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Santa Fe. Binner pacta con los poderes reales de la provincia

Las esperanzas en un progresismo liberal, de manos limpias y uñas cortas, comienza a desinflarse al rito de pactos con la policía asesina y sus ex jefes políticos: el peronismo de Obeid y Reutemann.

Martes 31 de julio de 2012 12:14

Las últimas semanas son de enorme convulsión: rupturas gremiales, crisis fiscales, enfrentamientos y vendettas entre socios, desdoblamiento de aguinaldos y “rascar la olla” para pagar sueldos.

Esta crisis tiene mayor dinámica “por arriba”, que “por abajo”, al menos en lo que refiere a la conflictividad social y especialmente laboral, aunque ya hemos empezamos a ver sectores de vanguardia que se endurecen como en Cerro Dragón, o los estatales bonaerenses, que salen a las calles, pero divididos y sin norte, por responsabilidad de las conducciones sindicales que están enredadas en las internas patronales.

Esta foto puede ser la secuencia que veamos hacia el segundo semestre con muchas crisis por arriba y amenazas permanentes con algún que otro conflicto masivo pero de presión, junto a sectores más decididos y duros que querrán ser aislados por los gobiernos y burocracias. Nuestra provincia, como no lo ha sido hasta ahora, no es la excepción.

Espinas en la Rosa

Los “poderes reales” de Santa Fe gobiernan a gusto y piaccere, y en las distintas alas del PJ y del FAP encuentran cada una de ellas sus legítimos representantes.

Al poder económico agrario y de la industria debe agregarse el poder de la Santafesina SA que responde también a sus propios intereses y negocios que crecieron bajo el amparo de pejotistas y “socialatas”. Igual que lo han hecho en cada provincia y a nivel nacional bajo la administración de Sciolli o Cristina, mal que le pese a al Diputado del Movimiento Evita Eduardo Tognolli que parece solo recordar el “gatillo fácil” cuando sucede en geografías opositoras.

El poder de esta institución de asesinos y mafiosos tiene tristes pero sonoros nombres. Se llamaban Sandra Cabrera, Graciela Acosta o Pocho Lepratti. Hoy sus nombres son Silvia Suppo, Mono, Patón, Jere, Oviedo…

Los actores varían, pero poco: la herencia intacta de la dictadura, barras bravas, disputas territoriales por el narcotráfico y el gran organizador de esta red delictiva, la Santafesina SA.

El PS creyó que gobernar Santa Fe era dirigir el Centro de Estudiantes de la Facu de Bioquímica pero más grande, o en el mejor de los casos, administrar la ciudad de Rosario sin ningún problema serio como lidiar con los poderes reales de la región. Creyó que sin una construcción orgánica y solo con figuras mediáticas, más una buena dosis de acuerdos territoriales con los socios caídos en desgracia de la UCR, era suficiente.

A poco de correr el reloj se devela que el PS representa tan bien a “las corporaciones” como Reutemann y Obeid anteriormente, o como lo hace CFK nacionalmente. La diferencia es que el PS es rehén incluso de sus decadentes socios.

Sin embargo, el papel(ón) de victima ya no le queda a Binner, Bonfatti y cñía. Sus acuerdos con esas corporaciones no son producto de su “debilidad” sino su ADN.

La complicidad con la Santafesina SA precede al 19 y 20 de diciembre de 2001 y su Comité de Crisis junto a las fuerzas represivas mientras asesinaban compañeros en los barrios. Binner y Reutemann sellaron también su propio “Pacto de Olivos” para mantener intacta la (in)justicia y no avanzar en las causas que pesan sobre el ex piloto y duelen tanto como las inundaciones de las que es responsable.

Finalmente, su relación las patronales rurales, parteras del genocidio como la Sociedad Rural, data de antes de la 125, pero fue en esos días que Binner decidió ser su vocero oficial, como antes lo era el PJ.

Construir una alternativa política y social por izquierda entre los trabajadores y la juventud con una perspectiva anti capitalista, es una tarea acuciante para terminar con los pactos de impunidad y no quedar entrampados en cualquiera de los bandos patronales que están a uno y otro lado de la tranquera. Pero esa fuerza, no puede estar separada de las luchas cotidianas, sociales, sindicales e ideológicas que los olvidados de siempre protagonizan día a día, silenciosa o ruidosamente. En eso estamos.


Sebastián Quijano

Nació en Málaga en 1980 y vive en Rosario desde 1992. Es militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y docente de Filosofía.