Un conocido diario cordobés analizó dónde viven 90 postulantes a la elección municipal del 13 de septiembre, de las principales fuerzas políticas. Otra muestra de las diferencias entre la casta política y el pueblo trabajador.
Martes 25 de agosto de 2015
En una nota publicada el domingo 23 de agosto, La Voz del Interior analiza los lugares de residencia de los candidatos a intendente y vice, como así también de los 16 primeros pretendientes al Concejo Deliberante, de cinco de las 13 fuerzas políticas que se presentan.
De conjunto, de los 90 dirigentes que se tienen en cuenta en la nota, la mayoría tiene domicilio declarado dentro del anillo de la Circunvalación, pero sólo una veintena reside en los barrios más alejados del centro. Mientras más de una decena vive en la zona noroeste, la mayoría en barrios residenciales o countries, no hay ninguno del sector suroeste de la Capital, donde se encuentran barriadas muy populosas.
El armado Juntos por Córdoba, que reúne a la UCR y al PRO, postula a dos residentes de barrios cerrados. Ramón Mestre, actual intendente, vive en El Bosque y Felipe Lábaque en Las Delicias, ambos en el extremo noroeste de la ciudad.
Luis Juez vive en el tradicional barrio Providencia, cerca del centro. Su compañera de fórmula, Olga Riutort, si bien pisa fuerte en muchos barrios periféricos, vive en Las Cañitas, una urbanización del sur que no es cerrada pero cuenta con seguridad privada.
Daniel Giacomino, que representa al Frente para la Victoria, declara domicilio en el country Cañuelas, mientras que su vice, Natalia Refice, lo hace en Nueva Córdoba.
El actual concejal en uso de licencia Esteban Dómina, de Unión por Córdoba, tiene domicilio declarado en el Centro, pero habitualmente vive en un inmueble que posee en Agua de Oro, Sierras Chicas. Su vice, Adrián Brito, es uno de los pocos dirigentes que vive en un barrio alejado del centro, Talleres Oeste.
El periodista Tomás Méndez, de Movimiento ADN, ni siquiera vive en la ciudad que aspira a gobernar. Si bien tiene domicilio legal fijado en barrio Nueva Córdoba, reside en un country en cercanías de Falda del Carmen. Su vice, el empresario Marcelo Pascual, tiene domicilio en el Cerro de las Rosas, un barrio residencial de la zona oeste. Por otro lado, aunque uno de los ejes del discurso de Méndez es la lucha contra el narcotráfico que, según él, azota los barrios del este de Córdoba, ninguno de los integrantes de su lista reside en ese sector.
Una cuestión de clase
Los periodistas de La Voz del Interior plantean que el lugar de residencia de los candidatos condicionaría su “punto de vista” sobre la ciudad, pero la cuestión va mucho más allá de una simple mirada. Es claro que el lujo en el que viven los políticos de los partidos tradicionales contrasta con lo que vive día a día la mayoría de los habitantes de la segunda ciudad más importante del país. Ninguno de estos políticos tiene que preocuparse por el transporte público, ya que se manejan en autos caros, generalmente con chofer incluido. Menos aún de servicios esenciales como el gas y las cloacas, que tienen asegurados los coquetos countries gracias a los permisos que otorgan ellos mismos a los desarrollistas inmobiliarios. Nada más alejado de las necesidades del pueblo trabajador, como los vecinos de Villa Aspacia, que demolieron a mazazos una pared que había construido una cooperativa de viviendas para que los desbordes cloacales no entraran a sus terrenos.
Si algo une a los aspirantes a gobernar Córdoba es su pertenencia a una clase privilegiada, que utiliza los cargos públicos para aumentar aún más su riqueza personal y sus comodidades. Gobiernan para su propia clase, la de los empresarios, no para los trabajadores y la juventud. El Frente de Izquierda, que postula como intendente a Javier Musso, del Partido de los Trabajadores Socialistas, plantea por el contrario la necesidad de que todo funcionario gane lo mismo que una maestra, como vienen haciendo todos los parlamentarios del FIT a nivel nacional.