Sobre el caso de la menor retenida en la estación migratoria Las Agujas, que el pasado mes de mayo falleció a causa de una negligencia, la CNDH emitió el día de ayer un comunicado donde reconoce la negligencia médica y la violación de los Derechos Humanos de la niña.

Óscar Fernández @OscarFdz94
Jueves 10 de octubre de 2019
En mayo de este año, desde este diario dimos cuenta de la indignante muerte de una menor de edad de origen guatemalteco que murió mientras estaba siendo retenida con su madre en el centro migratorio de Las Agujas, localizado en la alcaldía de Iztapalapa en la Ciudad de México. En su momento, Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, aseguró:
"Asumo que no son las condiciones idóneas las de las estaciones migratorias, pero no hay ninguna violación (a los derechos de la niña fallecida), estaba con su mamá, no alentamos la separación de las familias".
Sin embargo, en su recomendación 77/2019, la Comisión Nacional de Derechos Humanos recientemente desmintió las aseveraciones de Encinas, ya que da cuenta de que hubo violación "a los derechos a la vida, a la protección de la salud, a la seguridad jurídica y al principio del interés superior de la niñez", así como tampoco se respetó el "derecho a la seguridad jurídica de la madre, y a la protección de la salud de esta última y del padre de la niña".
Los hechos hablan por sí mismos. Según los testimonios recogidos, la niña habría caído de una de las literas dentro de la estación migratoria y se impactó contra el suelo de concreto. Fueron atendidas de inmediato debido a los quejidos de dolor de la menor, a quien le fueron suministrados analgésicos, pero pronto su salud se deterioró; la pequeña continuó "con vómito, [presentó] temperatura baja, color amarillo y con los ojos desorbitados, fue valorada de nueva cuenta por el médico quien dijo que seguramente la niña quería llamar la atención".
Pero pronto las demás mujeres en Las Agujas presionaron a las autoridades a que la atendieran como debía ser, así que llevaron a la menor y su madre, acompañadas de un agente migratorio, al hospital en un vehículo privado (es decir, sin la presencia de un médico que supervisara el estado de la niña). La menor murió en el trayecto al hospital a causa de las laceraciones viscerales que presentaba a causa de su caída, particularmente en el hígado y los pulmones.
Pero la negligencia continuó incluso después de su muerte. Las autoridades del Instituto Nacional de Migración decretaron que su muerte se debió a una infección de las vías respiratorias, desentendiéndose de la pobre atención médica que le proporcionaron.
El especialista médico de la CNDH notó que la muerte de la niña " repercutió de manera directa en el estado emocional de sus padres, quienes enfrentaron sentimientos de culpa, falta de confianza y pérdida del sentido de la vida". Asimismo, notaron que la estación migratoria carecía de expedientes médicos.
Esta situación testimonial solamente confirma que los migrantes siguen sin ser prioridad para el gobierno de la "Cuarta Transformación", discurso que habían proclamado como una de sus tantas promesas de campaña para delimitarse de la política del entonces presidente Peña Nieto, quien había implementado el Plan Frontera Sur por órdenes de la Casa Blanca una vez se destapara el escándalo de las detenciones de menores centroamericanos en campos de concentración bajo el gobierno de Obama.
La situación poco ha cambiado: ahora Trump le ordena a López Obrador que envíe a la Guardia Nacional para evitar el paso de migrantes (medida que ambos celebraron), mientras que éstos siguen sin siquiera ser atendidos con sus derechos básicos garantizados.
La "Cuarta Transformación" no transformó siquiera las condiciones de los centros migratorios, donde los centroamericanos son retenidos, sufriendo hacinamiento y enfermedades provocadas por los insectos que se alojan en las camas. ¿Qué pretende este gobierno transformar si no es el status quo?

Óscar Fernández
Politólogo - Universidad Iberoamericana