Por un movimiento de mujeres y disidencias independiente del gobierno de Apruebo Dignidad, contra la represión e internacionalista ¡Abajo el Golpe de Estado en Perú!

Natalia Sánchez Concejala Antofagasta por el Partido de trabajadores Revolucionarios, Médico del Hospital Regional de Antofagasta y parte de la Agrupación de Trabajadores de Salud "Abran Paso"

Joseffe Cáceres Trabajadora UMCE y vocera de Pan y Rosas Chile
Lunes 13 de febrero de 2023

El movimiento de mujeres y disidencias sigue siendo una fuerza internacional
Mirando la situación internacional es que nos comenzamos a preparar hacia un nuevo 8M. Nos encontramos en un escenario convulsivo, atravesado por una de las peores crisis del último tiempo, como consecuencia de la pandemia, la guerra y los intereses empresariales contra las familias obreras y sectores populares, donde somos las mujeres trabajadoras, migrantes, las infancias, las más afectadas por la avaricia capitalista. Sin embargo, resulta innegable que uno de los factores que ha marcado este siglo XXI es la irrupción del movimiento de mujeres y disidencias en todo el mundo, y la nueva entrada del feminismo al debate de masas. Esto no puede explicarse sin observar las múltiples movilizaciones ocurridas desde el 2008 en adelante, al calor de la crisis capitalista mundial. Mientras algunas mujeres ganaban derechos y espacios de representación política, las familias obreras en el mundo han sido empujadas a la más profunda pobreza. La gran mayoría de mujeres trabajadoras nos hemos visto empujadas a una creciente pauperización de la vida. La avanzada conservadora convive con el progresismo “anti” neoliberal.
Han intentado, una y otra vez, que nuestros hombros sean los que carguen con la crisis. Y nos hemos rebelado: desde el 2019, en 37 países han habido revueltas, lo cual es expresivo de la inestabilidad de muchos gobiernos en lo ancho del planeta, y también de la posibilidad de nuevas formas de pensar y de actuar. El mundo se encuentra sacudido por la guerra en Ucrania, por las protestas populares y por el cuestionamiento a todo lo establecido: ejemplo de ello son las mujeres iraníes que se quitaron el velo y lucharon contra la represión y el proceso de movilización en curso en contra del gobierno golpista de Boluarte, por el pueblo peruano.
Resulta admirable la gran disposición al combate en las luchadoras peruanas contra el golpe de Estado y los asesinatos perpetrados por la administración de Dina Boluarte. Perú arrastra una crisis política profunda; se contabilizan más de 60 asesinados en las movilizaciones. El pueblo peruano, que se moviliza contra las instituciones y el golpe de estado. vive hoy días de violencia de Estado e injusticia, junto al descontento de amplios sectores populares, en su mayoría personas de la clase trabajadora, campesinas, indígenas, y jóvenes estudiantes. En un país con 70% de trabajo informal, el debate de la necesidad de una asamblea constituyente está al orden del día. Denunciamos que el gobierno de Gabriel Boric ha reconocido a ese gobierno asesino, pese a que llama a respetar los derechos humanos. Es por eso que hacia el 8M decimos fuerte y claro que nuestro movimiento es internacionalista, porque la clase obrera es una y sin fronteras: Estamos con el pueblo peruano ¡Abajo el Golpe de Estado en Perú y el gobierno asesino de Dina Boluarte!
Chile: el movimiento de mujeres en una encrucijada estratégica
Cada vez somos más las mujeres y disidencias que cuestionamos este orden que nos explota y nos oprime; sabemos que junto a nuestros compañeros de clase podemos vencer, pues hemos visto nuestra fuerza desplegada; la capacidad que tenemos de paralizar el funcionamiento del sistema. Hemos sido miles en las calles y podemos serlo nuevamente, pero para ello es necesario identificar qué pasó, cómo es que se disipó esa energía.
En la rebelión chilena, el movimiento de mujeres y disidencias tuvo rol fundamental, de carácter internacional: basta con recordar la performance de Las Tesis, que marcó un hito muy importante, y también que fue observado a nivel mundial el establecimiento de la paridad de género binaria en el órgano constitucional. Sin embargo, la intervención de las mujeres y disidencias en el curso de los acontecimientos fue generalizada en su momento y mucho más cualitativa, tanto en la lucha por la defensa de los derechos humanos y contra la prisión política, como en las áreas de salud y primera línea. Pero pasamos de masivas movilizaciones, a concentraciones reducidas del activismo feminista.
En Chile, esto sucede porque nos pusieron en una encrucijada: nos dijeron que con la Convención Constitucional y el gobierno feminista de Gabriel Boric, avanzaríamos hacia mayores derechos. Que las victorias electorales se iban a traducir en victorias políticas. Incluso, mientras Boric aún era candidato, se abanderó de las necesidades y demandas de las personas LGBTIQ+, pero una vez ya electo, rápidamente desechó estas políticas. Además de la creación de una subsecretaría de la diversidad, su gobierno sólo ha puesto banderas de arcoíris en la moneda y en un automóvil de carabineros, apropiándose de la lucha de la diversidad y disidencias burdamente, mientras hace acuerdos con la derecha más conservadora y lleva adelante el programa de gobierno que Piñera no pudo.
Nos llamaron a la calma, a respetar los procesos, con la excusa de no darle material a la derecha para criticar al movimiento, para no desestabilizar al gobierno que supuestamente nos había salvado del “fascismo” y así garantizar la aprobación de la fracasada Nueva Constitución. Ese mismo borrador, hoy la Coordinadora Feminista 8 de Marzo (CF8M) lo ha convertido en su programa político, aún cuando este programa mantiene los pilares estructurales de acumulación capitalista en Chile, y por lo tanto, los elementos fundantes del carácter patriarcal del Estado. Sin la lucha, las conquistas fueron restringidas a lo simbólico. Algunos feminismos, particularmente el que reivindican los sectores en el poder, como lo son Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático -que como conglomerado no es otra cosa que la centroizquierda neoliberal que gobernó los últimos 30 años- han pasado a ser herramientas del Estado al servicio de los explotadores, para cooptar nuestras demandas y nuestra potencia, intentando dejar sin filo nuestra fuerza.
En concreto, la maniobra se tradujo en que el principal organismo del movimiento de mujeres, la CF8M, que se declaraba independiente al gobierno -pero le hizo campaña-, partió por reconocer a la Ministra de la Mujer de Apruebo Dignidad, para luego centrarse en el trabajo constitucional, literalmente sacando al movimiento de las calles. Le han garantizado en los hechos la gobernabilidad a Boric. A un gobierno que se dice feminista pero reprime a las estudiantes secundarias y mujeres mapuche, que obliga a madres y compañeras de presos políticos a los vejámenes de las cárceles. A un gobierno que no dialoga con las mujeres que salen a luchar en los sectores de la salud y la educación. En este sector, desmantelado continúan los despidos anuales a docentes y asistentes de aula, con responsabilidad directa del Frente Amplio en municipios como San Miguel, donde las profesoras del Liceo Andrés Bello vienen dando una pelea por la reincorporación.
Pero para reprimir, sí hay plata. El gobierno de Boric ha gastado enormes sumas de dinero en el ejército; en los Estados de Excepción en Wallmapu contra las comunidades en resistencia. Las Fuerzas Armadas, como quedó demostrado con la filtración de correos electrónicos, no ayudan ni defienden a la población: se dedican a perseguir, espiar y reprimir a las organizaciones sociales, feministas, de trabajadores y partidos de oposición de izquierda. Por lo mismo, es esencial que esos recursos públicos puedan utilizarse en mejorar la calidad de la educación, salud y vivienda pública, y la condición precaria de los funcionarios públicos.
Es evidente: la institucionalización de nuestras luchas tuvo un efecto desmovilizador. Han utilizado la potencia de nuestro movimiento, dándole peso al feminismo liberal, que le preocupa más la paridad en cargos de poder en el Estado burgués, patriarcal desde su origen, que terminar con las pensiones de miseria con las que apenas sobreviven nuestras abuelas. Un feminismo que le preocupa más las políticas de visibilidad que la lucha por la vivienda que levantan nuestras compañeras en las poblaciones y comités habitacionales. Un feminismo que nos ve como víctimas impotentes y no como sujetas políticas. Un feminismo que no quiere molestar ni a empresarios ni conservadores, negándose a terminar con el subcontrato y renunciando al aborto legal, libre, seguro y gratuito, pese a que lo tenían en su programa de gobierno.
Posterior al triunfo del rechazo ¿Qué hacer? ¿Cómo superar los estrechos márgenes que nos impone el Estado?
El feminismo le ha servido a este gobierno, cruzado por una profunda crisis y el debilitamiento de la autoridad estatal, como justificación y como punto de apoyo para las críticas, sin embargo la derrota del Apruebo en el plebiscito de salida marcó un punto de inflexión. Es que luego del triunfo del Rechazo, el empresariado envalentonado buscó con mayor decisión realizar un ajuste económico: la recesión pronosticada por los economistas no sólo será algo inevitable, sino que necesario desde el punto de vista empresarial, para mantener el margen de ganancias y las crisis la terminemos pagando las mujeres y el pueblo trabajador, con mayores alzas de precios, desempleo y alzas en las tasas de intereses en los créditos y deudas.
Tanto la pandemia como la crisis económica han afectado principalmente a las mujeres, que en Chile más del 70% son jefas de hogar y están sometidas a doble o incluso triple explotación entre trabajos precarios, una brecha salarial cada vez más grande con los varones, y el trabajo doméstico el cual no es reconocido ni remunerado.
Al mismo tiempo, nuestra salud mental y sexual, se ha visto profundamente abandonada, haciendo de la vida de miles una compleja situación. Lo único que puede evitar el desplome de las condiciones de vida que sostenemos las mujeres trabajadoras, quienes somos parte de la diversidad sexual y nuestras familias es luchar por un programa de emergencia que enfrente de conjunto a la crisis económica para que sean los que actualmente se benefician de ella los que paguen sus costos.
Muchas compañeras están decepcionadas, pues veían en la Nueva Constitución la posibilidad de una vida más digna y libre de violencia machista; lo cierto es que el resultado del plebiscito nos ilustra cuál es la única manera de cambiar las cosas de raíz: por la vía de la organización y la lucha. Y es que el nuevo pacto constitucional ya es directamente fraudulento. Serán los mismos partidos que impugnamos en la rebelión, quienes elegirán al comité de expertos. En este sentido, el Partido Comunista y el Frente Amplio deberán cargar con la responsabilidad de llevar adelante el proceso menos democrático posible, absolutamente supeditados a mantener la gobernabilidad, negociando hasta el último detalle con la derecha a favor de los bolsillos de los grandes empresarios, lo que sumado a la inflación y la falta de viabilidad fiscal, hace que realmente sea difícil que logren llevar adelante la agenda de reformas que prometieron.
No tenemos por qué subordinarnos a la resignación. Esta potencia aún es posible desplegarla.
Para superar los estrechos límites que nos impone este Estado capitalista, patriarcal y racista y el feminismo para unas pocas de Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático, es necesario organizarnos de manera independiente al gobierno. Una vez más, tenemos el desafío de trenzar nuestras redes, a quienes nos venimos organizando por la libertad de las y los presos políticos; a quiénes levantan la pelea por la vivienda, por la recuperación del territorio ancestral mapuche; las que nos organizamos en nuestros lugares de trabajo y de estudio, para que sumemos a nuevas compañeras y compañeres. Tenemos la tremenda tarea de constituir en el seno del movimiento de mujeres y disidencias una perspectiva clasista, combativa, articulando a los sectores del feminismo que vemos claramente que el género nos une y la clase nos divide.
Desde Pan y Rosas - Teresa Flores consideramos que es momento de rearticular nuestra fuerza, y ser la palanca que interrumpa este tren de concesiones y la miseria de lo posible. Nos entrega la posibilidad de empujar al resto de los trabajadores y el pueblo a retomar la perspectiva de la movilización como la herramienta primordial para conquistar la vida que queremos. Podemos proyectar la preparación de un nuevo 8 de marzo como la posibilidad de iniciar con mucha audacia el año político, levantando un polo revolucionario en el movimiento de mujeres y disidencias sexogenéricas, que busque ligar las diferentes peleas que damos y activar nuestros espacios, debatiendo también con nuestros compañeros de clase, para retornar al camino de la movilización, entendida como una necesidad política práctica para la conquista de las demandas populares. De cara a un nuevo 8 de Marzo, creemos que se hace urgente que la Central Unitaria de Trabajadores, las principales centrales sindicales y la Coordinadora 8 de Marzo convoquen asambleas en todos los lugares de trabajo y de estudio para la creación de un plan ascendente de lucha y de coordinadoras entre trabajadores, mujeres, diversidad y disidencia sexual, y sectores populares, en pos de hacer efectiva una jornada de movilización nacional el 8 de marzo y volver a la pelea en las calles.
Mujeres y disidencias saldremos nuevamente a las calles este 8M 2023
Desde Pan y Rosas creemos que es clave poner sobre la mesa las demandas de quienes vivimos cotidianamente la miseria capitalista y patriarcal; mujeres y disidencias de la clase trabajadora y de los sectores populares. En Chile, la precariedad tiene rostro de mujer, por eso los sindicatos deben luchar por las demandas históricas del movimiento de mujeres: por igual trabajo igual salario y así terminar con la brecha salarial, por fin al subcontrato, y por derechos como la sala cuna en los lugares de trabajo. Es fundamental incentivar y potenciar la organización de nuestres compañeres en comisiones de mujeres y disidencias, que permitan llevar adelante estas luchas. Nos organizamos por el derecho a decidir sobre nuestras vidas, e impulsamos junto a nuestros compañeros de clase espacios de autoorganización, para prepararnos en este escenario convulsionado.
Vemos que es necesario pelear por la prohibición de los despidos y el reparto de las horas de trabajo, sin distinción de nacionalidad y sin rebaja salarial entre empleados y desempleados. Es irracional que el sistema económico capitalista mantenga a una masa de trabajadores sin empleo y que quienes trabajan reciban un sueldo que no alcanza para vivir. Hacia este 8 de marzo, vamos por pensiones y salario mínimo de 650.000 y cupos laborales trans ¡Basta de trabajo precario! ¡Basta de miseria para nuestrxs abuelxs! Contra la doble explotación y la feminización del trabajo doméstico, luchamos por socializar las tareas que han sido históricamente relegadas al ámbito familiar, proponiendo comedores y lavanderías populares.
Las estudiantes secundarias han mostrado un camino para conquistar una educación gratuita, laica y no sexista: es la movilización la manera. Por eso, también vamos por educacion sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar; y aborto legal, libre, seguro y gratuito para no morir. Que nadie quede sin atención médica: salud digna, gratuita y oportuna para todes, terminando con la violencia obstétrica y transodiante. Es necesario además, un plan de salud específico para las personas LGBTIQ+, que reconozca la multiplicidad de identidades de género y orientaciones sexuales, público, gratuito y de calidad, que abarque tratamientos de salud mental, sexual, procesos hormonales, cirugías y acompañamiento.
Ningún peso más para la represión. ¡Libertad a los y las presas de la revuelta! ¡ Libertad inmediata para Estefano! Justicia para Emilia Bau y Anna Cook! Basta de impunidad en los crímenes de odio. Basta de racismo y xenofobia. Nos manifestamos en rechazo a las deportaciones a migrantes y creemos necesario un plan de acogida y de empleo a quienes deciden venir a vivir en el territorio chileno, para que ninguna persona migrante esté sin techo, pase hambre o discriminación.
En contexto de pandemia e inflacion que atravesamos es evidente que se incrementó la violencia contra las mujeres. El encierro derivado de las cuarentenas masivas y muchas veces la pobreza, se transforman en un caldo de cultivo para el machismo y la violencia patriarcal.
Proponemos una Ley de emergencia contra la violencia machista, financiada con el impuesto a las grandes fortunas, que asegure vivienda, manutención y ayuda psicológica, legal e interdisciplinaria, para la recuperación de la autonomía integral de las mujeres y disidencias sexogenéricas que han vivido agresiones patriarcales.
Exigimos y luchamos por financiar estas medidas con la renacionalización del cobre y todos nuestros recursos naturales, sin pago a los capitalistas y a sus multinacionales imperialistas que saquean en beneficio propio. Creemos que estos recursos deben estar bajo control de los propios trabajadores y las comunidades locales, no sólo para garantizar el reparto de la riqueza frente a la crisis, sino también revertir las consecuencias medioambientales de las que no se quieren hacer cargo los empresarios, porque es posible darle una alternativa sustentable a la minería y otros procesos para un mejor futuro a nuestras familias. Marchamos también contra la militarización en Wallmapu, por la devolución del territorio ancestral mapuche y por el derecho a su autodeterminación.
Queremos terminar con este sistema de explotación y opresión, por eso este 8M nos proponemos rearticular nuestra fuerza para vencer: por un feminismo de la clase obrera, socialista, internacionalista y antiimperialista; por la más amplia solidaridad con la lucha del pueblo del Perú y por la necesidad de la construcción de un partido mundial de la revolución, para echar abajo el capitalismo patriarcal y racista desde la raíz. Esa es la invitación que queremos hacerle a todes quienes quieran hacerse parte de este apasionante desafío histórico: la emancipación de la humanidad.