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Panorama Sindical. CGT: ni las enseñanzas de Vandor

La CGT golpeó, pero negocia a la baja. El debate Daer-Moyano en versión aggiornada. La interna peronista en los pasillos de Azopardo. El sindicalismo combativo exige y propone. 1° de mayo: hay actos y actos.

Lucho Aguilar

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2

Martes 25 de abril de 2017

El paro del 6 de abril fue contundente. Fue la palabra que usaron los propios voceros de la CGT el mediodía de ese jueves. Y tenían razón. Uno podía esperar, con lo poco que se puede esperar de ellos, que iban a aprovechar ese pronunciamiento obrero para intentar “torcer el rumbo”, como les gusta decir. Que se negociar mejor después de golpear, como enseñó el Augusto Timoteo Vandor.

Parece que no.

Según reveló Ámbito Financiero, la mayoría de los grandes gremios está siguiendo el consejo del ministro Triaca: "Tratemos de pedir lo menos posible". Tras el acuerdo del 20% que firmó Armando Cavalieri para Comercio, varios aceptaron el tope. El triunviro Acuña pidió 23% para los playeros de estaciones, pero los empresarios dicen 18. Gerardo Martínez pidió 24% para los albañiles, la Cámara de la Construcción le dijo “20 máximo”. ¿Adivinen? “Martínez estaría de acuerdo”. A Andrés Rodríguez le ofrecieron 18% pero se puso duro y consiguió 20% para los estatales. Caló se rebeló: pidió 30% para los metalúrgicos. Si no fuera porque Paolo Rocca siempre lo convence y tiene 4000 despidos en los últimos meses, uno creería que se viene la patriada de Antonio.

La CGT no solo renunció a la lucha. Parece que también renunció a aquellas verdades del sindicalismo peronista que parecían eternas. Una especie de vandorismo a la baja.

Desunidos y dominados

Hablando de verdades peronistas, el general siempre les decía a sus hombres que estas épocas los encontrarían “unidos o dominados”.

El triunvirato ha sido, lo hemos analizado en este diario, una solución de compromiso para una estrategia de compromisos. Hay que reconocerles que pudieron sostener 16 meses sin mover un pelo ante los ataques al movimiento obrero orquestados por los Ceos. El escándalo del 7 de marzo ya había dejado en evidencia que el paro general no podía esperar más, pero también que había una crisis de autoridad y algunas internas que el paro no pudo calmar.

Por eso las últimas reuniones de consejo directivo terminaron en pases de factura y debates. ¿Si había que seguir con paro de 24 horas o de 36? ¿Si ahora hacían piquetes o repetían dominguero? Nada que ver. Como coincidieron los periodistas que tienen llegada a Azopardo, los reclamos fueron la falta de adhesión de algunos gremios al paro (Comercio, Gastronómicos), los que se cortaban con negociaciones sectoriales y la interna peronista que empieza a “meter la cola”.

Daer vs Moyano. Como en los 90’, los mismos apellidos aparecieron enfrentados, pero ahora en una versión aggiornada. No por casualidad los dos protagonistas de los cruces son diputados de Sergio Massa.

La posibilidad de una nueva ruptura de la CGT quedó en el aire, por más comunicados y aclaraciones que hayan circulado. El moyanismo con un discurso más “opositor”, los “gordos” e “independientes” más dialoguistas, el “barrionuevismo” con juego propio. Ninguno con ganas de ponerse a la cabeza de un plan de lucha. (Estuvo de más la aclaración, es cierto).

La realidad es que el gobierno de Macri, mientras ataca a los que luchan y al sindicalismo combativo, también quiere aprovecharse de la crisis de la CGT. Por un lado, lanza cínicas campañas contra “las mafias sindicales” e increíbles “recomendaciones para la democracia sindical”; por el otro avanza en acuerdos sectoriales con las cúpulas de cada gremio, con el transporte por "ganancias", con petroleros por convenio, con otros por obras sociales o subsidios.

El triunviro Schmidt acusó recibo: “Se ha encarado una campaña frontal contra el movimiento obrero organizado. La orden parece ser: ´Hundan a la CGT´”.

Cruzado por su crisis de autoridad, los avances del gobierno y la interna peronista en un año electoral, la CGT discute puertas cerradas y a través de los medios qué estrategia seguir. Por ahora no pega una.

Acto patronal, acto conciliador, acto de lucha

El año arrancó, como venimos reflejando, con importantísimas movilizaciones y duras luchas. El paro general mostró la disposición a luchar de la clase obrera. También la disposición de la izquierda de golpear juntos – contra los ajustadores – pero con acciones y banderas separadas.

Ante este panorama, y la actitud de las cúpulas sindicales, vale destacar el importante paso que dieron hace pocos días los principales sectores del sindicalismo combativo y la izquierda. Tras un debate, difundieron una declaración que luego de denunciar que “el Gobierno y las patronales pueden aplicar el ajuste gracias a la complicidad de los dirigentes burocráticos de las centrales sindicales”, llama a “aunar fuerzas para dar la pelea desde abajo por la exigencia e imponerle a la CGT la continuidad inmediata de la lucha, con un paro nacional de 36 horas con marcha a Plaza de Mayo y un plan de lucha”. La crítica alcanza al gobierno de Macri, pero también “a los gobernadores de distinto signo político”, denunciando el ataque de Alicia Kirchner a docentes y estatales.

La convocatoria termina llamando a impulsar una serie de reclamos que para defender el empleo, el salario y hasta la vida obrera, como parte de una serie de medidas para que la crisis la paguen los capitalistas.

En ese marco llegamos a un nuevo 1° de Mayo. Allí también se verán las distintas estrategias para el movimiento obrero. El presidente Macri encabezará un acto junto al empleado de la Sociedad Rural Gerónimo Venegas, el de las petroleras, Guillermo Pereyra y otros referentes del sindicalismo más amarillo. En Obras, evitando convocar multitudes, el Triunvirato de la CGT realizará su celebración del “Día del Trabajo”, tal como lo indica la liturgia peronista.

En la Plaza de Mayo, el Frente de Izquierda convoca a un acto obrero, internacionalista y socialista. Allí levantará los reclamos de los trabajadores, las mujeres y la juventud, entre ellos la reducción de la jornada laboral, bandera histórica contra la explotación capitalista. Pero como los otros, también será un acto político: una tribuna de los que quieren poner en pie una alternativa política contra los ajustadores.


Lucho Aguilar

Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.

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