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Red Internacional
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Salud Mental. Chile en segundo lugar: 56% piensa que su salud mental empeoró

Más de la mitad de los chilenos encuestados por Ipsos declara que su salud mental empeoró, una de las cifras más altas a nivel mundial. Pandemia y salud pública, una combinación que ha dejado al desnudo la crisis de la salud pública en Chile.

Rebeca Rodríguez Osorio Médica. Agrupación de trabajadores de la salud "Abran Paso"

Viernes 16 de abril de 2021

Revuelo causaron en redes sociales los resultados de la encuesta internacional realizada por Ipsos, que incluyó a 30 países, encuestando a 21 mil adultos, sobre su percepción de mejora y empeoramiento de salud mental.

El número más impactante es el que posiciona a Chile como el segundo país con el mayor porcentaje de adultos que consideran que su salud mental y emocional ha empeorado el último año, alcanzando un 56%. Aún así, los países cercanos no se alejan en gran medida de la cifra: Brasil 53%, Perú 50%, Argentina 46%, Colombia 40%.

Ciertamente la crisis de la salud mental, expresada en números, ha generado real impacto en lo que va de pandemia. Además de la realidad distópica que nos encontramos viviendo, lo estamos haciendo condenados a sistemas de salud que no se sostienen más que por el esfuerzo sobre humano de los trabajadores de la salud y que no logra responder a aristas como los problemas de salud mental.

No solo el encierro y las condiciones de vida, que cambiaron abruptamente para millones de personas, son la base de este agravamiento en los problemas de salud mental de la población, sino que lo incapaz que es de responder a esto el sistema de salud profundamente agrietado desde hace decenas de años, pero que para poder de una u otra forma soportar la pandemia tuvo que concentrar todos los pocos recursos en enfrentar las consecuencias materiales del COVID-19. Por ejemplo, el COLMED el 2020 publicó un documento que trataba de esta problemática y uno de los datos interesantes que exponían y que hace referencia a este aspecto es que el “67% de los de la atención primaria debió reducir sus consultas de salud mental, debido a que asumieron otras funciones para cubrir las necesidades de la emergencia sanitaria”.

La expresión más concreta de esto, es la falta de atención a la que se han enfrentado miles de pacientes que vieron discontinuadas sus terapias, controles psiquiátricos y psicológicos, quedando arrojados a la deriva de la inestabilidad emocional.

El nuevo sistema de educación, el desempleo, el agobio laboral, el hambre, el miedo, son factores y consecuencias de que la crisis se ha sostenido poniendo por encima de la salud y condiciones de vida de la mayoría de la población, protegiendo las ganancias de los empresarios a nivel mundial. Malas condiciones que por supuesto impactan en la salud mental de cualquiera que se ha visto envuelto en la inestabilidad social en la que nos encontramos.

De ahí lo absurdo de las prioridades de las autoridades a nivel mundial. En Chile, con un presidente que concentra toda su creatividad en cambiar horarios de toque de queda, es decir, mayor represión, como si la pandemia no tuviera nada que ver con un virus, que no sabe de horarios y que requiere de respuestas, como planes de emergencia que pongan al centro la salud de la población y no el enriquecimiento económico de magnates, que lejos de perder han aumentado aún más sus ganancias, pese a toda la crisis sanitaria.

Estos planes nos permitirían no sólo fortalecer al sistema de salud, con recursos para continuar enfrentando la pandemia, sino que recuperar en alguna medida todo el resto de problemas de salud abandonados como consecuencia ésta, como el caso de la salud mental y el impacto de esta en la calidad de vida de la población.