Con éxito se desarrolló la segunda sesión de los talleres de feminismo socialista organizados por la Fenats del Barros Luco y Pan y Rosas.
Jueves 23 de enero de 2020
A esta segunda sesión asistieron trabajadoras y trabajadores de la salud, estudiantes, pobladoras, personas transgénero y jóvenes activistas de la diversidad sexual que colectivamente abordaron la relación existente entre el sistema capitalista vigente en el mundo entero y el patriarcado. Si bien todos y todas intuimos que existe una estrecha ligazón entre aquel sistema que explota, saquea y que está basado en la moderna esclavitud asalariada con aquel milenario orden en el que la supremacía del hombre heterosexual está garantizada por sobre las mujeres y la diversidad sexual, no existe una claridad contundente sobre las causas históricas y materiales que ligan ambos conceptos.
¿Por qué las mujeres ganan menos que los hombres? ¿Por qué los estados prohíben y/o controlan los derechos sexuales y reproductivos de las personas? ¿Por qué las iglesias inciden en la vida sexual-afectiva de la población? ¿Por qué en la actual constitución chilena se define a la familia como la principal unidad de la sociedad? ¿Por qué, en definitiva, el patriarcado es tan útil para mantener el status quo y las ganancias de los capitalistas?
Todas estas preguntas atravesaron el taller y definieron su contenido y desarrollo. La expositora Alejandra Decap, feminista socialista militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios y de Pan y Rosas, explicó en palabras sencillas los importantes aportes que el marxismo legó en este debate y de los cuales surgieron innumerables luchas y batallas por transformar la sociedad y abolir las cadenas del machismo y el patriarcado que hoy se ciernen sobre la mitad de la humanidad; haciendo un breve recuento sobre los orígenes de la opresión hacia la mujer, abordados en el primer taller, situó el surgimiento de la propiedad privada en la prehistoria de la humanidad (caracterizada por el comunismo primitivo) como el momento en que se relaciona la aparición de las clases sociales con la derrota histórica del género femenino. Pero esta hipótesis marxista es un lugar común que unió y separó a la vez a varias corrientes del feminismo, pues de ésta surgió una errada interpretación de que las mujeres constituyen una casta o clase social propia, lo cual es una tergiversación de lo planteado por Engels (autor de El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado) y de los numerosos estudios antropológicos que sustentaron su teoría.
¿Puede una mujer como Evelyn Mathei ser parte de la misma clase social que una cajera de supermercado? O bien, en la escala social que nos rige ¿puede un obrero inmigrante estar por sobre una mujer de la alta burguesía? Claramente la respuesta es No; y es que, tomando palabras de la expositora “la clave está en las jerarquías de las desigualdades” pues, si bien una mujer de la clase empresarial puede ser víctima de abuso sexual lo mismo que una simple cajera, en el orden social y por sobre la condición de género, primará la clase social a la cual se adscriban estas mujeres, clase social que estará compuestas por ambos sexos. ¿Cuál es la relación entonces entre capitalismo y patriarcado? Es la “idea de que una persona está por sobre la otra de acuerdo a su condición de género, raza o nacionalidad, entre otros” pues al naturalizar un orden regido por la idea de superioridad de unos se naturaliza la idea de que existan, entonces, personas superiores por el hecho de que son dueñas de empresas y de los medios de producción. Así dividen a la clase trabajadora entre sí, y alejan a ésta misma de los otros grupos sociales afectados por la opresión y discriminación, como los migrantes, las personas de piel negra, la diversidad sexual, etc.
No sólo la idea de superioridad relaciona el capitalismo con el patriarcado, es también, la devaluación que hizo el capitalismo de todo el trabajo relacionado con la reproducción social: la natural división sexual del trabajo, es usada por los capitalistas para beneficiarse, pues todo el trabajo relacionado con la reproducción de la vida como la alimentación, la higiene, el cuidado de enfermos, la crianza y educación de las nuevas generaciones (todas estas labores enaltecidas en los comienzos de la humanidad y ejercidas de manera colectiva) fue devaluada y asignada exclusivamente a las mujeres en los estrechos muros de la unidad de la familia individual sin consideración ni pago, y la parte de este trabajo de reproducción social que está “socializada” (en lugares como los hospitales o las escuelas) está también devaluado y feminizado. Feminización de la pobreza y doble explotación fueron también conceptos desarrollados de manera sencilla y amena durante esta segunda sesión de los talleres.
Durante la próxima jornada se abordará la apasionante relación entre “mujer y revolución” desde la cual se analizará el rol y las perspectivas de las mujeres en este estallido social chileno y de cómo el fermento femenino puede ser capaz de catalizar una revolución encaminada a la total emancipación no sólo de su género, sino de la humanidad completa del yugo de la opresión y la explotación.