Durante la marcha del 8M, el palacio de La Moneda se iluminó con la frase "Chile, 8 de marzo todos los días", mientras que las desigualdades y derechos mínimos para las mujeres aún son negados y postergados.

Teresa Melipal Santiago de Chile
Jueves 9 de marzo de 2017
Para este 8M, Día de la Mujer Trabajadora, distintas ciudades del país llenaron sus calles y plazas con cientos y miles de mujeres exigiendo fin a la violencia machista y la desigualdad de género; también lo hicieron distintas instituciones con el objetivo de contener el descontento contra el gobierno en materia de género.
Durante la marcha, una nueva polémica apareció en la Moneda, cuando al detenerse la marcha en el frontis del palacio presidencial rezaba la frase: "Chile, 8 de marzo todos los días". Y es que por si fuera poco, el gobierno de la Nueva Mayoría ha intentando paliar el descontento de las mujeres del país con una frase que provoca mucho más repudio porque no se condice con la realidad de miles de mujeres que padecen discriminaciones en materia laboral, salud, previsión, derechos maternales y reproductivos, entre otros.
Chile, ¿8 de marzo todos los días?
Definitivamente, no. Mientras que la ley por la interrupción del embarazo es pateada por el Congreso y no da la posibilidad de que las mujeres tengan el derecho de decidir por su cuerpo, el derecho mínimo de abortar es negado por la moral conservadora que imponen las iglesias, la Derecha y los empresarios. Miles y miles de mujeres siguen muriendo cada año por esta arcaica prohibición.
La imposición de una educación autoritaria, conservadora y sexista, también es reflejo del machismo en nuestra sociedad, traduciendo cientos de denuncias por acoso callejero, maltrato, discriminación y una alta taza de feminicidios al año. ¿Qué ha hecho el gobierno? Ni siquiera ha impulsado la promoción de programas y leyes hacia las mujeres que son violentadas y abusadas sexualmente.
Frente a lo anterior, es urgente una Ley de Emergencia que garantice la creación de casas de acogida estatales, subsidios para hijos, oportunidades de empleos para las mujeres, ayuda profesional, entre otras medidas, que deben ser costeadas por medio del impuesto a las grandes empresas inmobiliarias. Se requieren medidas efectivas que realmente combatan la violencia de género y prevengan los femicidios; la Ley de Violencia Intrafamiliar del gobierno es completamente insuficiente.
Por otro lado, en materia laboral, las mujeres son las que deben vivir las peores condiciones laborales, con los trabajos más precarizados e irregulares, teniendo que recibir menos salario que los varones, por el mismo trabajo y esfuerzo.
Finalmente, la violencia y militarización en el territorio mapuche es olvidado por completo, cuando desde el Estado y el gobierno se oculta un femicidio ante el caso de Macarena Valdés; no se responde ante la exigencia de liberación de la machi Francisca Linconao; o se hace vista gorda a la vulneración de derechos de Lorenza Cayuhan y su pequeña hija Sayén, quienes permanecen encarceladas.