Norma Bustos, quién perdió a su hijo en enero del año pasado, tras ser asesinado por narcos vinculados a la causa que investiga a la banda narcotraficante de Los Monos, fue víctima de al menos tres balazos que terminaron con su vida. La mujer que salió a denunciar en medios de la ciudad la realidad en la que vivía, pagó con su vida y la de Lucas, el costo de hacerlo.
Viernes 21 de noviembre de 2014
En la zona sur de Rosario asesinaron a la madre de Lucas Espina, el joven que mataron a balazos de ametralladora en la esquina de Pavón y Santa Rosa de Lima, a 25 metros de su casa, en el 2013. Alrededor de 50 años tenía Norma Bustos, una mujer que buscaba justicia por su hijo y el pasado miércoles fue intimada por narcotraficantes en su propia casa, en el corazón de barrio Tablada.
Norma salió de su casa y recibió al menos tres disparos de hombres que la esperaban en la vereda con sus motos. En el 2008 ella fue una de las vecinas que salió a denunciar públicamente, en medios de la ciudad, el alto nivel de violencia con el que convivían en el barrio y el liderazgo de narcos en complicidad con la policía. Las palabras de la mujer en aquel momento, en el Diario La Capital fueron: “Vengan al barrio. Queremos contarles que sólo queremos vivir en paz, pero no podemos más”.
En enero del 2013 mataron a su hijo, los presuntos autores materiales del asesinato del joven fueron procesados por la Justicia, son los hermanos Milton y José Damario, dos conocidos hampones de Tablada vinculados con varias causas, entre esas la ejecución del ‘Pájaro’ Claudio Cantero, líder de la banda de Los Monos y el caso del Pollo Bassi. Como si fuera poco la pérdida de un hijo, el miércoles vinieron por su vida.
El día posterior al asesinato de Lucas, su madre había declarado: “Era mi único hijo. El sábado cuando este hijo de puta me lo mató, me mató a mí también. ¿Qué más me puede pasar?”. Otra familia destruida por las consecuencias de una ciudad con enorme presencia de bandas narcos con complicidad policial y asesinos y un Estado que convive con estas bandas mafiosas, al punto de tener funcionarios involucrados en las mismas.
Otro hecho más que se suma. Mientras, la respuesta por parte del Estado, a una crisis que se manifiesta fundamentalmente en los barrios de la ciudad es la precarización laboral, la represión y criminalización de la pobreza, dejando liberados los territorios al poder de los narcos. Las zonas periféricas de Rosario desde Abril que están militarizadas y con el ejercicio de un abuso de poder denunciado en reiteradas ocasiones.
La Chicago argentina, donde los jueces son narcos, los policías asesinan jóvenes como en el caso de Franco Casco, las fuerzas de seguridad torturan a chicos de los barrios y el asesinato de personas como Lucas Espina, Norma Bustos o jóvenes como los del triple crimen, luego pasan a ser tan solo “victimas de peleas narcos”, culpabilizando de esta forma a todo aquel al que le toca ser pobre. Causas y consecuencias de las políticas del falso socialismo de Binner, Bonfatti y Fein.