Luego de semanas de lucha donde estudiantes organizados en asambleas tomaron tanto los planteles como la dirección de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), las autoridades y los estudiantes comienzan a llegar a acuerdos para reanudar clases en la universidad.
Jueves 28 de julio de 2016
Existe un clima de politización en la juventud y entre los estudiantes en el país que se viene expresando de múltiples formas, estudiantes del IPN protagonizaron hace unos meses una enorme lucha defendiendo su instituto, en esta ocasión fue el turno de los estudiantes de la UAM.
La lucha de los estudiantes de la UAM se desató a partir de la denuncia del manejo turbio por parte de autoridades de los fondos destinados para becas para estancias académicas en el extranjero y en el país. En poco tiempo el movimiento se extendió llegando a los cinco planteles de esta universidad.
Muchos estudiantes participantes del movimiento se manifestaron también en apoyo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y la lucha contra la reforma educativa, planteando la importancia de unificar la lucha de estudiantil con la de los maestros.
Desde principios de julio cientos de estudiantes exigieron a la Rectoría, a cargo de Salvador Vega y León, una solución para casi 400 estudiantes que no tuvieron acceso a la beca que proporciona la UAM para estudiar en universidades nacionales y extranjeras. Los estudiantes denunciaban el desvió de 7 millones de pesos destinados para este rubro.
La lucha de los estudiantes rinde frutos
En un principio la rectoría intentó deslegitimar la lucha estudiantil emitiendo un comunicado donde afirmaba que se habían entregado 345 becas, sin embargo la toma de las escuelas y la organización estudiantil obligó a la rectoría y a las direcciones por plantel a sentarse a negociar con los estudiantes y buscar resolver sus demandas.
Los estudiantes presentaron un pliego petitorio general y pliegos petitorios por escuela, donde planteaban entre otras cosas; que las autoridades insistieran en exigir al gobierno aumentos presupuestales a la universidad, el mejoramiento de las condiciones de estudios como materiales en laboratorios, homologación del costo del comedor subsidiado, mejorar el acervo bibliotecario, la democratización de los órganos de gobierno, además del posicionamiento de los directores y el rector en contra de la reforma educativa.
Hasta el momento no se han resuelto las demandas a cabalidad, quedando pendientes una auditoría a la administración universitaria, la cancelación de dos acuerdos publicados por el rector que modifican las condiciones de contratación de profesores eventuales, entre otros. Sin embargo el conflicto se ha “destrabado” y se han reanudado clases en el plantel Azcapotzalco, se entregaron las instalaciones del plantel Xochimilco y en la unidad Iztapalapa han comenzado las negociaciones con los estudiantes que mantienen la toma de la rectoría.
Cada plantel llevó adelante mesas de diálogo que fueron transmitidas en redes sociales, donde integrantes de la Asamblea General de la UAM y representantes de los Consejos Directivos acordaron puntos de encuentro para las demandas estudiantiles.
Los estudiantes un actor político que sigue despertando
Si bien esta es una lucha por demandas particulares, lo cierto es que los estudiantes de la UAM al igual que los de otras universidades públicas vienen de experiencias de lucha desde hace ya varios años. La UAM se ha sumado con fuerza a los últimos movimientos estudiantiles como el #YoSoy132, Ayotzinapa y cientos de estudiantes de esta institución han salido en apoyo a los maestros contra la reforma educativa.
Los estudiantes de la UAM pueden seguir organizándose para pelear por sus derechos, de la mano de los profesores de esta universidad y los trabajadores del SITUAM (que vienen de hacer un paro en solidaridad con los maestros de la CNTE).
Democratizar las universidades y poner el conocimiento que en estas se produce al servicio del pueblo trabajador no se va a realizar sino a partir de la activación y la organización de miles de estudiantes. Para ello, hay que organizar asambleas democráticas permanentes en las universidades y discutir cómo poner en pie un gran movimiento estudiantil que se encuentre en las calles con los miles de trabajadores y sectores populares, para enfrentar las políticas del gobierno que buscan atacar derechos básicos como la educación pública.