Se acerca fin de año y el malestar por el salario se palpa en los lugares de trabajo. Cada vez cuesta más llegar a fin de mes con una Inflación que apunta al 40 por ciento anual y ya se comió los aumentos recibidos en paritarias. Con una canasta familiar cercana a los 12.000 pesos, la mitad de los asalariados no llega a 8000 pesos.

Ruth Werner @RWlaruta99
Jueves 20 de noviembre de 2014
La CTA opositora marcha hoy exigiendo un bono de fin de año y la eliminación del impuesto a las ganancias. Se movilizan hacia el Congreso fundamentalmente un sector de los estatales y las agrupaciones de la izquierda. Los camioneros habían anunciado que serán de la partida, pero estará por verse si marchan, ya que la CGT Moyano a la que responden parece estar en un impasse. La convocatoria de la CTA Micheli tiene un programa que contempla importantes demandas progresivas de los trabajadores, pero en los propios círculos afiliados a la CTA se repite un lugar común: “no será lo contundente que deseamos”.
Ningún gremialista desconoce que, para cambiar la voluntad del gobierno nacional, se necesita una lucha unificada. Como declaró a La Izquierda Diario el delegado del Subterráneo Claudio Dellecarbonara: “es necesario un paro de 36 horas y un plan de lucha nacional para lograr cambiar esta situación donde los trabajadores hemos sido elegidos como blanco”.
El salario es un problema central. Pero no es el único. Hasta el mismo Antonio Caló debió reconocer que en su gremio hay 15.000 trabajadores suspendidos y que “entre 3 mil y 4 mil debieron aceptar retiros voluntarios” con su correspondiente indemnización, es decir: fueron despedidos “voluntarios”.
Ayer titulábamos en Izquierda Diario: hay más familias en la calle. El empleo es el otro gran drama que golpea a la clase trabajadora.
Desde el último paro nacional el panorama que recorre al conjunto de la dirigencia sindical es un hervidero. Pero no porque la agenda de los trabajadores tenga para ellos alguna prioridad, sino porque se debaten en cómo cada uno se perfila para acomodarse bajo el sol del gobierno que viene en sucesión al kirchnerismo. Gran parte del año, quienes habían convocado a esa importante medida de fuerza se dedicaron, a posteriori, a posar para los medios sacándose fotos con los presidenciables (y no tanto) de la oposición.
Lo vimos a Hugo Moyano a veces con Binner, a veces con Macri y estos días hasta apareció junto al Momo Venegas flanqueando a Pino Solanas en un acto por la Soberanía Nacional en la sede de la CGT de la calle Azopardo. Su hijo Facundo hace rato parece haber retomado la amistad con Sergio Massa del Frente Renovador. Otra de las figuras de la CGT opositora, el canillita Omar Plaini, avisó que apoya a uno de los candidatos que más suenan desde el Frente para la Victoria, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli.
De cara a las elecciones de 2015 buscan un lugar bajo el sol y se anotan temprano en la carrera para negociar cuántos de sus “hombres” podrán meter en las boletas electorales y que fuerza de negociación presentarán al futuro gobierno. Se acercan las fiestas, el salario no alcanza y ahora la CGT opositora dice que quiere retomar protagonismo. Como sea, no ha anunciado ninguna medida de fuerza. En la reunión de los gremios de transporte realizada la semana pasada también dicen que habrá medida. Pero tampoco pasan de las palabras a los hechos.
Los de la CGT oficialista hace rato que no se reúnen con el gobierno. Ahora realizaron una “cumbre” donde salió la gran “propuesta”: reunirse con Cristina Kirchner. Según dejan trascender distintos medios su máxima aspiración parece estar orientada a lograr que el aguinaldo no sea tocado por el impuesto al salario. Algo de esto ya habría sido sugerido por el mismo jefe de Gabinete Jorge Capitanich para el gremio de los petroleros. A falta de otras concesiones la CGT afín al Ejecutivo se ilusiona con capitalizar ese eventual anuncio. Pero incluso es difícil que lo logren. Lo que el gobierno se lleva por el “impuesto al salario” es mucho. Como decimos en La Izquierda Diario, el reciente aumento del gasto estatal “es financiado con una suba de recursos de 12.401 millones de pesos, compuestos por un mayor nivel de recaudación impositiva” y entre ellos están los $ 3.814,1 millones, principalmente por el desempeño del impuesto al salario.
En el día de ayer el gobierno hizo otro gesto más en demostración de que no está dispuesto a otorgar nada a fin de paliar la difícil situación salarial en un marco de constante avance de la inflación. Esta vez fue en el Congreso Nacional. Se sumaron los opositores y juntos en una sesión “express” maratónica donde hubo que tratar más de 50 leyes se pusieron de acuerdo para, justamente, no discutir el proyecto que exigieron sea puesto en el temario los diputados del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño y Néstor Pitrola: un bono de fin de año de 4000 pesos para todos como salario de emergencia para paliar el déficit inflacionario que erosionó los salarios de millones.¿Dónde estaban los diputados de "extracción gremial"? De Gennaro: ausente, ¿seguía de visita en el Vaticano?
Pero el gobierno y sus opositores de régimen se mantienen firmes: ni bono de fin de año ni eliminación del impuesto a las ganancias. Parece que para los “representantes del pueblo” el tema es tabú y no debe debatirse. La agenda de los que menos tienen no se discute.