Ante los asaltos y la inseguridad, es necesario un PUMABUS para estudiantes, docentes y trabajadores
Lunes 12 de agosto de 2019
Este inicio de clases para la comunidad universitaria de la UNAM vino acompañado de un asalto en horario matutino. El objetivo del asalto, fue despojar a los estudiantes de sus teléfonos celulares, carteras y demás bienes a la mano.
El capítulo del reciente asalto a nuestros compañeros se suma a la creciente lista de sucesos de la misma naturaleza. Y es que no es un hecho aislado, es Naucalpan, es el Estado de México, y de manera generalizada es el país entero avanzando hacia relaciones sociales cada vez más dañinas.
La negación sistemáticas de educación, salud, trabajo y acceso a las artes y culturas para las enormes mayorías y para sus hijos por décadas a no puede tener otra consecuencia que la descomposición paulatina de la sociedad y la reinvención de las relaciones sociales en términos negativos. Los resultado de hoy no son las consecuencias de unas semanas o unos años, mucho menos atribuibles a alguna naturaleza “maligna” en la gente pobre, son el resultado de negar u obstaculizar el desarrollo de la vida humana desde su nacimiento.
Asaltos y robos son crímenes que forman ya parte de la vida social de los centros urbanos a los que asistimos diariamente, o en los que vivimos cuando el mudarse de residencia queda cancelada como opción. Una gran universidad como lo es la UNAM tiene que garantizar no solamente el mejor aprovechamiento del conocimiento que se instruye o que se genera en esta casa de estudios, sino que tiene que garantizar la condición mínima de seguridad para quienes acudimos a tomar o impartir clases, a trabajar o simplemente a usar el espacio bibliotecario o áreas verdes.
Necesitamos PUMABUS en la FES Acatlán
Ha quedado demostrado que las concesiones al transporte “público” del Estado de México son por demás, insuficientes, ineficientes y un redituable negocio; entre los que participan, también está presente la administración de la FES Acatlán. La integridad de la comunidad vale más, mucho más que cualquier convenio con los dueños del transporte y las autoridades universitarias.
La FES Acatlán tiene más de 40 años de haber sido fundada, al día tiene más de 20 mil estudiante, el llegar a este punto de encuentro de conocimientos desde Cuatro Caminos, no había sido tan inseguro como lo es en estos años. Sabemos que un transporte público, gratuito y eficiente como lo podría ser un PUMABUS, no resolverá los problemas de inseguridad que se encuentran en el municipio, pero sí pueden darnos la tranquilidad de acudir a nuestro centro escolar en una ruta mínima del paradero del Metro a nuestra Facultad. La FES Aragón nos permite pensar y decir, que un transporte de este tipo no es un sueño, sino que es la posibilidad que se nos es negada día a día a la comunidad estudiantil.
El sistema de transporte interno de la UNAM, es sólo patrimonio de Ciudad Universitaria. Tan sólo en el año pasado se estrenaron 10 unidades nuevas, llegando a un total de 60 unidades en función con 12 rutas y una express. Y sin embargo, las Facultades periféricas no se les ha brindado ni un sólo transporte gratuito y público que pueda garantizar su llegada en una sola ruta.
La financiación de este transporte puede venir de la correcta administración del dinero del que dispone la universidad por parte de la misma comunidad; así como de los ingresos que se obtienen con los cobros que se hacen por rentar nuestras instalaciones a sectores privados. El recorte de los salarios de los altos funcionarios, a cambio percibir el salario promedio de un docente de base, puede permitir una fuente más para financiar tal transporte, pues en teoría, su labor es un servicio a la comunidad. El mérito reside en el mayor bien para la universidad -entiéndase comunidad-, no en la mayor percepción monetaria posible.
La seguridad no puede venir de la securitización de la universidad, es decir, de tener elementos policiales o militares en la escuela, o de revisiones de “rutina”, la seguridad es el resultado de construir relaciones sociales sanas y armónicas, para ello es necesario poner el conocimiento que se produce en las universidades al servicio de las necesidades sociales.