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Red Internacional
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Medio Ambiente. Calentamiento global y crímenes sociales

Comúnmente se perciben las sequías y las inundaciones que se repiten cada vez mas frecuentemente como "desastres naturales", sin embargo son responsabilidad de los organizadores de la economía: los grandes propietarios y sus representantes en el Estado.

Andrés Arnone Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA)

Miércoles 27 de enero de 2016

Comúnmente se perciben las sequías y las inundaciones que se repiten con mas frecuencia, como desastres naturales, sin embargo las muertes, las perdidas materiales y de cosechas causadas por sequías como las de Centroamérica, o el resurgimiento de enfermedades como el dengue, son parte de los efectos de tala de bosques para su conversión entierra agrícola y del recalentamiento global.

Para analizar estos fenómenos partimos de la base de que no son responsabilidad del “ser humano en su conjunto”, sino de los organizadores de la economía: los grandes propietarios y sus representantes en el Estado. Por eso hablamos de “crímenes sociales”, adoptando la expresión que utilizó Engels en 1845 en su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra, del cual reproducimos este fragmento:
“...Cuando la sociedad* pone a centenares de proletarios en una situación tal que son necesariamente expuestos a una muerte prematura y anormal (…) cuando ella sabe demasiado bien que esos millares de seres humanos serán víctimas de esas condiciones de existencia, y sin embargo permite que subsistan, entonces lo que se comete es un crimen, muy parecido al cometido por un individuo, salvo que en este caso es más disimulado, más pérfido, un crimen contra el cual nadie puede defenderse, que no parece un crimen porque no se ve al asesino (…) la sociedad* en Inglaterra comete cada día y a cada hora lo que los periódicos obreros ingleses tienen toda razón en llamar crimen social.

*Cuando hablo de la sociedad (…) me refiero al poder de la sociedad, es decir, de la clase que posee actualmente el poder político y socia … Esa clase dominante es, tanto en Inglaterra como en los demás países civilizados, la burguesía.

Hoy en día el 97% de la comunidad científica coincide con que el CO2 acumulado desde la revolución industrial, sumado al Metano que se esta liberando actualmente por los deshielos de norte America y Siberia, es el responsable de la subida de las temperaturas que estamos protagonizando. Esto provoca la mortandad oceánica, la desertificación y las inundaciones y huracanes que se ven con mayor frecuencia.
Este calentamiento modificara la fisonomía del mundo, multiplicando las olas de calor, las nevadas y huracanes. En América Latina por ejemplo, se perderán los glaciares de montaña y los ríos de deshielo, las selvas de México y Sudamérica probablemente se conviertan gradualmente en sabanas, mientras que el 50% de las tierras cultivables experimentaran desertificación, mientras que la otra parte estarán mas expuestas a periodos de sequías y lluvias torrenciales. Todo esto nos resulta familiar a partir de lo vivido durante las inundaciones de los últimos meses en Argentina.

Crisis alimenticia y estallidos sociales.

Como se vió en la reciente Cumbre de Paris (COP 21), las acciones de las burguesías del mundo vienen siendo totalmente insuficientes para reducir las emisiones de CO2. El problema del reemplazo de la matriz energética no es técnico sino político, ya que está íntimamente ligado a los negocios de las empresas energéticas, uno de los más importantes del mundo.

Foto- mapa de ambientes 4°C mas caliente

Ante el fracaso de frenar el calentamiento en un “máximo tolerable” de 2°C, los científicos ya estudian como serán los efectos de una tierra 4°C, 5°C, 6°C o aún más caliente. Las predicciones del crecimiento de sequías e inundaciones, estiman una perdida de capacidad productiva de alimentos del 10% por cada °C aumentado en el promedio global.

La predicción de perdidas de capacidad productivas agrícola y de vidas que el 97% de los científicos calculan ante el calentamiento global, nos pone frente aun genocidio a gran escala que pondrá la socialización de los medios de producción como un acto decisivo para supervivencia de la civilización.

Tengamos en cuenta que en el mundo actual, con “clima normal”, con 7 mil millones de personas, y una superproducción de alimentos, el capitalismo deja en peligro de muerte por inanición a mil millones, sumándose más a medida que los precios se elevan. Recordemos el efecto político que tuvo en el norte de África el aumento de la carestía de vida en algo tan básico como el pan, e imaginemos entonces los efectos políticos que tendrá la contracción productiva global que los científicos predicen.

Demandas vitales e independencia de clase

En medio de 1ra Guerra Mundial, paz, pan y tierra fueron la necesidades vitales más urgentes que movilizaron en Rusia a millones de obreros y campesinoshacia su propio gobierno. Desde 1914 la guerra había destruido miles de fabricas y granjas, esparcido enfermedades, hambrunas, dejando un saldo de más de 30 millones de muertos.

A raíz de la movilización obrera y popular del mes de Febrero de 1917, cayó la monarquía absolutista que había llevado al país a la guerra y un nuevo régimen democrático entró en funciones. Este nuevo gobierno estaba muy lejos de cumplir las expectativas del pueblo trabajador, pero las ilusiones en él no desaparecieron del día para el otro.

Con el correr de los meses fueron las múltiples asambleas de trabajadores y campesinos, y los partidos revolucionarios influyendo dentro de ellas, lo que les permitieron comprender los limites de las nuevas instituciones y los que los llevó a tomar en sus manos las soluciones de las necesidades más urgentes, hasta que en Octubre esta situación de “dos gobiernos” se volvió insostenible, y terminaron por disolver al gobierno burgués que se les oponía.

En gran parte del mundo las demandas mínimas como agua ,alimentos, medicamentos, etc, pueden llegar ser garantizadas por la burguesía, de forma parcial. Es por esto que Trotsky dice en ¿A donde va Francia? : "Pero incluso las mayores “concesiones” de las que es capaz el capitalismo contemporáneo (acorralado él mismo en un callejón sin salida) seguirán siendo absolutamente insignificantes en comparación con la miseria de las masas y la profundidad de la crisis social".

He aquí por qué la más inmediata de todas las reivindicaciones debe ser reivindicar la expropiación de los capitalistas y la nacionalización (socialización) de los medios de producción. ¿Que esta reivindicación es irrealizable bajo la dominación de la burguesía? Evidentemente. Por eso es necesario conquistar el poder."
Foto- falta de agua

Ciencia y Técnica en un Estado obrero

La irrigación de desiertos, las maquinas condensadoras de agua atmosférica, plantas desalinizadoras, las huertas en ambientes controlados, la energía solar, eólica, reforestación masiva, o la captura del CO2 y metano acumulado en la atmosfera, no son una necesidad para la burguesía, sino una mercancía. Estas y muchas otras tecnologías se desarrollan o no, solo si hay es conveniente para los grandes propietarios, haciendo todo desarrollo tecnológico mucho más lento de lo que la humanidad necesita.

Sin embargo tenemos grandes ejemplos de donde la clase obrera tomo el poder del Estado y lo reconstruyo según sus necesidades. Donde, aun todas las diferencias políticas que tengamos con su dirigencia, fueron capaces construir en pocos años ramas industriales desde cero, como Rusia que pasó de ser uno de los países más atrasados de Europa a construir ramas productivas desde cero y ser potencia mundial. O mas reciente, el ejemplo de la revolución Cubana, que a partir de una planificación económica pudo garantizar programas de salud superior a al del resto de Sudamérica, en medio de un bloqueo comercial y escasees de elementos. En resumen, un sistema social que no lucre con la vida, y que permita seguir produciendo los medios vitales de la sociedad.

Ante los pronósticos de escasez de agua y tierras fértiles, alimentos, estallidos sociales, guerra por recursos, éxodos, y el peligro de la misma extinción, la revolución se presenta ante los trabajadores como el primer acto necesario para la supervivencia y reconstrucción consciente de la humanidad, con desafíos mucho más grandes que las de las generaciones anteriores.

En 1940, en los inicios de la 2da Guerra Mundial, el Manifiesto de Emergencia de la IV Intencional declaraba ante el comienzos de la matanza : “Cuando comience la nueva revolución los oportunistas tratarán una vez más, como lo hicieron hace un cuarto de siglo, de inspirar a los obreros la idea de que es imposible construir el socialismo sobre las ruinas y la desolación.

¡Como si el proletariado tuviera libertad de elegir! Hay que construir sobre los fundamentos que proporciona la historia.

La Revolución Rusa demostró que el gobierno obrero puede sacar de la pobreza más profunda hasta a un país muy atrasado. Mucho mayores son los milagros que podrá realizar el proletariado de los países avanzados. La guerra destruye estructuras, ferrocarriles, fábricas, minas; pero no puede destruir la tecnología, la ciencia, la capacidad.

Después de crear su propio Estado, organizar correctamente sus filas, aportar la fuerza de trabajo calificado heredada del régimen burgués y organizar la producción de acuerdo a un plan unificado, el proletariado no sólo restaurará en unos años todo lo destruido por la guerra; también creará las condiciones para un gran florecimiento de la cultura sobre las bases de la solidaridad”.