En plena pandemia, las políticas de este gobierno y sus instituciones atentan contra la vida de los millones que hacemos andar el país; el último, un dictamen de la Dirección del Trabajo que permite que los empresarios no nos paguen el sueldo mientras hayan suspensiones por la pandemia. La CUT salió de su cuarentena, con una declaración que no es más que una tibia “exigencia” al gobierno y una vergonzosa amenaza.

Beatriz Bravo Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios
Viernes 27 de marzo de 2020
Todos los días el Metro y las micros se llenan a hora punta, somos nosotros, trabajadores, quienes llenamos esos bagones, quienes manejamos el transporte, quienes seguimos realizando labores que lejos están de estar al servicio de resolver la crisis sanitaria, llenando fábricas para que los empresarios no vayan a perder un sólo peso de sus ganancias. Y en todos esos lugares nos preguntamos ¡hasta cuándo!
El gobierno y los empresarios levantan medidas en nuestra contra, que hacen que nos encerremos todo el día en las fábricas y faenas mientras vemos que nuestra salud y la de nuestras familias no les importa. Y ahora, como decretaron cuarentena en algunas comunas y regiones a nivel nacional, la Dirección del Trabajo (DT) sale al auxilio de los mismos de siempre para que no se vaya a alterar ninguno de sus privilegios, y mediante el dictamen del día de hoy, les entrega el sartén por el mango.
Como lo señalamos en esta nota, la DT busca "legalizar vía decreto las suspensiones que vienen realizando ilegalmente grandes multinacionales como Kentucky Fried Chicken (KFC), que obligan a sus trabajadores y trabajadoras a firmar permisos unilaterales sin goce de sueldo o los amenazan con el despido", es decir, impedir a toda costa que dejemos de trabajar, que no hayan licencias y menos paros; a su vez, "el dictamen le entrega más facultades incluso para mover personal sin mediar el consentimiento del trabajador amparado en las facultades de administración, una carta blanca a la dictadura patronal que se vive en los empleos más precarios". O sea, dotar de plenas libertades a quienes se han enriquecido a nuestra costa para que puedan imponernos la dictadura patronal.
¿Y la CUT?
Hace varios días venimos preguntándonos, ¿dónde está la CUT? Mientras nos imponen políticas de abusos, y vemos que el gobierno criminal quiere que recaigan los efectos de la pandemia y esta crisis en nosotros, la CUT se estaba manteniendo en silencio.
Este jueves despertaron, “salieron de la cuarentena” para emitir un comunicado y hacer una transmisión on line. Pudimos ver a Bárbara Figueroa, parte del Partido Comunista, junto a Nolberto Díaz, de la Democracia Cristiana, hablar con palabras grandilocuentes catalogando como “un dictamen que raya en la ilegalidad”, que “no se está haciendo la defensa de nuestros trabajadores”, y plantean que “incluso no descartamos llegar a tribunales y la justicia para impedir estos abusos”.
En su declaración, le exigen al gobierno que lo suspenda y convoque a una “Mesa de Monitoreo de Abusos Laborales” de carácter tripartito, es decir, Gobierno, empresarios y trabajadores, para poder sentarse con María José Zaldívar, ministra del trabajo, a “dialogar”. Sí, sin lucha y con negociaciones en mesas con quienes son los responsables de nuestros padecimientos y que quieren dejarnos sin salarios para velar por sus “amigos”, es la estrategia entreguista de la principal central del país. Una vergonzosa “amenaza” de acciones legales, mientras tanto, que los trabajadores sigamos agachando la cabeza para no molestar a los dueños de Chile, tal como quieren los dirigentes en la CUT. ¿Tan alejados están de realidad que vivimos como trabajadores?
¡Necesitamos un paro nacional ya!
Lo único que le interesa al gobierno es defender las ganancias de los capitalistas, así como en otros países, nos utilizan como carne de cañón mientras gerentes monitorean desde sus mansiones el funcionamiento de sus empresas y se dan el lujo de organizar matrimonios, y claro, ellos tienen acceso a que doctores de clínicas privadas les hagan seguimiento.
En Italia este miércoles se convocó a una Huelga General que fue precedida por una serie de paros en distintos lugares de trabajo para exigir el cese de la producción de lugares no esenciales, pues “nos están mandando a morir”, es decir, una “huelga para no morir”.
¡Basta de treguas y diálogos con quienes están jugando con nuestras vidas y nuestras familias, con quienes han desbarato la salud pública al punto que el personal de hospitales no tiene insumos para dar abasto! Rechazamos esa mesa, y exigimos un Paro Nacional ya para echar abajo el dictamen de la DT que pone por encima de nuestras vidas las ganancias de los empresarios, legitima los despidos y nos quieren dejar sin sueldo en plena crisis sanitaria. Es necesario exigir el cese de la producción de los sectores no esenciales, con licencias pagas sin rebaja salarial y la prohibición de despidos. ¡Con nuestras vidas no se juega y necesitamos defendernos de la avaricia de los patrones!
A su vez, la clase trabajadora ha demostrado con pequeños ejemplos cómo podríamos dar una salida a la pandemia, como en Argentina, donde la fábrica recuperada por los trabajadores Madygraf comenzó a producir sanitizante de alcohol y mascarillas; así, en Chile y a nivel internacional vemos cómo enfermeras y trabajadores textiles han comenzado a producir elementos básicos para enfrentar la crisis.
Y es que somos los trabajadores, junto a estudiantes y sectores populares los que podemos, en función de la vida de millones y no un puñado de empresarios a nivel internacional, reorganizar la producción bajo nuestro propio control y no el de los capitalistas, abriendo una perspectiva para acabar con este sistema.