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Red Internacional
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Por Correo. Carta abierta al municipio de San Jaime (Entre Ríos)

Sábado 22 de noviembre de 2014

Esta joven podría ser su hija, sobrina, novia, amiga, vecina y hasta la misma madre que los parió; esa es la perspectiva real del asunto. Tan empeñados están en ejercer control sobre nuestras vidas y sobre nuestros cuerpos, que se olvidan el principio de la historia: que sus madres y abuelas también abortaron y abortarán – al paso que vamos – en la clandestinidad y poniendo en juego sus vidas.

Repudiar la declaración de “municipio provida" y exigir se declare inconstitucional tal aberrante figura es apenas lógico. Absurdo resulta que (aprueben) una normativa municipal donde se incumple el código penal, se violan los tratados internacionales que a lo largo de casi ochenta años la Organización de las Naciones Unidas se ha encargado de debatir y promover, se desoyen los fallos de la corte suprema, se desdibujan y desaparecen las garantías constitucionales, se promueve la muerte, la desesperación, la tortura y la inequidad.

Son un municipio provida que condena a una joven menor de edad que expuso su vida y su integridad para auto-garantizarse un derecho que ustedes niegan abiertamente sin pensar que fueron sus manos (las mismas que firmaron semejante estupidez) las que empujaron a esa joven a introducir una aguja de tejer en su cuerpo para provocar un aborto no punible, figura legal contemplada en el artículo 86 de nuestro Código Penal.

Como mujeres, tenemos la certeza de que ninguna de nosotras aborta por diversión, cuando decidimos interrumpir una gestación lo hacemos porque no hay otra alternativa, porque nuestra vida está juego, porque nuestro mundo de relaciones se verá coartado, obstaculizado y violentado si no tomamos esa decisión prontamente. Y la decisión que tomamos es abortar, no es otra. No es esperar, no es charlar ni hacer trámites burocráticos, es abortar.

Como mujeres sabemos que la gestación forzada es tortura, como mujeres conocemos nuestro cuerpo y el impacto que tiene sobre nosotras menstruar, gestar, abortar y parir porque somos mujeres y sólo nosotras conocemos ese mundo íntimamente. Como mujeres, cuando decidimos abortar es porque queremos vivir.

Esta joven no es su hija, ni sobrina, ni su novia o amiga y tampoco es la madre que los parió porque ellas abortan en otras ciudades o en clínicas privadas, ellas tienen derecho a decidir pagando y tienen derecho a vivir a cambio de esa misma suma; son nuestras hermanas pobres y sin recursos las que no tienen esos privilegios y teléfono mediante son expuestas a procedimientos doblemente vejatorios.

¿Quién avala este tipo de legislaciones inventadas para matar mujeres?

¿Quiénes se piensan que son ustedes para decidir por nosotras?

Como mujeres exigimos que nos restituyan los derechos básicos, porque violencia contra las mujeres no es solamente matarnos, violencia es subyugarnos y someternos a una vida que no elegimos.

Hago llegar con estas palabras un fuerte llamado a la reflexión colectiva de todas las organizaciones de mujeres para que juntas repudiemos todos y cada uno de los municipios antiderechos y sumemos a la marcha del 25 de noviembre esta proclama de libertad y soberanía sobre nuestros cuerpos.

Derecho a decidir, derecho a vivir, derecho a gestar y parir cuando nosotras lo deseemos. La maternidad no es obligatoria y el placer debería serlo. ¡Derecho al aborto legal, seguro y gratuito ya!

Karime Kandalaft