Bolsonaro llamó "minoría ruidosa" a millones de brasileños que están en las colas esperando una ayuda de emergencia que no llega. La asignación está trabada en muchos casos debido a la incompetencia del Gobierno, que no puede proporcionar siquiera esta ayuda miserable de 600 reales a los más pobres, mientras salva a los más ricos.
Viernes 8 de mayo de 2020 12:51
Bolsonaro lo hizo una vez más. Al igual que en situaciones anteriores sus comentarios generan una irritación inmediata, mientras que el país concentra el récord de casos de coronavirus en la región y la actividad económica se va a pique perjudicando a los trabajadores y los sectores más empobrecidos que son suspendidos, despedidos o directamente dejan de percibir algún tipo de ingreso.
A esas personas se refirió Bolsonaro como "minoría ruidosa". Se trata de millones que cada día hacen filas interminables esperando desesperados por un subsidio miserable de 600 reales que no llega a sus bolsillos por la negligencia y burocracia gubernamental. Una inoperancia que no es igual cuando se trata de que el dinero llegue a los empresarios para salvar sus negocios.
Bolsonaro habló sobre esos casos, muchos de los cuales para el Gobierno están en revisión y es posible que ni siquiera reciban esa ayuda. En conferencia de prensa dijo "Pedro Guimarães, presidente de Caixa Econômica Federal, quien también dirá algo sobre las personas que cayeron (inaudible), que está bajo análisis. Es una minoría ruidosa, algunos tienen razón, otros estaban equivocados y otros no tienen derecho [al subsidio]".
Jair Bolsonaro que vivió los últimos 30 años del dinero público y cuya familia está sospechada por casos de corrupción y lavado de dinero (entre otros aún peores), se da el lujo de llamar "ruidosa minoría" a esas millones de personas desesperadas por un subsidio. A muchas de ellas se les ha negado el beneficio, o todavía están "bajo análisis"; y a quienes se les aceptó el trámite llevan 2 semanas o más esperando recibirla.
Mientras millones de brasileños se arriesgan a ser contagiados en filas llenas de gente fuera de los bancos, los políticos se ríen a carcajadas de los más pobres y salvan a con rescates multimillonarios a esos mismos bancos, a las grandes empresas y los especuladores financieros.
Esta situación no es exclusiva de Brasil, aunque Bolsonaro y su forma de manejar la pandemia. no hace más que exacerbarlas. Como ocurre con los paquetes de estímulo millonarios que se votaron en los países más afectados por la pandemia, la ayuda llega muy rápidamente a los bolsillos de los empresarios pero tarda semanas en ser recibida por los sectores más empobrecidos y vulnerables de la sociedad.
Esa imagen se repite tanto en Argentina, con las largas filas para cobrar el subsidio familiar de emergencia (que a pesar de haber sido anunciado hace un mes aún no llegó a millones de personas), como en Estados Unidos con las trabas burocráticas para percibir el seguro de desempleo y con miles de personas haciendo filas en los bancos de alimentos.
La pandemia de coronavirus no hace más que dejar en claro a los ojos de millones que los gobiernos están dispuestos, una vez más, a salvar a los capitalistas mientras dejan a su suerte a millones de trabajadores, trabajadoras y a los sectores más empobrecidos en todo el mundo.
Te puede interesar: LID Internacional - El Brasil de Bolsonaro entre la pandemia y la crisis política
Te puede interesar: LID Internacional - El Brasil de Bolsonaro entre la pandemia y la crisis política