Miércoles 11 de marzo de 2015
En la tarde del 8 de marzo, se llevó a cabo la marcha por el Día Internacional de las Mujeres. Más de 150 personas se movilizaron en el centro de la Ciudad de San Luis, conmemorando la historia de lucha de las mujeres que decidieron organizarse para enfrentar la violencia machista, la discriminación, el statu quo, la represión, los mandatos culturales, las instituciones y el orden dominante.
De la convocatoria, participaron organizaciones sindicales, sociales, políticas y feministas, entre ellas, CTA, ADU, Casita Cultural, PTS, PO, Mujeres Auto-convocadas, Colectivo de Mujeres, Mumala, Pan y Rosas y otras.
En diálogo con La Izquierda Diario, Johana Gómez, referente local de Pan y Rosas, resaltó los motivos por los cuales marcharon este año: “En San Luis, se vienen repitiendo muchos casos de violencia contra la mujer, femicidios y muertes que no se esclarecen y quedan impunes. Este 8 de marzo, salimos a las calles exigiendo justicia y el fin de la violencia machista y patriarcal. Asimismo, denunciamos el pacto entre el gobierno nacional, el Papa Bergoglio y los legisladores nacionales de esta provincia, encabezados por Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso, para cajonear un año más el proyecto de Ley por el Derecho al aborto”.
No sólo las consignas contra la violencia machista y patriarcal y por el derecho al aborto seguro, legal y gratuito fueron el eje central de la marcha, sino también la exigencia de justicia por todas las mujeres silenciadas en San Luis, como Marilyn Cejas, Brenda Arias, Susana Araujo, y por las víctimas del gatillo fácil, como Leandro Bustos.
Además, dadas las recientes inundaciones sufridas por el pueblo trabajador del norte de San Luis, Johana Gómez remarcó: “La desidia de los gobernantes de esta provincia combinada con la sed de ganancias de los empresarios produjo las inundaciones y todas sus consecuencias. Estas fueron producto de la deforestación y el desmonte de las regiones del norte puntano por parte de empresarios, como el grupo Vila-Manzano, Monsanto, etc., el constante crecimiento de la frontera agrícola – ganadera, la falta de infraestructura y mantenimiento de los murallones de defensa contra las crecidas de los ríos, el abandono y aislamiento de las zonas del norte con condiciones de vida y viviendas precarias y la falta de equipamiento e inversión de los municipios en lo que hace a salud, transporte y obra pública”.
En este sentido, la Agrupación Pan y Rosas también se movilizó en solidaridad con las víctimas de ese crimen social, y exigieron el resarcimiento total de las pérdidas que miles de familias sufrieron, sin ningún tipo de condicionamientos ni contraprestaciones; la reconstrucción del conjunto de los hogares destruidos por esta tragedia; y la restitución de servicios elementales como el agua potable, la luz y el gas, y que el dinero destinado al "carnaval de Río de Janeiro" se reasigne a los damnificados del norte.