Compartimos la intervención de la docente universitaria y corresponsal de este medio en el Acto internacional contra el racismo y la violencia policial transmitido en simultáneo por la Red Internacional de La Izquierda Diario.
Sábado 11 de julio de 2020 16:51
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Hola camaradas. Mi nombre es Alejandra.
Soy docente universitaria y activista y quiero saludar a este acto internacional.
Estamos viviendo un período excepcional, en el que el asesinato de George Floyd en manos de la policía ha inspirado protestas mundiales contra el racismo y parece estar conduciendo a un cambio cultural en la sociedad liderado por las generaciones más jóvenes.
Cientos de miles de personas marcharon en ciudades de todo el Reino Unido bajo la bandera de Black Lives Matter, pidiendo que se pusiera fin al racismo y a la brutalidad policial, pero también dejando en claro que las raíces del racismo contemporáneo se encuentran en el colonialismo y el imperialismo, en particular el del Imperio Británico.
En la ciudad de Bristol el 7 de junio pasado se vivió un punto de inflexión cuando los manifestantes derribaron la estatua del comerciante de esclavos Edward Colston.
Las icónicas escenas de manifestantes tirando la estatua en el mismo puerto desde el cual zarpaban los barcos de esclavos dieron un gran impulso a la lucha.
Y, después de siete semanas, los manifestantes siguen tomando las calles. El sábado pasado miles de personas marcharon por Londres y otra protesta tiene lugar hoy.
Los trabajadores negros y de minorías étnicas son los más afectados por la pandemia de COVID-19 ya que constituyen la mayoría de la fuerza laboral en las profesiones de la salud y del cuidado.
También están sobrerrepresentados entre los trabajadores del transporte y reparto y, a menudo, realizan trabajos muy mal pagos y en los que no se garantiza el distanciamiento social.
Por ejemplo, se han producido picos de infección entre los trabajadores, en su mayoría inmigrante, de una planta de procesamiento de carne en Gales y en talleres de confección de ropa en la ciudad de Leicester, donde la mayoría de los trabajadores proceden originalmente del estado de Gujarat en la India.
La erradicación de un racismo estructural como este requiere una transformación política de la sociedad y se necesitará más que la remoción de las estatuas para lograrlo.
Los miles de jóvenes activistas que rechazaron la campaña xenófoba del Brexit llevando pancartas que decían «Los refugiados son bienvenidos aquí» ahora están movilizándose detrás de la lucha de Black Lives Matter.
Camaradas, hay un largo camino por recorrer, pero es un buen comienzo.
Terminar con el racismo significa luchar por derrocar este podrido sistema de explotación.
Buena suerte a todos y todas, dondequiera que estén luchando.