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LEY DE EQUIDAD DE GÉNERO. Cambiemos: la igualdad, te la debo

El Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto titulado "De la equidad de género e igualdad de oportunidades en el trabajo", que propone una modificación de la Ley de Contrato de Trabajo.

Nathalia González Seligra

Nathalia González Seligra Dirigente docente - Suteba La Matanza

Miércoles 14 de marzo de 2018 13:17

El macrismo, golpeado por las masivas movilizaciones contra la reforma previsional de diciembre pasado, y ante el creciente malhumor social que despiertan sus medidas de ajuste, decidió tomar demagógicamente la agenda de las mujeres con el objetivo de recuperar apoyo social.

Nadie puede pensar que este repentino interés por la brecha salarial entre hombres y mujeres, como la “luz verde” para que el derecho al aborto se debata en el Congreso, tienen una motivación genuina. Sin la creciente movilización y el descontento social, estas iniciativas del gobierno nacional no hubieran existido.

La desigualdad de género es beneficiosa para el capital

En Argentina, las mujeres cobran, en promedio, un 27% menos que los hombres; tienen menos acceso a los puestos de mayor calificación y son mayoría en los empleos más precarios.

También somos amplia mayoría en los trabajos relacionados con la crianza y el cuidado, repitiendo los roles que, en esta sociedad, está naturalizado que cumplamos las mujeres. Por eso, la mayor concentración de trabajadoras se da en las ramas de servicios. Según el mismo Ministerio de Trabajo, las mujeres somos el 73,6% de los trabajadores de Educación; 71,2% en Salud y 98,7% en Trabajo Doméstico.

¿Se puede hablar, entonces, de equidad de género en el trabajo sin cuestionar de fondo el sistema capitalista patriarcal sobre el que se asientan estas desigualdades?

Si hablamos de precarización laboral, tenemos que, según estimaciones de la Comisión Técnica de ATE Indec, en el segundo trimestre de 2017 las trabajadoras no registradas representan el 36,2 % del total de las mujeres ocupadas. Es decir, más de un tercio de las trabajadoras no cuentan con los elementales derechos laborales (obra social, jubilación, riesgo del trabajo, etc.). Los empresarios aumentan sus ganancias a costa de la salud y la vida de las trabajadoras.

En pleno siglo XXI, el capitalismo mantiene los prejuicios patriarcales de que somos las mujeres las que "naturalmente" debemos cargar con el trabajo doméstico no remunerado; que estamos destinadas a las tareas de crianza y cuidado de la infancia, las ancianas y ancianos, como también de quienes se encuentran enfermos. Reproduciendo esos prejuicios milenarios y permitiendo que un tercio de la fuerza laboral femenina se encuentre precarizada, el capitalismo reserva a las mujeres una mayor explotación, al mismo tiempo que ese "trabajo barato" para el capitalista, permite bajar el promedio de la masa salarial del conjunto de los trabajadores. Ya en el siglo XIX, los sindicatos -donde sólo participaban los hombres- hicieron huelgas contra la incorporación de mujeres a las fábricas porque, con sus salarios más bajos, competían con los obreros, sin advertir que la lucha unificada debía ser contra el capitalista.

La "equidad" de Cambiemos: una burla para las mujeres

Según la Constitución Nacional, está contemplado que a igual trabajo, corresponde igual salario. El problema no es que no haya leyes que sostengan este principio elemental. El verdadero problema es que la brecha salarial entre hombres y mujeres ocurre como consecuencia de estas profundas desigualdades en el acceso a determinados trabajos, en ciertos sectores y ramas, a la carga del trabajo doméstico no remunerado que recae casi exclusivamente en las mujeres, y un largo etcétera.

¿Se puede hablar, entonces, de equidad de género en el trabajo sin cuestionar de fondo el sistema capitalista patriarcal sobre el que se asientan estas desigualdades?

Fue muy comentada la propuesta que el presidente Mauricio Macri hizo en la apertura de la Asamblea Legislativa, de ampliar los días de licencia por paternidad. Sin embargo, mientras se propone que la licencia para los padres pase de 2 a 15 días, también se plantea que madres y padres que tengan a cargo un niño de hasta 4 años, pueden acordar con su empleador una reducción de la jornada laboral, recibiendo una remuneración proporcional. Es decir, nuevamente la reproducción de la vida es un asunto privado de las trabajadoras y trabajadores, recaerá sobre ellos y, como sabemos, mayoritariamente sobre nosotras esa decisión que como resultado sólo tiene una mujer-madre con un trabajo part-time y de menor salario.

Porque la igualdad ante la ley, no es la igualdad ante la vida. Y nosotras defendemos la igualdad ante la ley, pero anhelamos profundamente la igualdad ante la vida. Y luchamos por ella.

Ni el gobierno ni los empresarios están dispuestos a establecer jardines maternales en todos los establecimientos laborales, en condiciones y con personal capacitado, incluso las 24 horas que funcionan los distintos turnos rotativos en muchas fábricas y empresas. No pueden implementar masivamente servicios de comida y lavandería gratuitos para las trabajadoras, los trabajadores y sus familias sin resignar sus ganancias. Lejos de establecer transporte gratuito, hay tarifazos que recaen sobre nuestros bolsillos.

La tecnología y el desarrollo conquistados por el trabajo humano permitirían que el trabajo doméstico pudiera realizarse industrialmente. Si eso no sucede, es porque sobre ese trabajo doméstico gratuito que recae sobre las mujeres, garantiza que gran parte del cuidado diario de las trabajadoras y trabajadores y de sus familias no forme parte del salario que paga el capitalista.

Mirar la vida a través de los ojos de las mujeres

Para pelear por nuestros derechos contamos con la fuerza que demuestran, día a día, las mujeres trabajadoras, como las enfermeras del Hospital Posadas que enfrentan los despidos, las trabajadoras de Ferrobaires, las del Ministerio de Hacienda, las del INTI. Como mis compañeras docentes, con las que también estamos enfrentando las políticas de ajuste de la gobernadora Vidal.

Organizar comisiones de mujeres en todos los lugares de trabajo, para pelear por nuestros derechos y enfrentar los planes de ajuste de este gobierno, es la tarea del momento. Las bancas de las diputadas y diputados del PTS/Frente de Izquierda están a disposición de difundir, ampliar y potenciar esa lucha.

Si queremos romper con las ataduras patriarcales que aún se ciernen sobre millones de mujeres trabajadoras, es necesario enfrentar este sistema sostenido en la explotación de la fuerza de trabajo de millones de seres humanos, por parte de un puñado de parásitos capitalistas.

Porque la igualdad ante la ley, no es la igualdad ante la vida. Y nosotras defendemos la igualdad ante la ley, pero anhelamos profundamente la igualdad ante la vida. Y luchamos por ella.