Una asamblea de balance de un año de traiciones de la conducción. La perspectiva de la izquierda para recuperar UEPC para los docentes.
Noé Silbestein Delegado departamental UEPC | Agrupación Docentes D-Base | Lista Unidad desde las Escuelas
Martes 29 de noviembre de 2016
El pasado viernes se desarrolló la que sería la última asamblea provincial en 2016 de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC).El balance al finalizar un año de ajustes contra los trabajadores y el pueblo esun gobierno que no perdió nada (incluso ganó legisladores que se pasaron desde el juecismo y el kirchnerismo) y trabajadores que no ganaron nada (perdieron en el salario, las jubilaciones, las condiciones de trabajo, incluso perdieron puestos de trabajo).
Docentes D-Base Lista Fucsia denunció que la responsabilidad de esta derrota de los trabajadores está en la connivencia de la conducción gremial de UEPC en particular y del conjunto de los sindicatos con los gobiernos del ajuste, ante esto la conducción Celeste y la oposición Pluricolor miraron para otro lado.
La política de la Celeste
El diagnóstico de la Celeste es que vivimos tiempos de ajuste y de avance del neoliberalismo, por tanto estaríamos llamados a resistir, estando unidos en el sindicato para enfrentar a los neoliberales y defender los derechos de los trabajadores y su organización sindical.
En cuanto a la perspectiva, la conducción se propone litigar en el plano legal, recurriendo tanto a los tribunales locales como a la OIT para reclamar el cumplimiento de las actas 2015 y 2016. Y sostiene que hay que garantizar el fin de año y dejar planteado el no inicio del ciclo lectivo 2017.
Monserrat, secretario general de UEPC, explicó que la estrategia del reclamo por el cumplimiento de las actas apunta a que lo reconozcan a él como representante de los trabajadores en la negociación. Sostuvo que discutir con la patronal es la esencia de la negociación y la negociación es la esencia de la existencia de los sindicatos. Como se ve, en esta concepción del modelo sindical la base no ocupa lugar alguno, mientras que la integración del sindicato a la política estatal es la esencia del gremio. Por eso en las escuelas, los docentes dicen que es un burócrata.
La política de la Pluricolor
La Lista Pluricolor es una alianza de varias listas y agrupaciones. En ella conviven Izquierda Socialista, el MST, la izquierda independiente, organizaciones sindicalistas, todas ellas dirigidas por la Lista Naranja, un espacio kirchnerista con una participación minoritaria de Libres del Sur.
Desde la Lista Naranja se señaló que este conflicto es a largo plazo, que tenemos que garantizar el cierre normal del año con toma de exámenes, entrega de libretas, incluso garantizar los actos. Hoy sólo podríamos discutir el no inicio del ciclo lectivo 2017.
Desde el MST propusieron ir al no inicio del ciclo lectivo 2017. Tanto en la asamblea de Capital como en la asamblea provincial planteó a las demás fuerzas que se votara el no inicio por separado, para que saliera por unanimidad. O sea, que tras todo un año de traición de la Lista Celeste todavía quieren votar en común el Plan de Lucha propuesto por la conducción. Evidentemente, piensan que están en el mismo colectivo que Monserrat. No hay posibilidad de votar el plan de lucha que propone la conducción del sindicato que quiere llevar a los docentes a la derrota. Al contrario, tenemos que exigirles el plan de lucha que necesitamos.
La delegada de la Saleme dijo que encontraba coincidencia con el diagnóstico que hizo Monserrat de los gobiernos de Macri y de Schiaretti, citando sus frases e indicando que es una síntesis muy clara. Fue el discurso más Celeste de la Pluricolor.
Se puede decir que la fórmula en la que coinciden Celeste y Pluricolor es garantizar la gobernabilidad mientras se intenta salvar la ropa del sindicato (no necesariamente la de los trabajadores...). Cabe señalar que dentro de la Pluricolor hay una sola corriente que no pretende formar parte de un supuesto campo popular que resistiría a los neoliberales: Docentes en Marcha (Izquierda Socialista). El límite que tienen estos compañeros, que los sostiene en un frente gremial que va a la rastra de la Celeste, es su sindicalismo: se niegan a conectar su crítica a los partidos burgueses e incluso a la burocracia sindical con la construcción en UEPC. Para ellos el problema de la Naranja es que es burocrática, no que es parte del entramado de los partidos burgueses que son los garantes del ajuste.
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Contra la tregua y la gobernabilidad
Quienes hablan de que la vida en el sindicato es política pero no debe ser partidaria, son los que exhiben las remeras de la CGT, con escudo peronista y todo. Incluso quienes no se reclaman peronistas se subordinan a la estrategia de poder del PJ. Hoy esa estrategia es cuidar la gobernabilidad para pelear espacios de poder el próximo año. Por eso, enfrentar abiertamente a la burocracia sindical implica disputar poder.
Monserrat repudió la posición de quienes no queremos conciliar con la burocracia sindical, dijo que si no podemos acordar ideas, ya no hay debate de ideas, sino contar porotos. El idealista Monserrat lo que no quiere es que se le dispute el poder. Quiere seguir decidiendo por los docentes, haciendo acuerdos por arriba, incluso, como lo demostró este año, con organizaciones tan claramente pro-patronales como la Sociedad Rural o APyME.
El problema se expresa de manera sindical en los salarios, los descuentos, etc pero es un problema político, porque las conducciones de los sindicatos le garantizan la gobernabilidad a Macri y a los gobernadores. Por eso desde Docentes D-Base, que venimos del histórico acto de Atlanta junto al Frente de Izquierda, llamamos a las agrupaciones que supieron ser antiburocráticas a dejar de hacer segudismo a la burocracia y dar una pelea seria por recuperar los sindicatos.