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Red Internacional
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Violencia Machista. CDMX: la sexta megaciudad en el mundo más peligrosa para las mujeres

La Fundación Thomson Reuters calificó a la ciudad de México como la sexta megaciudad más peligrosa en el mundo para las mujeres.

Jueves 19 de octubre de 2017

La Fundación Thomson Reuters reveló mediante un estudio cuáles son las megaciudades más peligrosas en el mundo para las mujeres. Se centró en aspectos como violencia sexual, acceso a la salud, prácticas culturales y oportunidades económicas.

El estudio, que se centra en diez países, posicionó a la ciudad de México como la sexta ciudad más peligrosa en el mundo para las mujeres. Las ciudades que le precedieron fueron en primer lugar El Cairo (Egipto), seguida por Karachi (Paquistán), Kinshasha (República Democrática del Congo), Delhi (India) y Lima (Perú). México y Perú fueron los únicos países latinoamericanos que figuraron en la lista.

En cuanto a violencia sexual, donde se consideran las violaciones, ataques y acoso, México ocupa el cuarto lugar. Acceso a la salud toma en cuenta la salud reproductiva y muertes por maternidad, en ese rubro México se encuentra en el sexto lugar. En el apartado de prácticas culturales tales como la mutilación genital femenina, matrimonio forzado para niñas e infanticidio, nuestro país está en la novena posición. Por último, en oportunidades económicas como educación, propiedad de la tierra entre otras, y servicios financieros como cuentas de banco, México se encuentra en el lugar seis.

El rubro más endeble para México fue el de violencia sexual. La ciudad de México, que día con día acoge a miles de mujeres originarias de la capital o la periferia para estudiar y trabajar es un riesgo para la vida de las mismas por los altos índices de feminicidio de la capital. Tan sólo de noviembre de 2016 a junio de 2017 se registraron 101 asesinatos violentos contra mujeres, muchos de los cuales no se investigan como feminicidio.

La ciudad rosa de Mancera muestra que mantiene altos índices de precarización laboral para las mujeres, feminicidios y poco acceso a la salud reproductiva, donde además, los abortos al no ser gratuitos, pueden ser costeados por un reducido número de mujeres.

Los paliativos de su administración, como pintar los asientos del metrobús de rosa, representan una máscara para no asumir las verdaderas problemáticas a las que están expuestas las mujeres en la capital del país.

Sólo un amplio movimiento de mujeres que denuncie las condiciones que ofrece la administración capitalina, y sin confianza en las instituciones del Estado, podrá conquistar los derechos que se les han negado.