En sintonía con la cúpula militar, las declaraciones del candidato ultraderechista fueron realizadas en un video, desde el hospital donde se recupera del cuchillazo recibido durante un acto de campaña.
Martes 18 de septiembre de 2018
En el video, Jair Bolsonaro presentó una tesis que justificaría su posible derrota en el balotaje: el fraude.
Desde una cama en el hospital, el reaccionario candidato se hizo eco de las declaraciones sobre el cuchillazo hechas por el comandante del Ejército brasileño, el General Villas Bôas, quien afirmó que el ataque "confirma que estamos construyendo dificultad para que el nuevo gobierno tenga estabilidad, para su gobernabilidad, e incluso pudiendo tener cuestionada su legitimidad".
La politización de las Fuerzas Armadas fermenta los deseos oscuros del régimen de decidir el resultado de las elecciones.
En el video, Bolsonaro critica las encuestas que señalan su derrota en el balotaje, afirmando que no tiene miedo de perder en el voto, sino en el fraude. El fracaso de uno de sus únicos proyectos en el Congreso, el del voto impreso, habría sido "el comienzo de toda la farsa".
La manipulación electoral en marcha es fruto del golpismo del poder judicial con la tutela de las Fuerzas Armadas, que ya impidió a la población a votar a quien quiera, al sacar arbitrariamente a Lula da Silva de la contienda. Una ayuda, para decir lo menos, a Bolsonaro o a cualquier otro defensor del legado del golpe institucional. En este sentido, el discurso de "fraude" de Bolsonaro es ridículo.
Bolsonaro dijo, además, que Brasil "se va a transformar en una Venezuela" si él perdiera frente a Haddad, y una serie de otros cacareos protofacistas, que justifican la desestimación del resultado de las urnas para sus bandas. Estas bandas bolsonaristas se han expresado recientemente en una cancha de fútbol con cantos contra la comunidad sexodiversa, y con dichos negacionistas del holocausto nazi.
Los comentarios grotescos de Bolsonaro, que no dejan dudas sobre el golpismo de la extrema derecha, hacen dúo con los del General Villas Bôas, que en una entrevista dijo que el cuchillazo y la creciente polarización podrían generar una situación de cuestionamiento de la legitimidad del presidente electo.
Según el comandante del Ejército, la situación política estaría generando "dificultad para que el nuevo gobierno tenga estabilidad, para su gobernabilidad, e incluso pudiendo tener cuestionada su legitimidad. Por ejemplo, con relación a Bolsonaro, si no es elegido, puede decir que perjudicaron su campaña. Si es elegido, probablemente se dirá que fue beneficiado por el atentado porque generó conmoción. Ahí se altera el ritmo normal de las cosas, y eso es preocupante".
En la misma entrevista, Villas Bôas reconoció, a pesar de decir que Bolsonaro no es candidato de las Fuerzas, que "obviamente, tiene ascendencia en el público militar, porque busca identificarse con las cuestiones que son caras a las Fuerzas, además de que tiene un agudo sentido de oportunidad".
De esto se desprende que, para el vocero del Alto Comando del Ejército, Bolsonaro, que tiene cuestiones caras a las Fuerzas Armadas y ascendencia en el público militar, tiene el derecho a cuestionar el resultado luego del cuchillazo.
No es accidental que Bolsonaro haya tomado la idea de "el fraude que ocurrirá si pierde". Recibió el visto bueno del comandante del Ejército. Vale recordar que Villas Bôas acostumbra intervenir en política siempre en favor del golpe institucional: en abril cuando presionó a la Corte Suprema a no acatar el habeas corpus de Lula, llevándolo arbitrariamente a prisión; en septiembre, presionando a favor del veto a la candidatura de Lula, diciendo que el parecer de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU a favor de Lula era una "invasión a la soberanía nacional", dicho curioso, para alguien que se arrodilla ante la toda interferencia imperialista, especialmente estadounidense, en Amazonia o en América Laitna.
El golpismo de la extrema derecha se desinhibe junto al cuartel. Con la politización de las Fuerzas Armadas, siempre en favor de asegurar la continuidad del golpe institucional, Bolsonaro gana un aliado en estas elecciones manipuladas por el autoritario poder judicial.
Se ha visto en los últimos años a la Corte Suprema, la justicia electoral, la policía federal, la operación Lava Jato, negar a cara limpia el derecho de la población a votar a quien desee, negando la candidatura de Lula luego de meterlo preso arbitrariamente. Con medidas espurias de condcción coercitiva, filtraciones a los medios, delaciones premiadas condenatorias -que ya son utilizadas contra la población negra en las villas y periferias del país- negando cualquier referencia a Lula en el horario electoral, o que figurara en las encuestas. Demostraron que el régimen, a través del poder judicial, está dispuesto a todo tipo de violaciones de derechos democráticos para decidir el resultado de estas elecciones, favorables a la continuidad de los ajustes y del golpe.
Aun que, más allá de que esas intenciones contenidas en secreto dentro del propio régimen pactado con los militares no sean más que eso, intenciones, este tipo de declaraciones muestran que están cada vez menos contenidas las medidas de control de resultado.
El voto al PT no es una alternativa a la extrema derecha. El PT gobernó junto con la derecha, asimiló los métodos de corrupción propios de los capitalistas, fortaleció a las Fuerzas Armadas enviando tropas de represión a Haití, envalentonó a las fuerzas arbitrarias del poder judicial. En especial en el segundo mandato de Dilma, mostró que respeta todas las leyes del a crisis de ataque a los trabajadores y recortes en los servicios públicos, profundizados después por Temer. El PT fue parte de su gestación.
De hecho, Haddad ahora ya habla de "discusión permanente" con nada menos que los golpistas del PSDB, para diseñar un "frente amplio" en un eventual balotaje contra Bolsonaro que incluya a la misma derecha que realizó el impeachment y los ataques contra los trabajadores, las mujeres, los negros y la diversidad sexual.
Sin embargo, las declaraciones golpistas de la extrema derecha deben ser repudiadas ya que, auxiliados por la manipulación del régimen, ya lograron impedir que la población elija a quién quiera. Hay que preparar una gran fuerza anticapitalista, a la izquierda del PT, en las fábricas, en los servicios, en las escuelas y universidades, para enfrentar de hecho a la odiosa extrema derecha y hacer que la crisis la paguen los capitalistas, que la crearon.