Funcionarios del Gobierno que conduce Horacio Rodríguez Larreta defienden estos días el proyecto de presupuesto en la Legislatura porteña.

Pablo Anino @PabloAnino

Guadalupe Bravo Economista | @GuadaaBravo
Miércoles 15 de noviembre de 2017

Uno de los primeros datos que destaca el presupuesto es que el Producto Bruto Geográfico (PBG, el equivalente al PIB nacional) per cápita de la ciudad es de casi U$S 34.000. Esta cifra es similar a los registros de potencias económicas imperialistas como Francia, Japón o Italia.
Pero en la ciudad más rica del país, que casi triplica el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita nacional, esa riqueza es para unos pocos: en 2016, el 20 % de los hogares pobres obtuvo el 5 % de los ingresos mientras que en el otro extremo el 20 % de mayores ingresos concentró el 46,2 %.
Esa situación se agravó durante el año pasado y los números exhiben mayor desigualdad que a nivel nacional.
Según datos del Indec, en el primer semestre del año, había unas 400 mil personas en situación de pobreza, el 13,4 % de la población porteña.
Pero hay otras cifras que grafican la realidad de una ciudad expulsiva de la clase trabajadora: según las estadísticas porteñas, la tasa de desocupación alcanzó el 10,5 % en el segundo trimestre de 2017, superando también en este ítem los guarismos nacionales.
El propio Presupuesto 2018 devela que “Durante los dos últimos años los indicadores del mercado de trabajo muestran un leve deterioro de las tasas básicas.”.
La industria manufacturera exhibe un derrumbe del empleo formal. Lo mismo ocurre en el transporte, almacenaje y comunicaciones. Incluso los servicios financieros y empresariales, motores económicos de la ciudad, muestran números rojos en los últimos meses con caídas del empleo registrado.
Sólo la construcción, impulsada por la obra pública, y el rubro comercio, restaurantes y hoteles, tienen una dinámica significativa de creación de puestos de trabajo. En estas ramas inciden los incentivos electorales del Gobierno Nacional, cuya continuidad habría que verificar en los próximos meses. Es decir, no hay garantía que se sostengan.
Los tarifazos que aplicó el Gobierno Nacional impactaron en la inflación porteña. En los primeros siete meses de 2017, “Las divisiones que más subieron fueron Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (27,2%), Comunicaciones (22,0%) y Educación (20,7%).”, indica el presupuesto de la ciudad.
Mientras esas subas ocurrieron durante los siete primeros meses del año, las paritarias a nivel nacional promediaron el 22 % de incremento anual. Pero esos aumentos paritarios son menores para los trabajadores no registrados (en “negro”), que alcanzan al 25,6 % entre los asalariados porteños.
Al concluir el año, el salario de los trabajadores porteños muy probablemente refleje una caída del poder adquisitivo con una inflación anual que rondará el 25 %.
Crecimiento e inflación de ficción
El presupuesto porteño prevé un crecimiento de 3,5 % para 2018 con una inflación del 12 %.
Las perspectivas económicas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se apoyan en varios factores. Uno de los principales es la recuperación de Brasil, que por el momento se efectivizó en la suba de las exportaciones automotrices argentinas, pero resta ver si puede sostenerse.
También descuenta los efectos positivos de las reformas laborales antiobreras, tanto la del vecino país como la que impulsa el macrismo en Argentina, debido a que mejorarían “el clima de negocios”.
Las proyecciones no dan cuenta de los efectos contractivos sobre la actividad económica de la política de tasa de interés alta que impulsa el Banco Central para intentar bajar la inflación y que beneficia generosamente a los especuladores con la Lebac.
Luego de las elecciones del 22 de octubre, la autoridad monetaria acentúo la suba de la tasa de interés, lo cual podría atentar contra la débil recuperación económica alcanzada en el período electoral.
La inflación hacia diciembre podría alcanzar alrededor del 25%, un número holgadamente superior a la meta fijada por el Banco Central en un rango de entre el 12 % y el 17 % para este año.
Para el año próximo, incluso los analistas del establishment desconfían que la autoridad monetaria pueda lograr una meta que ya incumplió en 2016 y de nuevo incumplirá en 2017.
Myriam Bregman, legisladora porteña por el PTS en el Frente de Izquierda, señaló que “mientras la city porteña es el centro de la especulación financiera y el festival de endeudamiento nacional, la ciudad es cada vez más expulsiva del pueblo trabajador”.
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Pablo Anino
Nació en la provincia de Buenos Aires en 1974. Es Licenciado en Economía con Maestría en Historia Económica. Es docente en la UBA. Milita en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Es columnista de economía en el programa de radio El Círculo Rojo y en La Izquierda Diario.