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Red Internacional
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OFENSIVA IMPERIALISTA. Cinco claves: por qué el kirchnerismo no lucha contra el intento de golpe en Venezuela

Este miércoles el Frente de Izquierda, junto a otras organizaciones, marcha a la Embajada de Estados Unidos contra la ofensiva imperialista sobre Venezuela. El kirchnerismo estará ausente. Leé acá las razones principales.

Miércoles 27 de febrero de 2019 00:01

A pesar de que el régimen chavista fue históricamente un aliado cercano del kirchnerismo, la realidad es que el espacio referenciado en la ex presidenta poco y nada hace para enfrentar la ofensiva imperialista que pesa sobre Venezuela.

Sin ir más lejos, desde la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente encargado (acción apoyada por Donald Trump, Jair Bolsonaro o Mauricio Macri, entre muchos otros), Cristina Kirchner ha guardado un silencio absoluto sobre el tema. Se trata de un silencio ensordecedor, dada la inmensa gravedad de la ofensiva imperialista sobre el pueblo venezolano, que tiene consecuencias para toda América Latina. De la “patria grande latinoamericana” parece que ya no queda casi ni el discurso.

A la inversa del kirchnerismo, el Frente de Izquierda, sin darle ningún apoyo político a Nicolás Maduro, convoca a una gran lucha y campaña antiimperialista para enfrentar al imperialismo yanqui y sus aliados, que hipócritamente hablan de “democracia” y “derechos humanos”, cuando en realidad son los promotores del golpismo y el avasallamiento a todos los pueblos del mundo.

Pero volviendo al kirchnerismo, veamos las principales razones que explican su negativa a enfrentar el intento de golpe de Estado:

1) De cara al proceso electoral en Argentina, el kirchnerismo viene impulsando una política de mostrarse completamente amigable con el imperialismo. De hecho, Axel Kicillof se reunió con los enviados del FMI a la Argentina y les dijo que no tienen nada de qué preocuparse ya que, en caso de volver al Gobierno, pagarán puntillosamente la deuda a los especuladores, como lo han hecho siempre, reconociendo la deuda ilegal que dio un gran salto desde la dictadura en adelante. Las necesidades de las grandes mayorías seguirían postergadas (y cada vez más atacadas), para priorizar las del capital financiero internacional. ¿Fue una excepción? No, Kicillof también se juntó con representantes de la Sociedad Rural, en un gesto que promete que también respetarían los intereses de los terratenientes si ganan las elecciones.

2) En su política de alianzas electorales, el kirchnerismo no solo incluye a sojeros y ex menemistas como Omar Perotti, o a burócratas sindicales como Héctor Daer, Hugo y Pablo Moyano o Hugo Yasky, sino también a muchos de los que apoyan el golpe en Venezuela. Por ejemplo, al massismo, con quienes participan en la lista “Juntos” en Santa Fe, o con quienes se mostró Máximo Kirchner la semana pasada en el Congreso del PJ bonaerense. La política de un gran frente “antiMacri” incluye también entonces a los promotores del golpismo junto al imperialismo yanqui en América Latina. No es casualidad entonces que tampoco se haya escuchado crítica alguna sobre este tema por parte de Cristina Kirchner al mismo Massa, a Miguel Ángel Pichetto o a Juan Urtubey por sus apoyos explícitos a la ofensiva golpista.

3) Porque durante sus mandatos el kirchnerismo siempre respetó los intereses del imperialismo, no solo pagando un récord de 200.000 millones de dólares de deuda externa, sino también manteniendo intactas las privatizaciones menemistas en manos de capitales extranjeros, o haciendo acuerdos secretos de entrega del petróleo como con Chevron en Vaca Muerta, entre muchas otras cuestiones. Enfrentar al imperialismo, no está precisamente en su ADN.

4) Porque está cerca de la Iglesia y en contra de la movilización obrera y popular. Por eso, desde el bloque de diputados del Frente para la Victoria llamaron en enero al “diálogo” con los golpistas, en vez de a la movilización de masas para derrotarlos. Basta pensar en la gran cantidad de sindicatos, centros de estudiantes y organizaciones sociales que dirige el kirchnerismo, para dar cuenta de la enorme fuerza social que se niega a poner en las calles. Lo mismo pasa con los planes de ajuste de Macri que deja pasar para llevar todo al terreno electoral, mientras las grandes mayorías sufren los tarifazos, la inflación y los despidos.

5) Especulación electoral. Dado que el régimen de Maduro tiene una imagen negativa muy alta, tanto por la campaña de los medios como por la catástrofe social a la que ha llevado al pueblo venezolano, Cristina Kirchner prefiere guardar silencio. Hace lo contrario que el Frente de Izquierda, espacio que impulsa el rechazo al golpe dejando en claro a su vez que no apoya de ningún modo a Maduro, y propicia una salida independiente, planteando un programa de emergencia frente a la crisis.