Entrevistamos a Daniel Matos, corresponsal Esquerda Diário– Brasil en Argentina, sobre la situación en ese país.
Jueves 26 de marzo de 2015
Foto: LID
¿Qué expresa la importante movilización del domingo 15 de marzo y los pedidos de juicio político a la presidenta?
A pesar del debate abierto sobre el impeachment (juicio político), los principales líderes políticos de la oposición no tienen el objetivo de derrumbar a Dilma y sí de desgastar su gobierno. Temen una mayor polarización social, además de que el escándalo de Petrobras afecta tanto al gobierno como a la oposición de derecha. Tanto la burguesía brasilera como la imperialista quieren evitar un agravamiento de la crisis económica y política.
Pero aún así la situación puede empeorar mucho. ¿Que dirán los sectores que sufrirán el ajuste? ¿Qué pasará cuando la llamada “clase C” sea aún más golpeada por la recesión?
¿Cómo describirías el nuevo mandato del Partido de Trabajadores y el contexto económico y político?
Las elecciones del año pasado hicieron que esta realidad pasara a segundo plano. Pero incluso así no dejó de expresase distorsionadamente en los discursos de “cambio” que todos los candidatos se vieron obligados a adoptar, escondiendo los planes de ajuste que preparaban para sus nuevos mandados.
El choque entre los discursos mentirosos de cambio y los paquetes de ajuste implementados de inmediato por todos los gobiernos para responder a la recesión económica, sumados a los escándalos de corrupción y la crisis por la falta de agua, provocaron que la popularidad tanto del gobierno nacional del PT como los gobiernos de los estados del PSDB se derrumbaran a niveles inferiores a los que pudimos observar en Junio de 2013.
El nuevo gobierno de Dilma se encuentra extremadamente debilitado no solo por la oposición del PSDB que salió fortalecido en las últimas elecciones sino también por el PMDB que es el principal partido de su base aliada y lo chantajea permanentemente para obtener mayores porciones de poder y exigir que el PT garantice la impunidad a sus aliados involucrados en el escándalo de Petrobras.
¿En qué consiste el ajuste que lleva adelante Dilma Rousseff?
¿Cómo ha respondido la clase trabajadora a esos planes de ajuste?
¿Qué perspectivas ves y cómo debería intervenir la izquierda en esta situación?
Los trabajadores y jóvenes que simpatizan con la idea del impeachment necesitan comprender que esto fortalece a la derecha. La izquierda necesita construir una alternativa a la crisis a partir de la clase trabajadora y del pueblo explotado y oprimido.
Los sindicatos y movimientos sociales dirigidos por la izquierda clasista y opositora al gobierno necesitan crear un movimiento que exija una comisión investigadora independiente integrada por intelectuales y líderes populares, reconocidos por su honestidad e independientes tanto del gobierno como de la oposición de derecha. Una comisión con plenos poderes de investigación, que tenga acceso a todos los documentos en manos de la justicia y la autoridad para tomar declaraciones a los políticos y que de este modo se constituya como una alternativa al teatro montado alrededor de comisiones de investigación en el parlamento que solo sirven como escenario electoral y frente a la justicia que responde a los intereses de empresarios, del gobierno y la derecha tucana (PSDB).
La lucha por una investigación independiente debe impulsar una campaña nacional para imponer que todos los funcionarios políticos ganen lo mismo que un profesor y sean revocables en cualquier momento por aquellos que los eligieron, pues es la única forma de terminar realmente con la corrupción.
Este programa, ligado a la lucha por terminar con los ajustes y estatizar bajo control obrero y popular los servicios públicos que siguen siendo parasitados por la elite dominante, necesita ser debatido en asambleas de trabajadores y estudiantes, para poner en pie un plan de movilización que los haga emerger como una “tercera fuerza” en la situación política nacional, exigiendo que las organizaciones de los trabajadores tengan tanto espacio en los medios de comunicación como los partidos de la burguesía.
El Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y el PSTU que son los partidos más conocidos de la izquierda en Brasil, deberían poner sus parlamentarios y sindicatos al servicio de esta perspectiva.