El candidato a gobernador por el Frente de Izquierda, fue entrevistado en el programa Leitmotiv de Coya TV, el pasado martes en Jujuy. La Izquierda Diario reproduce esa entrevista, en la cual se muestra la vida de un trabajador que logró llegar al Congreso de la Nación para ser la voz del pueblo trabajador.
Sábado 29 de abril de 2023 16:23
“Así hizo su carrera, muy de abajo, mis otros hermanos se quedaron a trabajar en Jujuy y también fue muy difícil, yo era el que estaba en la indefinición todavía. De todas formas, sabía del esfuerzo que hacía mi vieja. Ella me mandó a la escuela industrial de Minas, siempre decía,´si no sos muy inteligente, al menos, vas a salir un buen obrero´, salí sabiendo carpintería, electricidad, después me sirvió y tenía razón la vieja”, contaba entre risas.
“También fue un esfuerzo muy grande cuando fui a estudiar arquitectura a San Juan con una beca que me cubría, pero era difícil, porque mi vieja, con los pocos pesos que tenía, muchas veces no me podía ayudar, en esos momentos, eran los 90s, existían los bonos provinciales, era dificilísimo poder tener dinero. Entonces, ¿qué es lo que hacía yo?, trabajaba a la vez. Muchos chicos que no llegan a fin de mes, trabajan y estudian, yo trabajaba en una fábrica, en la fábrica Sica de materiales eléctricos junto con otro compañero y hacía todo lo posible para estudiar, me costó un montón. Luego, tuve un niño mientras estuve en San Juan y me tuve que volver a Jujuy porque ya la situación era difícil. Aparte mi vieja se había enfermado y tomé esa decisión, pero mi mamá no quería”, lo contaba como si el recuerdo invadiera su presente.
Y continuó: “Ella me decía,´no, seguí´, porque dentro de todo, era un buen estudiante. Había conocido las ideas del marxismo, el socialismo y no fue solamente una casualidad, sino que yo internamente lo buscaba, porque uno cuando nace en la pobreza y se cría, empezás a cuestionar por qué tenés que vivir en esas condiciones. Veía a mi vieja, después de laburar, de limpiar en dos o tres casas de familias, que se dormía en la mesa porque estaba cansada. Nosotros pensábamos,´¿por qué mi vieja tiene que estar así?´. La cuidábamos un montón”.
“Esa situación, la empezás a ver desde la necesidad. De niño, me preguntaba,´¿por qué los otros niños tienen y yo no?´, entonces, comenzás a cuestionarte la existencia, pero también llegué a un punto en que comencé a cuestionar la sociedad, desde ahí sale el chispazo de ese militante y decía,´esto hay que cambiarlo, hay que tener una sociedad de iguales´. Lo que me impactó mucho en los 90s, fue la lucha de los trabajadores estatales, habían caído muchos gobernadores, eso me llevó a pensar sobre por qué la lucha de los trabajadores y el pueblo no podían cambiar esta realidad, o sea, era posible, este proceso me incentivó muchísimo y cuando llegué a la universidad, empalmé con las ideas de la izquierda. Me dieron fundamentos para decir´esto se puede cambiar´, esto se puede cambiar de raíz y no era utópico, sino que era algo concreto, racional”.
Entonces hizo una reflexión en voz alta, “si la mayoría de la sociedad son los trabajadores, son los sectores populares, ¿por qué una minoría tiene que gobernar y decidir el destino de todos?”, y dijo, “¿por qué no me meto en política?"
Alejandro retomó de más atrás la charla, quería contar algunas cosas: “Cuando volví a Jujuy, mi vieja se enojó muchísimo, porque a pesar de estar enferma, ella decía,´no, vos eras un buen estudiante´, se enojó porque había dejado mis estudios en San Juan. Tenía a mi nene, tuve que trabajar de todo, pero entré a la facultad de humanidades, porque siempre me gustó estudiar y me parecía importante. Entré en licenciatura en Ciencia de la Comunicación, no la terminé, pero me dediqué a laburar, era heladero de una heladería de la calle Belgrano, después trabajé en varias fábricas de plásticos, obrero de la construcción, ayudante, ¡hice de todo! Hasta que entré en la municipalidad de San Salvador de Jujuy, primero como trabajador precarizado, como muchos pibes que pillan una pasantía y en ese momento había. Trabajaba para un arquitecto haciendo planos porque era técnico, pero no había obras, entonces él me dijo,´te tiro una beca porque yo sé que la pasas mal´ y ahí entré a la municipalidad precarizado. Después de luchas por el pase a planta permanente, me blanquearon, pero de castigo, porque era el que dirigía, el sindicato y el municipio me dijeron,´te vas a la recolección de residuos´, en Alto Comedero, porque recién se inauguraba Alto Comedero como delegación municipal y el servicio de recolección. ¡Eso era terrible!”.
“Un día charlando con ella, me dice,´yo siempre estuve enojada porque dejaste tu estudio, dejaste todo. Esperaba que vos te recibieras, pero te pido perdón porque no sabía que, dedicándote a la militancia, ibas a lograr esto y la verdad, te felicito por tus convicciones´. Eso fue como un alivio personal que me llenó de paz, porque estaba en una deuda con mi vieja. Ella me dijo,´sé que lo lograste y fuiste consecuente con tu vida´, como te decía, ¿quién iba a militar en la izquierda en ese momento? ¡nadie! y yo fundé mi partido en Jujuy, el PTS”, refiriéndose al Partido de los Trabajadores Socialistas, “lo fundé de la nada, de cero, ligándolo a trabajadores, obreros de los ingenios, de las fábricas. Empezamos a construir un partido que hoy es reconocido, pero en su momento no daban ni un peso por el partido. Incluso cuando empecé a ser candidato decían,´ese basurero…´ y uno se tiene que probar. Mi vieja me decía,´uno tiene que ser perseverante, ir contra la injusticia, pero hacerse valer´, porque más allá de las condiciones, humilde o no, siempre hay que dar lo mejor. Militar es un orgullo, no por algo personal, sino por lo que uno pueda dejar para las futuras generaciones”.
“Mi vieja era muy estricta, había hecho hasta el segundo, tercer grado, así que no nos podía ayudar para la escuela, aun así, mis hermanos eran muy buenos estudiantes. Mi hermano mayor fue abanderado, el que sigue, fue escolta, fueron muy buenos estudiantes, pero en ese entorno, era difícil. Esta es la historia de muchas otras familias que viven en la misma situación. Es lamentable porque no me gustaría que las otras familias pasen por esta misma situación de pobreza, sino que me gustaría que todos los chicos, tengan oportunidad. En el camino hay mucho futuro de muchos jóvenes que se frustran. Me encuentro con chicos del barrio, porque me crie en San Isidro, Azopardo, que se ponían a jugar a la pelota y hoy están mal económicamente, caídos en la pobreza. Siempre los saludo, reivindico pertenecer y venir de ese lugar humilde, también sé que es difícil salir de ahí”.
Luego, continuó con la respuesta a la pregunta que le formuló el periodista: “De mayor, uno de los golpes más grandes y esto sí me causó mucha tristeza, fue la pérdida de mi vieja por covid, eso fue terrible, era diputado provincial en ese momento, el covid nos afectó a todos, pero no todos somos iguales en esta provincia. Cuando veía al presidente del PJ, al gobernador, que les armaron hospitales prácticamente en las casas, en contraposición con nosotros que íbamos al hospital público y te mandaban a tu casa nuevamente porque no había lugar. Mi vieja cuando se enfermó, nunca quiso ir a lugares privados, quizá lo podríamos haber bancado con mi hermano, pero ella decía,´no, vamos al hospital público´. El PAMI, estaba colapsado, los médicos estaban con covid, era imposible, entonces fuimos a la guardia del ministerio de salud, la metieron en una camilla, le dieron un poco de oxígeno y nos dijeron,´no hay lugar acá, llévenla a la casa´, no teníamos oxígeno y con mi hermano hicimos todo lo posible, conseguimos oxígeno como pudimos y llegó un momento en que no dio más su corazón, pero todo eso me llevó a pensar en qué situación está la salud, porque así como yo lloré la muerte de mi madre, ¿cuántas familias habrán llorado?".
“Esto se debe a un sistema de salud devastado, colapsado, las enfermeras me decían,´no damos para más, estamos hace días, no dormimos, nos caen familias, ancianos y los tenemos que mandar a sus casas porque no hay lugar´. Mi mamá en ese momento tenía 72 años, ya era mayor, pero más allá de la edad, del desarrollo biológico, de saber que en algún momento iba a pasar, no se espera que sea de esta forma, se podría haber hecho mucho más. Me parecía injusto, porque después, uno veía por la tele, los vacunados vips, gente que tenía ciertos privilegios y entonces decís,´¿cómo puede ser?´, no solo por mi vieja, sino por muchas familias, casos de personas que iban con los chicos en los brazos o gente que fallecían en las guardias, entonces, es hipócrita que muchos sectores políticos digan,´nosotros dimos todo´, ¡no, no, no!, eso la gente lo sabe, incluso lo sabe muy bien el personal de la salud, al cual le estoy muy agradecido. Muchas familias lo vivieron en carne propia, fue una de las cosas que me golpeó muchísimo”.
“Es la historia de muchas familias, de muchos trabajadores. Hay que pelearla, pero también hay que organizarnos. Sin la militancia, no sé qué podría haber sido, capaz hubiera sido un profesional o un trabajador común y corriente. La decisión de haber abrazado las ideas de la izquierda, me llevó a que comprometa mi vida a tratar de cambiar esta realidad que ha sido tan hostil para mí, pero que no quiero que sea para el resto”.
Enseguida respondió: “No, tengo varios referentes, pero me quedo con mi vieja, porque, si bien tenía una personalidad terrible, ella siempre me decía,´loco, vos a la injusticia siempre rebelate y sé perseverante, nunca te achiques´. A mi vieja, muchas veces, la despidieron de lugares de trabajo, porque cuando sos mucama y trabajas para gente rica, muchas veces hay mucho desprecio, mucha discriminación, maltrato y muchas veces tuvo que dejar algunos laburos porque decía,´si me tratan así, me voy´ y ella nos contaba,´hoy no tenemos, me quedé sin trabajo, porque pasó esto…´ y de eso aprendí muchísimo, de ir contra la injusticia, pero también ser perseverante, no apichonarme, sino ir al frente. Ella fue uno de los referentes, después Marx, Lenin, Trotsky, pero me quedo con mi vieja, como alguien que me dio el impulso. Después lo otro (Marx, Lenin y Trotsky), me abrieron un mundo ideológico, científico, un mundo fabuloso que nunca imaginé entender”.
Alejandro Vilca, juega al fútbol, al básquet, actualmente juega al fútbol veterano y lo manifestaba entre risas. Muchas personas que lo ven en reuniones con amigos, compañeros de trabajo y demás, se asombran y le dicen,´pensábamos que eras como todos los diputados y no, estás acá, compartiendo un asado y te tomas un vino. Sos uno de los nuestros´, refiriéndose a que es uno más, un simple trabajador más. A lo que Vilca responde, "no soy un político, soy un obrero revolucionario que hace política”.
“Ser diputado hoy, es un puesto de lucha, mañana estaré en otro, o si no, volveré a mi lugar de trabajo y seguiré luchando por mi clase. Trato de hacer mi vida cotidiana, me vas a ver en la feria de Alto Comedero, voy a la Vieja Terminal a tomarme mi api con buñuelo o mi empanadita. Todas las chicas me conocen, las vendedoras ambulantes, no tengo problemas porque soy eso, ser diputado no me cambia la vida”.
“Dentro del Frente de Izquierda, cobramos lo mismo que un trabajador y el resto se dona, entonces demostramos que se puede hacer política sin cobrar fabulosas dietas y que no necesitamos ningún privilegio. Está muy acuñado en la política tradicional que, para ser político o dirigente de un partido, tenés que ser intelectual, abogado, ingeniero o pertenecer a una familia de renombre. Nosotros hicimos algo totalmente revolucionario, inédito, que los dirigentes de tu propio partido sean trabajadores y sean de los sectores más explotados, porque no soy solamente yo, está Julio Mamaní que es obrero de Aceros Zapla; Silvio “Choper” Egüez, quien es ex obrero del Ingenio la Esperanza, otros compañeros del Ingenio Ledesma, mineros, trabajadores de la salud, entonces nosotros mostramos que se puede construir un partido de la clase trabajadora, porque el trabajador puede hacer política, puede dar debate y pensar en dar una salida a la provincia desde el punto de vista de los trabajadores.
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