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Red Internacional
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Uno de los nuestros. Alejandro Vilca: “No soy un político, soy un obrero que hace política”

El candidato a gobernador por el Frente de Izquierda, fue entrevistado en el programa Leitmotiv de Coya TV, el pasado martes en Jujuy. La Izquierda Diario reproduce esa entrevista, en la cual se muestra la vida de un trabajador que logró llegar al Congreso de la Nación para ser la voz del pueblo trabajador.

Sábado 29 de abril de 2023 16:23

  •  FC: "Me gustaría conocer al Alejandro (AV), que se levanta todas las mañanas y decide peinarse o no, el que desayuna tal vez un mate cocido con bollo o prefiere un desayuno americano”, así comenzó la entrevista y ahí nomás, Fabri Cortez (FC), periodista de dicho espacio, le tira otra pregunta, “después de la universidad, comenzaste con la política, ¿cómo fue ese salto de estar intentando estudiar una carrera, pero que, por cuestiones económicas, estuviste obligado a volver a Jujuy?”.
  •  AV: “Es una situación muy difícil si me remonto a lo que significaba estudiar en mi familia, somos de una situación muy humilde. Me crie con mi vieja que se quedó con 5 niños, yo era el menor. Estudiar era como una aspiración familiar y de superación social, para ella. ¡Era importantísimo!, lamentablemente no todos en mi familia pudimos estudiar. Mi hermano mayor no pudo estudiar, el que le sigue, sí, el siguiente a este, tampoco pudo estudiar, el siguiente tampoco y yo era la última esperanza a ver si podía, mi vieja hizo el esfuerzo en un contexto difícil, era mucama, limpiaba horas en la casa de los ricos, que estudiemos era su deseo, nos costó mucho. Mi hermano, el que pudo estudiar, lo hizo en difíciles condiciones. Recuerdo cuando empezó a estudiar, tuvo que hacerlo en San Juan, porque pilló una beca en ingeniería, pero no tenía plata para ir. Entonces fuimos al mercado donde venden verduras y allí, había un camionero que iba para esa zona. Mi hermano se le acercó y le dijo:´Che, ¿me dejas por ahí?´, el camionero contestó,´vamos´ y él se subió al camión de verduras y se fue”.

    “Así hizo su carrera, muy de abajo, mis otros hermanos se quedaron a trabajar en Jujuy y también fue muy difícil, yo era el que estaba en la indefinición todavía. De todas formas, sabía del esfuerzo que hacía mi vieja. Ella me mandó a la escuela industrial de Minas, siempre decía,´si no sos muy inteligente, al menos, vas a salir un buen obrero´, salí sabiendo carpintería, electricidad, después me sirvió y tenía razón la vieja”, contaba entre risas.

    “También fue un esfuerzo muy grande cuando fui a estudiar arquitectura a San Juan con una beca que me cubría, pero era difícil, porque mi vieja, con los pocos pesos que tenía, muchas veces no me podía ayudar, en esos momentos, eran los 90s, existían los bonos provinciales, era dificilísimo poder tener dinero. Entonces, ¿qué es lo que hacía yo?, trabajaba a la vez. Muchos chicos que no llegan a fin de mes, trabajan y estudian, yo trabajaba en una fábrica, en la fábrica Sica de materiales eléctricos junto con otro compañero y hacía todo lo posible para estudiar, me costó un montón. Luego, tuve un niño mientras estuve en San Juan y me tuve que volver a Jujuy porque ya la situación era difícil. Aparte mi vieja se había enfermado y tomé esa decisión, pero mi mamá no quería”, lo contaba como si el recuerdo invadiera su presente.

    Y continuó: “Ella me decía,´no, seguí´, porque dentro de todo, era un buen estudiante. Había conocido las ideas del marxismo, el socialismo y no fue solamente una casualidad, sino que yo internamente lo buscaba, porque uno cuando nace en la pobreza y se cría, empezás a cuestionar por qué tenés que vivir en esas condiciones. Veía a mi vieja, después de laburar, de limpiar en dos o tres casas de familias, que se dormía en la mesa porque estaba cansada. Nosotros pensábamos,´¿por qué mi vieja tiene que estar así?´. La cuidábamos un montón”.

    “Esa situación, la empezás a ver desde la necesidad. De niño, me preguntaba,´¿por qué los otros niños tienen y yo no?´, entonces, comenzás a cuestionarte la existencia, pero también llegué a un punto en que comencé a cuestionar la sociedad, desde ahí sale el chispazo de ese militante y decía,´esto hay que cambiarlo, hay que tener una sociedad de iguales´. Lo que me impactó mucho en los 90s, fue la lucha de los trabajadores estatales, habían caído muchos gobernadores, eso me llevó a pensar sobre por qué la lucha de los trabajadores y el pueblo no podían cambiar esta realidad, o sea, era posible, este proceso me incentivó muchísimo y cuando llegué a la universidad, empalmé con las ideas de la izquierda. Me dieron fundamentos para decir´esto se puede cambiar´, esto se puede cambiar de raíz y no era utópico, sino que era algo concreto, racional”.

    Entonces hizo una reflexión en voz alta, “si la mayoría de la sociedad son los trabajadores, son los sectores populares, ¿por qué una minoría tiene que gobernar y decidir el destino de todos?”, y dijo, “¿por qué no me meto en política?"

  •  FC: "Usaste dos frases, palabras:´La casa de los ricos´ y´Obreros´. Dentro de lo que es el pensamiento de izquierda, son palabras claves. Pero, yo también nací en pobreza y cuando llegué a la facultad, no me topé con las mismas ideas".
  •  AV: “Depende, porque justamente, en ese momento, en los 90s, las corrientes de izquierda eran muy minoritarias, la dictadura militar lo que hizo fue barrer con toda una generación de militantes, la vuelta a la democracia, hizo que la izquierda sea vista como una secta, muy rara. Entonces era raro militar en la izquierda y hay veces que te encontrás en una facultad donde hay militancia de izquierda o ideas y hay otras que no. Ahora, la izquierda se ha ganado un espacio, está en todos los lugares, en todas las facultades, entonces cualquier estudiante puede ir y conocer, pero antes era muy difícil, por suerte yo la conocí. No sé qué habría sido de mi vida si no hubiera conocido la militancia, eso me marcó mucho”.

    Alejandro retomó de más atrás la charla, quería contar algunas cosas: “Cuando volví a Jujuy, mi vieja se enojó muchísimo, porque a pesar de estar enferma, ella decía,´no, vos eras un buen estudiante´, se enojó porque había dejado mis estudios en San Juan. Tenía a mi nene, tuve que trabajar de todo, pero entré a la facultad de humanidades, porque siempre me gustó estudiar y me parecía importante. Entré en licenciatura en Ciencia de la Comunicación, no la terminé, pero me dediqué a laburar, era heladero de una heladería de la calle Belgrano, después trabajé en varias fábricas de plásticos, obrero de la construcción, ayudante, ¡hice de todo! Hasta que entré en la municipalidad de San Salvador de Jujuy, primero como trabajador precarizado, como muchos pibes que pillan una pasantía y en ese momento había. Trabajaba para un arquitecto haciendo planos porque era técnico, pero no había obras, entonces él me dijo,´te tiro una beca porque yo sé que la pasas mal´ y ahí entré a la municipalidad precarizado. Después de luchas por el pase a planta permanente, me blanquearon, pero de castigo, porque era el que dirigía, el sindicato y el municipio me dijeron,´te vas a la recolección de residuos´, en Alto Comedero, porque recién se inauguraba Alto Comedero como delegación municipal y el servicio de recolección. ¡Eso era terrible!”.

  •  FC: "¿Cuántos años trabajaste de recolector?"
  •  AV: “Trabajé 14 años aproximadamente, de recolector. Cuando entré, no te daban ni guantes, ni uniforme. Era para quebrarnos, pero como había pasado a planta permanente con otros compañeros, entonces dijimos,´no, peleamos tanto por esto, vamos a seguir´, al poco tiempo empezamos a organizarnos para pelear por esos derechos y ahí me hice un poco más conocido, por lo menos en el ambiente sindical y entre los municipales por haber estado al frente en muchos procesos de lucha”.
  •  FC: "¿Qué hiciste con tu primer sueldo? ¿Le compraste algo a la familia?"
  •  AV: “Con el primer sueldo la llevé a comer a mi mamá, ella no acostumbraba a salir a un restaurante, nunca”. Y se quedó pensando, luego continuó, “Después, quería tener una computadora, soy militante, necesitaba escribir y me compré una computadora, la necesitaba para laburar, para hacer cosas, porque también hacía planos en Auto CAD, era un ingreso más de plata, la remé desde abajo y después me compré herramientas porque tenía que hacer changas”, recordaba y sonreía, “siempre fue alrededor de eso y además comprarle cosas a mi hijo, pero te cuento, retrocedo nuevamente, mi vieja se enojó muchísimo cuando volví de San Juan, por un tiempo ni me habló, me dijo,´vos podías dar más´ y después, cuando fui diputado en 2017, por ahí me invitaban a algún canal, a alguna entrevista y estaba contenta. Ella, siempre me invitaba a comer. Todas las veces que iba, me hacía un guiso, ¡los guisos de la vieja son los más ricos!”, lo recordaba con una sonrisa que no se le podía borrar de la cara, cada vez que nombraba a su madre.

    “Un día charlando con ella, me dice,´yo siempre estuve enojada porque dejaste tu estudio, dejaste todo. Esperaba que vos te recibieras, pero te pido perdón porque no sabía que, dedicándote a la militancia, ibas a lograr esto y la verdad, te felicito por tus convicciones´. Eso fue como un alivio personal que me llenó de paz, porque estaba en una deuda con mi vieja. Ella me dijo,´sé que lo lograste y fuiste consecuente con tu vida´, como te decía, ¿quién iba a militar en la izquierda en ese momento? ¡nadie! y yo fundé mi partido en Jujuy, el PTS”, refiriéndose al Partido de los Trabajadores Socialistas, “lo fundé de la nada, de cero, ligándolo a trabajadores, obreros de los ingenios, de las fábricas. Empezamos a construir un partido que hoy es reconocido, pero en su momento no daban ni un peso por el partido. Incluso cuando empecé a ser candidato decían,´ese basurero…´ y uno se tiene que probar. Mi vieja me decía,´uno tiene que ser perseverante, ir contra la injusticia, pero hacerse valer´, porque más allá de las condiciones, humilde o no, siempre hay que dar lo mejor. Militar es un orgullo, no por algo personal, sino por lo que uno pueda dejar para las futuras generaciones”.

  •  FC: "En todo esto, ¿dónde entra tu viejo?"
  •  AV: “A mi viejo lo perdí hace un montón, lo volví a encontrar después de un tiempo, él hizo su familia”, respondió. “Cuando era chico, por ahí lo necesitaba, pero después, el lugar de padre, lo ocupó mi hermano mayor, Alfredo, a quien quiero un montón, le hice doler la cabeza muchas veces, también mi criaron mis otros hermanos. Aprendí muchísimo de ellos porque mi vieja como laburaba todo el día, teníamos poco tiempo de vernos, entonces nos criamos entre el grupo de hermanos”.

    “Mi vieja era muy estricta, había hecho hasta el segundo, tercer grado, así que no nos podía ayudar para la escuela, aun así, mis hermanos eran muy buenos estudiantes. Mi hermano mayor fue abanderado, el que sigue, fue escolta, fueron muy buenos estudiantes, pero en ese entorno, era difícil. Esta es la historia de muchas otras familias que viven en la misma situación. Es lamentable porque no me gustaría que las otras familias pasen por esta misma situación de pobreza, sino que me gustaría que todos los chicos, tengan oportunidad. En el camino hay mucho futuro de muchos jóvenes que se frustran. Me encuentro con chicos del barrio, porque me crie en San Isidro, Azopardo, que se ponían a jugar a la pelota y hoy están mal económicamente, caídos en la pobreza. Siempre los saludo, reivindico pertenecer y venir de ese lugar humilde, también sé que es difícil salir de ahí”.

  •  FC: "Contame del momento más difícil de niño, otro de cuando eras estudiante y uno de ahora, siendo diputado".
  •  AV: “Cuando era niño fue difícil, ver que me faltaron muchas cosas, por ejemplo. Con mi hermano, nos prestábamos las zapatillas para ir a la escuela, no teníamos zapatillas, entonces mi hermano tenía que faltar o yo, y las compartíamos. Uno lo toma con tristeza y nos preguntábamos: ¿Cómo puede ser posible? Me golpeó mucho la falta de recursos económicos, no tener ropa o comida, a veces tomábamos sopa. Eso, de niño, te golpea mucho, pero me ayudó a pensar por la positiva, decir, ´esto no va más y hay que buscarle la vuelta´. Cuando era adolescente, lo que me golpeó o lo que me impactó mucho, fue la lucha de los trabajadores, porque iba a la escuela de Minas y en los 90s, hubo muchos paros y tenía compañeros de la secundaria que, en esos momentos, no les pagaban a sus viejos. Eran maestros, municipales y me decían,´hoy mi viejo va a la marcha y nosotros vamos, ¿qué vamos a hacer acá?´ y nos escapábamos de la escuela, nos íbamos por las ventanas y participábamos de las marchas. Me impactó muchísimo eso y también sentir la bronca de mis compañeros, por ahí venían sin comer o no tenían y yo pensaba,´es terrible´, obviamente yo tampoco tenía, pero decía,´vamos, acompañemos a los viejos a las movilizaciones de los trabajadores´ y eso me enseñó muchísimo, todo golpe me enseñó”.

    Luego, continuó con la respuesta a la pregunta que le formuló el periodista: “De mayor, uno de los golpes más grandes y esto sí me causó mucha tristeza, fue la pérdida de mi vieja por covid, eso fue terrible, era diputado provincial en ese momento, el covid nos afectó a todos, pero no todos somos iguales en esta provincia. Cuando veía al presidente del PJ, al gobernador, que les armaron hospitales prácticamente en las casas, en contraposición con nosotros que íbamos al hospital público y te mandaban a tu casa nuevamente porque no había lugar. Mi vieja cuando se enfermó, nunca quiso ir a lugares privados, quizá lo podríamos haber bancado con mi hermano, pero ella decía,´no, vamos al hospital público´. El PAMI, estaba colapsado, los médicos estaban con covid, era imposible, entonces fuimos a la guardia del ministerio de salud, la metieron en una camilla, le dieron un poco de oxígeno y nos dijeron,´no hay lugar acá, llévenla a la casa´, no teníamos oxígeno y con mi hermano hicimos todo lo posible, conseguimos oxígeno como pudimos y llegó un momento en que no dio más su corazón, pero todo eso me llevó a pensar en qué situación está la salud, porque así como yo lloré la muerte de mi madre, ¿cuántas familias habrán llorado?".

    Esto se debe a un sistema de salud devastado, colapsado, las enfermeras me decían,´no damos para más, estamos hace días, no dormimos, nos caen familias, ancianos y los tenemos que mandar a sus casas porque no hay lugar´. Mi mamá en ese momento tenía 72 años, ya era mayor, pero más allá de la edad, del desarrollo biológico, de saber que en algún momento iba a pasar, no se espera que sea de esta forma, se podría haber hecho mucho más. Me parecía injusto, porque después, uno veía por la tele, los vacunados vips, gente que tenía ciertos privilegios y entonces decís,´¿cómo puede ser?´, no solo por mi vieja, sino por muchas familias, casos de personas que iban con los chicos en los brazos o gente que fallecían en las guardias, entonces, es hipócrita que muchos sectores políticos digan,´nosotros dimos todo´, ¡no, no, no!, eso la gente lo sabe, incluso lo sabe muy bien el personal de la salud, al cual le estoy muy agradecido. Muchas familias lo vivieron en carne propia, fue una de las cosas que me golpeó muchísimo”.

  •  FC: "¿Pudiste despedirla?"
  •  AV: “Pasó cuando estaba en su casa, llegó el SAME 3 horas más tarde, fue la última vez que la vi cuando salió en la camilla. Después el cajón cerrado, fue el último recuerdo que tuve de ella. Para mí es una gran pérdida, porque justamente, cuando te crías con un pilar fundamental, en este caso, mi madre, significa muchísimo. Fue una pérdida, pero con mis hermanos, logramos sostenernos, éramos grandes. Sin embargo, fue alguien central para nosotros, mucha enseñanza, me hubiera gustado que me haya visto ser diputado nacional, me hubiera gustado muchísimo que me viera en el Congreso”.

    “Es la historia de muchas familias, de muchos trabajadores. Hay que pelearla, pero también hay que organizarnos. Sin la militancia, no sé qué podría haber sido, capaz hubiera sido un profesional o un trabajador común y corriente. La decisión de haber abrazado las ideas de la izquierda, me llevó a que comprometa mi vida a tratar de cambiar esta realidad que ha sido tan hostil para mí, pero que no quiero que sea para el resto”.

  •  FC: "El Alejandro Vilca de 5/6 años que estaba tomando el té a las 5 de la tarde viendo, tal vez, dibujitos animados en la casa de algún vecino, ¿alguna vez se imaginó estar sentado en el Congreso tomando un café?"
  •  AV: “No, nunca, nunca. No es mi objetivo final el Congreso o el senado o la gobernación. Cuando comenzás a militar, nosotros pensamos que hay que cambiarlo todo o pensamos en la revolución, incluso es un desafío más grande que estar en el Congreso. Ni el más optimista podía creer que alguien como yo llegara al Congreso. A veces, en mi trabajo, cuando estaba en la recolección, decía,´che, mirá, tenemos que armar nuestro propio partido, nos tenemos que presentar a elecciones´ y mis compañeros decían, ´no Alejandro, no lo hagas, se te van a reír, nosotros somos recolectores, a la gente no les importa lo que hacemos´ y yo les decía,´pero si vos no te metes en política, para los que están siempre es mejor, porque ellos van a manejar el país como quieren. Nosotros nos tenemos que comprometer y meter, pero para cambiar esta realidad, no para hacer lo mismo que ellos´. Era algo difícil, ni mis compañeros pensaban que íbamos a llegar. Otros decían,´no, pero este es un recolector, ¿qué sabe?, es ignorante´. La superación, la formación que me dio mi partido, me llevó a que podamos asumir este desafío y poder estar a la altura de los debates nacionales. Hoy planteamos que existe otra salida, una salida de los de abajo”, afirmó sin dudarlo.
  •  FC: "¿Cuál es tu referente o cuál ha sido tu referente desde que entraste a la militancia? Y no vale decir Marx"

    Enseguida respondió: “No, tengo varios referentes, pero me quedo con mi vieja, porque, si bien tenía una personalidad terrible, ella siempre me decía,´loco, vos a la injusticia siempre rebelate y sé perseverante, nunca te achiques´. A mi vieja, muchas veces, la despidieron de lugares de trabajo, porque cuando sos mucama y trabajas para gente rica, muchas veces hay mucho desprecio, mucha discriminación, maltrato y muchas veces tuvo que dejar algunos laburos porque decía,´si me tratan así, me voy´ y ella nos contaba,´hoy no tenemos, me quedé sin trabajo, porque pasó esto…´ y de eso aprendí muchísimo, de ir contra la injusticia, pero también ser perseverante, no apichonarme, sino ir al frente. Ella fue uno de los referentes, después Marx, Lenin, Trotsky, pero me quedo con mi vieja, como alguien que me dio el impulso. Después lo otro (Marx, Lenin y Trotsky), me abrieron un mundo ideológico, científico, un mundo fabuloso que nunca imaginé entender”.

    Alejandro Vilca, juega al fútbol, al básquet, actualmente juega al fútbol veterano y lo manifestaba entre risas. Muchas personas que lo ven en reuniones con amigos, compañeros de trabajo y demás, se asombran y le dicen,´pensábamos que eras como todos los diputados y no, estás acá, compartiendo un asado y te tomas un vino. Sos uno de los nuestros´, refiriéndose a que es uno más, un simple trabajador más. A lo que Vilca responde, "no soy un político, soy un obrero revolucionario que hace política”.

    “Ser diputado hoy, es un puesto de lucha, mañana estaré en otro, o si no, volveré a mi lugar de trabajo y seguiré luchando por mi clase. Trato de hacer mi vida cotidiana, me vas a ver en la feria de Alto Comedero, voy a la Vieja Terminal a tomarme mi api con buñuelo o mi empanadita. Todas las chicas me conocen, las vendedoras ambulantes, no tengo problemas porque soy eso, ser diputado no me cambia la vida”.

    Dentro del Frente de Izquierda, cobramos lo mismo que un trabajador y el resto se dona, entonces demostramos que se puede hacer política sin cobrar fabulosas dietas y que no necesitamos ningún privilegio. Está muy acuñado en la política tradicional que, para ser político o dirigente de un partido, tenés que ser intelectual, abogado, ingeniero o pertenecer a una familia de renombre. Nosotros hicimos algo totalmente revolucionario, inédito, que los dirigentes de tu propio partido sean trabajadores y sean de los sectores más explotados, porque no soy solamente yo, está Julio Mamaní que es obrero de Aceros Zapla; Silvio “Choper” Egüez, quien es ex obrero del Ingenio la Esperanza, otros compañeros del Ingenio Ledesma, mineros, trabajadores de la salud, entonces nosotros mostramos que se puede construir un partido de la clase trabajadora, porque el trabajador puede hacer política, puede dar debate y pensar en dar una salida a la provincia desde el punto de vista de los trabajadores.

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