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Internacional. Bancos de alimentos: la careta humanitaria de la superexplotación

El doble discurso de las empresas multinacionales que se suman a una moda de “regalar las sobras” para las personas de menores recursos.

Victoria Sánchez

Victoria Sánchez @VickytaTw

Domingo 3 de abril de 2016

En los últimos años y en diversos países, se ha comenzado a extender una “moda”, en la que ONG apoyadas por empresas impulsan los conocidos “bancos de alimentos”. Como consecuencia del sistema capitalista y la crisis económica internacional, millones de personas viven en condiciones de pobreza. Según un informe elaborado conjuntamente por el FMI y el Banco Mundial para los años 2015/2016, en todo el mundo habrán 709 millones de personas en condiciones de extrema pobreza, es decir que viven con menos de u$s 1,9 por día.

Recientemente se ha dado a conocer que la cadena de comida rápida Starbucks, se sumó a Feeding América (FA), la ONG más grande y antigua de Estados Unidos, dedicada al reparto de comida. Según su página oficial “la red de Feeding America proporciona alimentos a más de 46 millones de personas de bajos ingresos que pasan hambre en Estados Unidos, incluidos 12 millones de niños y casi 7 millones de adultos mayores”. Cuenta con una “red de 200 bancos de alimentos que asiste en los cincuenta estados, el Distrito de Columbia y Puerto Rico, consiguiendo y distribuyendo más de 3000 millones de libras de alimentos y productos alimenticios por año”. El sistema desarrollado por FA consiste en, repartir comida que es donada ya sea por particulares, así como empresas que día a día entregan la mercadería que no han logrado vender. Entre las que participan se pueden encontrar a Chipotle, Cheesecake Factory, Yum! Brands, KFC, Taco Bell, Darden’s y Olive Garden.

Las estadísticas publicadas por FA, y elaboradas en base al informe de pobreza del gobierno de 2014, hacen trizas el llamado “sueño americano". Según ellas 1 de cada 7 estadounidenses tiene problemas en su vida relacionados con la lucha contra el hambre. La falta de dinero y el desempleo son las razones principales. Cada semana le proporcionan comida a 5,4 millones de personas, de las cuales una importante sector pertenece a la comunidad latina.

La verdadera cara de la filantropía del siglo XXI

Grandes multinacionales, como Unilever, Cargill y Monsanto se lavan la cara participando de este tipo de emprendimientos. Mientras que, por un lado aportan a organismos como Feeding América, para “palear el hambre en Estados Unidos”. Bajo un discurso de igualdad, equidad y de lucha contra el hambre. Por el otro, son las mismas multinacionales, las responsables de que millones de trabajadores vivan en condiciones de extrema precariedad. Llegando en algunos casos a encontrarse cerca la esclavitud. Tal es el caso de Nestlé por ejemplo, uno de los patrocinadores de FA que ha sido denunciado a fines del 2014 por mantener a sus trabajadores en Tailandia con jornadas mayores a las 16 hs, casi sin descanso ni alimentación suficiente. Las desapariciones y el uso extendido de trabajo infantil eran moneda corriente en uno de sus principales proveedores del sudeste asiático.

Los escándalos bromatológicos, también han salpicado a algunas de estas empresas, en el 2014 Husi, la filial en china del Grupo OSI. Un conglomerado de procesamiento alimentario con sede en Aurora (Illinois, EEUU), fue denunciado por vender carne podrida. La denuncia perjudicó el suministro de Pizza Hut, KFC, Mc Donald´s, Starbucks, Burguer King, Yum! Brands, entre otros. Sin embargo esto no sucede solamente en el sudeste asiático, como bien retrata la película estadounidense Fast Food Nation. Las cadenas de comida rápida utilizan alimentos en dudoso estado, el control alimenticio, en el caso de existir deja mucho que desear. Los altos ritmos de producción terminan perjudicando la calidad de los alimentos, así como generando “accidentes laborales”. Sus protagonistas, en la mayoría de los casos son trabajadores inmigrantes que ganan salarios por debajo de la media nacional.

El doble discurso, no obstante no se termina allí, según un estudio de la BBC realizado a mediados del año pasado, la brecha salarial entre los principales ejecutivos de las empresas y un trabajador promedio no ha parado de crecer. Ya en 2013 un análisis del centro de estudios Economic Policy Institute señalaba que “si hace 50 años los principales ejecutivos recibían un salario de cerca de 20 veces más que el de su empleado medio, en 2013 la brecha promedio es de hasta 300 veces más”. Según la cadena de noticias, en el 2014 algunos de los directivos que más veces ganaron pertenecen a las empresas que colaboran con Feeding América. Entre ellos se destacan Steven Ells de Chipotle, que ganó 1.524 veces más -US$ 29 millones anuales, frente a los menos de US$ 19.000 que un trabajador promedio de su cadena-. Montgomery Moran de la misma cadena, que ganó 1.483 veces más -más de US$ 28 millones al año-. Mientras tanto, el creador de la cadena Starbucks, reconocido por Forbes en el puesto 222 de las personas más ricas en estados unidos, registró un ingreso 994 veces mayor al de un trabajador promedio de su cadena, -US$ 21,5 millones frente a los US$ 21.600-.

El premio al humanitarismo de las empresas incluye rebajas y exensiones impositivas. La realidad, una vez mas pone al desnudo la gran hipocresía del capital.


Victoria Sánchez

Nacida en Bs. As. en 1986. Es economista y docente. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2010. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario.

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