La dirigencia burocrática sindical acuerda en un punto: no llamar ninguna medida de lucha contra los despidos y la reforma laboral que impulsan Gobierno y patronales.
Martes 19 de septiembre de 2017 11:34
Foto: Ámbito Financiero
En los últimos días Héctor Daer, Carlos Acuña, Juan Carlos Schmid y Pablo Moyano dijeron a quien llamaban a votar. Todos coincidieron en que hay que votar a alguna variante del peronismo para enfrentar a el paquete de reformas laborales que pretende el Gobierno para después de octubre.
Mientras todos muestran sus afinidades políticas, los que se presentan como "combativos" proponen enfrentar esa reforma en el Congreso. Por su parte los claramente oficialistas se sienta a acordar con Gobierno en pos de avanzar en algunos aspectos de la reforma laboral. Las medidas de fuerza, hasta las más modestas, están descartadas.
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Los oficialistas
Según se informa en Ámbito Financiero un sector de la CGT ya avanza con un acuerdo que permita implementar aspectos de la reforma laboral. Ayer se reunieron el ministro de Trabajo Jorge Triaca con los dirigentes Héctor Daer, Juan Carlos Schmid, Carlos Acuña (triunviros de la CGT). A ellos se sumaron sumaron Andrés Rodriguez (UPCN), José Luis Lingeri del gremio de Aguas Sanitarias y el metalúrgico Francisco Gutiérrez, un dirigente claramente identificado con el kirchnerismo.
En la reunión, según la nota de Ámbito, el Gobierno aprovechó las buenas relaciones con la dirigencia sindical burocrática para ofrecerles algunos acuerdos para avanzar, aunque sea en algunos aspectos, con la reforma laboral.
Según esta fuente, entre otras cosas el ministro prometió mayor “libertad” para manejar a gusto los fondos de las obras sociales, así como acelerar la llamada "normalización" sobre algunos gremios hoy intervenidos.
Los “opositores”
Dentro la CGT, de todas formas, hay distintas opiniones de cómo pararse en frente al Gobierno. Entre los más críticos están los gremios que responden al moyanismo, que son quienes más vienen planteando realizar medidas de fuerza, aunque siempre termina en el discurso y nunca se concreta nada.
La noticia de este martes es que, desde ese sector, Pablo Moyano pidió el voto para “Cristina o Massa” en octubre. Para el dirigente la reforma laboral se tiene que “enfrentar” en el Congreso, no en las calles o con medidas de fuerza de la clase trabajadora.
Vale la pena aclarar que esa "estrategia" ya fracasó en 2016. Precisamente porque las distintas variantes del peronismo (FpV-PJ y massismo) no solo no hicieron nada para frenar el ajuste sino que votaron las leyes que necesitó el macrismo para avanzar en el ajuste.
Como decíamos al principio, el ataque del macrismo a las condiciones de vida de los trabajadores está a la orden del día. Pero para la CGT no hay que hacer paro, pensar un plan de lucha o siquiera hacer asambleas para preguntarles a los trabajadores como enfrentar a Macri y los empresarios. Para estos dirigentes, bien valen los negocios millonarios de las obras sociales para traicionar abiertamente a los trabajadores y dejarle servida en bandeja la reforma laboral a los empresarios.