”.

Además, plantea indignado “hicieron mierda el sistema de salud, pero después ves a los gobernantes en la tele o a los famosos haciendo campañas para que donemos dinero a estas causas. ¡Los que tienen que poner la plata son ellos! y también las Obras Sociales que se enriquecen con los aportes de los trabajadores durante toda su vida, y después cuando son mayores los dejan morir.”

Sin embargo, estas denuncias y esta intención de dar a conocer los padecimientos de los adultos mayores más vulnerables, muestra la solidaridad y la sensibilidad de los trabajadores y trabajadoras. Esta fuerza social, de los de abajo, es la que organizada puede plantear una salida a esta crisis. Los sindicatos que nuclean los trabajadores de la salud, deben ponerse a servicio de esta pelea, exigiendo testeos masivos, condiciones de seguridad e higiene y todos los recursos necesarios para trabajar y atender la población de riesgo.

Como dice este trabajador “yo soy un defensor de la salud pública a morir, y soy consciente de que el problema es la mala distribución de la guita, donde no se prioriza ni en salud y educación”. Entonces, hay que dar vueltas las prioridades.