El Departamento de Estado de EE.UU. informó que enviará a Mari Carmen Aponte, secretaria para el Hemisferio Occidental, como responsable para las Américas. Primera visita oficial luego del golpe.

André Augusto Natal | @AcierAndy
Miércoles 1ro de junio de 2016
En una nota divulgada recientemente por el Departamento de Estado de Estados Unidos se informa que la semana próxima llegará al país Mari Carmen Aponte, secretaria para el Hemisferio Occidental, la nueva responsable para las Américas. Será la primera autoridad norteamericana en visitar el país, luego del golpe institucional de la derecha.
La semana pasada, los gobiernos de Estados Unidos y Alemania reconocieron al gobierno golpista de Temer, a través de sus portavoces Michael Fitzpatrick y Martin Shäfer. Fue la primera vez que el gobierno norteamericano rechazó claramente la noción de que el proceso de impeachment que alejó a Dilma Rousseff de la presidencia fuera un golpe. Hasta el momento, la posición de Estados Unidos venía siendo de cautela aunque siempre reiterando que el proceso contra la presidenta respetaba las normas democráticas.
Según el comunicado, Carmen Aponte tendrá encuentros con el “sector privado, representantes de la industria, del comercio, académicos y líderes no gubernamentales” para discutir la cooperación Estados Unidos-Brasil. En Brasilia subrayan que “visitará hasta el Ministerio de Relaciones Exteriores”, para discutir “la cooperación económica de los Estados Unidos-Brasil en el comercio, la aviación, infraestructura, energía renovable y cambios climáticos.”
Aponte fue embajadora de Estados Unidos en El Salvador de 2010 a 2015 y es ejecutiva del Oriental Group, una gran empresa de servicio bancarios y financieros en Puerto Rico, además de la consultora de la compañía de telecomunicaciones hispánica. Aponte es la primera autoridad norteamericana que viaja a inspeccionar al país luego de consumado el golpe institucional que impuso a Temer en la presidencia interina. De hecho, las crisis iniciales del gobierno de Temer, concentradas en solo algunas semanas, plantean dudas a los imperialistas sobre su capacidad para estabilizar al país y los negocios capitalistas, principalmente luego de la exoneración de su brazo derecho, el exministro de Planificación Romero Jucá. Pero también presenta oportunidades para los mercados.
La visita del Departamento de Estado responde al llamado realizado por el diario The New York Times, que convocó al país a aprovechar las nuevas oportunidades: “El cambio en el escenario político abrió las puertas a una nueva generación de líderes que busca promover un curso distinto para América Latina. Esto ofrece una oportunidad para Estados Unidos de reiniciar las relaciones con varios vecinos que históricamente consideraron a Washington como imperial, negligente o ambos”.
El Departamento de Estado norteamericano fue un colaborador “valioso” en las investigaciones de la Operación Lava Jato contra las empresas brasileras. Protegió cada uno de los monopolios extranjeros vinculados a la producción de barcos-sonda para Petrobras de cualquier investigación llevada adelante en la Operación Lava Jato dirigida por Sergio Moro, entrenado por el mismo Departamento de Estado bajo la administración Obama. Dedicado a permitir el ingreso de Exxon Mobil y de la Chevron en la petrolera estatal, son diversos los documentos filtrados que señalan el interés de los Estados Unidos en utilizar la Operación Lava Jato para privatizar la empresa. No por casualidad la representante visitará a José Serra (PSDB) que, junto a Dilma, entregó los campos de Pre-Sal a Shell y a otras empresas.
Incluso el gobierno de Temer no siendo el soporte ideal para avanzar con los ataques al presupuesto público, la flexibilización de las leyes laborales y la apertura al mercado, ya que no cuenta con la legitimidad del voto, los jefes del capital extranjero buscan aprovechar todo lo que el gobierno golpista pueda arrancar, reservándose la defensa de elecciones generales en caso de que sea necesario desviar procesos de masas, como afirmaron distintos diarios financieros. Es la continuidad del camino que se profundizó a lo largo de 2015, marcado por hechos como la apertura del “nuevo diálogo americano” defendido por Obama en la Cúpula de Panamá, el “deshielo” entre Cuba y Estados Unidos (que favoreció el proceso de restauración capitalista en la isla), la adhesión de México, Perú y Chile al Tratado Transpacífico (TPP), las reuniones de Obama con el derechista Mauricio Macri en Argentina.
Estados Unidos intenta adaptarse a las condiciones de su hegemonía en declive, pero buscando recuperar terreno económico, financiero y político. Obama tiene en su contra el equilibrio de fuerzas en América Latina y la creciente presencia de China (y, en menor medida, Rusia), para explotar la decadencia del chavismo y los gobiernos llamados “progresistas”, bien como para aprovechar la relativa recuperación económica yanqui, en contraste con el período de estancamiento en el que ingresó América Latina. Contra este “nuevo diálogo americano” preparado por el PT que fortaleció la derecha en Brasil asimilando sus mismos métodos corruptos de gobierno capitalista, atacando trabajadores e impidiéndoles organizar su resistencia, es necesario levantar una salida independiente de clase y antiimperialista de los trabajadores.