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Alemania. Avances de la extrema derecha xenófoba en Alemania

En la convención partidaria del partido derechista Alternativa para Alemania, el ala “moderada” que dirigió el partido hasta ahora, fue duramente derrotada. Se abre una situación de rupturas y cambios, con el avance de la derecha xenófoba.

Peter Robe Berlín | @robe_peter

Miércoles 15 de julio de 2015

Fotografía: EFE

En los últimos meses tuvo lugar una dura lucha política entre el ala “moderada” y neoliberal, representada por el ex-dirigente Andreas Lucke, fundador del partido anti-euro Alternativa para Alemania (AfD) y el ala de derecha xenófoba nacionalista representada por la actual dirigente Frauke Petry.

Otro paso más hacia la derecha

En la convención partidaria culminó esta lucha interna con una importante victoria de la derechista Petry, que tiene posiciones islamofóbicas y alió a la AfD con el movimiento “Pegida” (Europeos patriotas contra la islamización de occidente), movimiento de extrema derecha anti-inmigrantes y xenófobo.

Para frenar el avance de la corriente de extrema derecha en el partido, Lucke fundó una plataforma “Weckruf 2015” (Llamado 2015) para unir las fuerzas neoliberales que querían preservar el perfil más de derecha burguesa y antieuro del partido, que sumó alrededor de 4000 seguidores.

Justo después de la dura derrota en la convención partidaria celebrada en Essen, algunos de los líderes de esta plataforma como el eurodiputado Hans-Olaf Henkel junto a más de 600 miembros (de un total de 21.000) salieron del partido.

El miércoles pasado, Lucke también anunció su salida del partido, explicando que no quería ser “el representante burgués de creencias políticas que no apoyo” como el “antiamericanismo, posiciones xenófobas o una crítica fundamental al sistema”.
Vale aclarar que ya bajo el liderazgo de Lucke, el joven partido tuvo un perfil de derecha marcada, con posiciones misóginas y racistas.

La AfD surgió el 2013 en medio del hundimiento de los clásicos aliados de los democristianos, los (neo-) liberales de la FDP y en una situación de fuerte polarización política entre izquierda y derecha en toda Europa, con el surgimiento o avance de partidos de derecha nacionalista en el norte y de partidos neo reformistas en el sur. Este partido buscó consolidar una fuerza política a la derecha de la CDU y juntar las ideas neoliberales y antieuro con posiciones abiertamente xenófobas, racistas y islamófobas.

En las elecciones europeas logró varios eurodiputados y en los comicios en las regiones del este de Alemania, Sajonia, Thuringia y Brandenburgo, llegó al alrededor del 10 %.

A finales del año pasado emergió el movimiento islamofóbico y antieuropeo “Pegida“ con marchas masivas sostenidas durante varias semanas y con el centro en la capital de Sajonia, Dresde, donde durante más de un mes cada lunes se movilizaron alrededor de 20.000 personas.

Esto llevó a un clima reaccionario donde los ataques a centros de acogida de refugiados tuvieron una importante alza, con más de 150 en la primera mitad de este año.

Junto con el reflujo del movimiento democrático de los refugiados y sus aliados, principalmente estudiantiles, el gobierno se aprovechó de este clima para pasar a la ofensiva y limitar el ya débil derecho a asilo aún más.

A esto se suma, como es sabido, su reaccionaria campaña contra el pueblo griego, encabezando la ofensiva del Eurogrupo para humillar a Grecia.