En la última semana los trabajadores de la región sufrieron nuevos ataques empresarios.

Juan Contrisciani Delegado de sector cobrería y paritario en Astillero Río Santiago | Agrupación Marrón | Dirigente del PTS
Jueves 2 de junio de 2016 02:54
Los métodos de la clase obrera no se hicieron esperar. En Copetro, Gleba y Emapi, como también anteriormente habían sufrido los trabajadores de TEC-PLATA, las patronales se pusieron a tono con el ajuste que ya lleva más de 150 mil despidos en todo el país. Este parece ser el primer ensayo en la región: despedir para luego aumentar la productividad sacando una mayor tajada de ganancia y así avanzar en reestructurar las fábricas. Los contratados, los de poco tiempo de fábrica y los de mucha antigüedad que ya no les resultan “tan productivos”; tampoco los “rotos”. Lo que no contaban estas patronales millonarias era con la inmediata respuesta obrera y sus métodos de lucha.
Ministerio de trabajo, conciliación y después…
Los trabajadores de TecPlata frenaron los despidos y las suspensiones a través de la asamblea, los piquetes, bloqueos y la movilización. Esta relación de fuerzas se expresa en que el Ministerio de Trabajo, en casos como los de Emapi y Gleba, deban otorgar la conciliación obligatoria para intentar desarticular la fortaleza de los trabajadores y su predisposición a luchar por sus puestos de trabajo.
La resistencia que vale: piquetes, ocupación de portones, asambleas y coordinación
En Copetro y en Emapi ante los despidos: asambleas y ocupación de portones. En Gleba: corte de calle y asamblea permanente. Como hace unos meses mostraron los trabajadores de TEC-PLATA, la lucha es la única garantía de triunfo que tienen. Algo alentador en los trabajadores además de estos métodos de acción directa fue la solidaridad entre diferentes fábricas y gremios en lucha. Los trabajadores de Copetro yendo a la reunión de delegados y asamblea general de Suteba Ensenada a difundir el conflicto y el fondo de lucha.
Luego van a solidarizarse con los trabajadores de Gleba; estos le ceden parte de los alimentos que juntaron y los laburantes de Copetro a su vez le dan una parte a los de Emapi. Esta foto pinta los lazos necesarios para mostrar unidad contra los empresarios, además de ser una demostración de solidaridad de clase elemental, clave para mantenerse hasta el final. Mientras otra foto muestra el gran favor que le hace la burocracia al gobierno y las patronales, que ante ciento de miles despidos que hay en todo el país y el veto de la ley “antidespidos”, no llama a ninguna acción unificada de toda la clase trabajadora.
El emerger de una nueva juventud trabajadora sin la derrota de los 90
La fortaleza de los trabajadores que se muestra en esta resistencia se nutre de una nueva generación de jóvenes trabajadores que no tiene sobre sus espaladas el peso de las derrotas de los neoliberales años 90, aunque sin la experiencia de lucha de aquella generación. Pero no empiezan de cero.
Cuentan con una tradición de lucha en la región como lo fue la enorme resistencia de los trabajadores del Astillero Río Santiago que supieron frenar la privatización en los 90, o más cerca en el tiempo la lucha de la Textil Mafissa, o la histórica lucha de la autopartista Lear en la zona norte. Esta nueva generación, ante los primeros ataques del gobierno, responden con piquetes, bloqueo de portones, acampes, elementos de solidaridad obrera y movilizaciones. Estos primeros combates son claves y una experiencia y gimnasia necesaria para lo que viene.