El Supremo Tribunal Federal ordenó mantener bajo su órbita las causas relacionadas con las escuchas al expresidente Lula que hasta ayer llevaba adelante el juez Sergio Moro.
Viernes 1ro de abril de 2016
Aún cuando no se posicionó sobre la viabilidad de la asunción del expresidente Lula como Jefe de Ministros, el Supremo Tribunal Federal (STF) decidió por mayoría confirmar la orden del juez Teori Zavascki para que las escuchas telefónicas al expresidente y las investigaciones relacionadas queden bajo la órbita del STF. Esto le pone un límite a la investigación del juez Sergio Moro, apartándolo de las pruebas y la causa contra el expresidente Lula.
En la misma semana en que la oposición de derecha al gobierno avanzaron en un consenso en torno a la salida de la presidenta Dilma Rousseff (por impeachment, renuncia o vía el Tribunal Supremo Electoral), el gobierno había jugado la carta de investir a Lula como Jefe de ministros, en un intento de garantizar la gobernabilidad y la confianza del mercado en torno de un mayor consenso nacional para la aplicación de los ajustes contra los trabajadores.
Sobre el impasse que abrió este escenario se elevó el poder judicial para jugar el papel de árbitro en cuanto al derecho de la presidenta a elegir sus ministros, bajo el argumento de que la investidura de Lula era un intento para sacarse de encima la investigación llevada adelante por el juez Sergio Moro, aprovechando los fueros de privilegio que le daría el cargo. Al mismo tiempo, el juez Moro a cargo de la operación lava jato (de corrupción en Petrobras) había filtrado audios entre Lula y otros políticos que tienen fueros de privilegio, entre ellos la propia presidenta Dilma, que solo pueden ser investigados por el STF.
El juez Zavascki reiteró que, cuando hay involucradas autoridades que tienen fueros de privilegio en investigaciones llevadas adelante por jueces de una instancia inferior al Supremo Tribunal, las causas deben ser enviadas a la Suprema Corte. A pesar de algunas diferencias internas dentro del STF con la decisión de Zavascki, todos concuerdan en que el proceso quede en manos del Supremo y en que el juez Moro no podía hacer públicos los audios.
“No hay justificación plausible para una divulgación como la que ocurrió en este proceso, divulgación que a mi modo de ver le puso más leña a un fuego cuya llama ya estaba muy alta, en perjuicio de la nación, de la paz social y de la seguridad jurídica”, dijo Celso de Mello, otro de los Supremos. Una muestra de que con diferentes argumentos y concordancias parciales el voto del STF expresó de conjunto el acuerdo de tener supremacía sobre las investigaciones y de ponerle límites al juez Sergio Moro.
Zavascki defendió que la recolección de pruebas en la investigación de Lava Jato sea hecha sin violación de la constitución para evitar la nulidad del proceso y confirmó ya haber recibido de parte de Moro la documentación de la causa sobre el expresidente que estaba en Curitiba (donde radica el juez Moro), y ahora serán enviados a la Procuraduría General de la República (PGR) para su evaluación.