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Hospital Regional de Antofagasta. Colapso en Urgencia: agresiones al personal, crisis en salud mental y retrasos en atenciones

Un nuevo episodio de agresión se vivió en la Unidad de Emergencia del Hospital Regional de Antofagasta. Una persona descompensada en espera de atención por salud mental, en un episodio de agresividad, golpeó a dos trabajadores durante su jornada laboral.

Agrupación "Abran Paso" Agrupación de trabajadoras y trabajadores de la salud

Viernes 24 de marzo de 2023

La salud mental, una pandemia silenciosa

La crisis de salud mental es un problema del que poco se habla, hace unos días, un nuevo episodio de agresión se vivió en la Unidad de Emergencia del Hospital Regional de Antofagasta. Una persona descompensada en espera de atención por salud mental, en un episodio de agresividad golpeó a dos trabajadores durante su jornada. Esto en el marco de una crisis que se arrastra no solo en este recinto asistencial sino que a nivel nacional.

A nivel mundial, cerca de 800.000 personas se suicidan cada año, representando la tercera causa de muerte para los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años, y el 79% de los suicidios se produce en países de ingresos bajos y medianos. En Chile, hace tan solo una semana se daba a conocer que las atenciones del programa de salud mental en adolescentes llegó a 1,3 millones durante 2022, la cifra más alta en los últimos seis años.

Tras la pandemia por el COVID19, venía otra: la de salud mental

Tras la pandemia del COVID-19 nos enfrentamos a una realidad difícil para la gran mayoría de la población, la violencia hacia las mujeres creció exponencialmente, los sueldos no alcanzan para llegar a fin de mes y hay que endeudarse por derechos básicos como educación y salud, aspectos que sin duda afectan la salud mental de gran parte de la población. Sin ir más lejos, la inflación, el desempleo y la inestabilidad financiera, son algunos de los principales estresores según la 6ta versión del estudio sobre la salud mental de la Asociación Chilena de Seguridad y la Universidad Católica, presentada en diciembre de 2022.

Es esta realidad la que se ve reflejada en los servicios de urgencia, que es puerta de entrada al sistema hospitalario, donde los pacientes de salud mental están llegando más graves que nunca. Eso le ha traído costos al equipo de salud que los atiende: jornadas de 24 horas por escasez de personal, en otros casos redoblando turnos, agresiones y agotamiento emocional, sin poder dar a basto para atender a los pacientes y aumentando los tiempos en la sala de espera por la insuficiente cantidad de camas.

Un grupo de psiquiatras denunciaron en noviembre del 2022 mediante una carta a medios de prensa que: “No estamos dando abasto. Nos preocupa que tengamos que rechazar un 45% de los pacientes que requieren hospitalización y decirles que vuelvan al día siguiente en la eventualidad de contar con una cama disponible”. Esto ante la crisis que se vivía en la región metropolitana, cuestión que es generalizable a todo el país y que tal como vemos aún sigue vigente.

La crisis de salud como producto de un modelo a la medida de los empresarios

El colapso que se genera a causa del aumento de casos de Salud Mental, es solo uno de los aspectos que hoy profundizan la crisis de la salud pública.

A pesar de que el gobierno de Boric anunciaba fortalecerla, lo cierto es que a nivel nacional se han recibido ataques a este sector, como por ejemplo los despidos al personal contratado como honorarios COVID, que llegaron a ser 10 mil trabajadores a nivel nacional según FENPRUSS. Hubo tres oleadas de despidos que significan mayor sobrecarga y precarización, desmantelando unidades y servicios.

Cuestión que ocurrió en 2021 en el Hospital Regional de Antofagasta con la Unidad de Rehabilitación, y este año con los trabajadores de la Unidad de Cardiología y la Unidad de Tratamientos Intensivos del séptimo piso. Esto solo lleva al empeoramiento en la atención de las y los pacientes, sobrecargando la labor de quienes quedan trabajando en dichas unidades.

En el Hospital Regional, el más grande del norte, se contrasta duramente esta realidad con el hecho de que es concesionado y la transnacional SACYR que, a pesar de mantener bloqueados la mayoría de pabellones quirúrgicos por problemas con la climatización (lo que significa un aumento en la espera de estas atenciones en el hospital), sigue amasando millonarias ganancias. Ya en 2021, en medio de la pandemia, tuvo ganancias de más de 3900 millones de pesos. Son un factor más en el colapso hospitalario, despiden y amedrentan a sus trabajadores y aun asi siguen ganando millones.

Así, vemos que los planes de Gobierno son contradictorios. La ministra Aguilera en el marco de la semana de la salud mental declaraba en octubre del 2022 “nosotros tenemos que mejorar la atención de salud mental y dentro de las líneas estratégicas del Gobierno está la de acercar la salud mental a la comunidad. Ya existen psicólogos en la APS, la idea es potenciar esta presencia a nivel comunitario para que haya mayor acceso”. Pero mientras se impulsa un plan de universalización de la APS, despiden a trabajadores a honorarios y financian miserablemente la atención primaria, donde se atienden de más de 3 millones de personas a nivel nacional, con apenas $10.000 de per cápita, menor al recomendado por el Colegio Médico (COLMED) para una adecuada atención de salud.

¡Organicémonos de conjunto para enfrentar la crisis de la salud publica!

Por su parte las y los trabajadores de la salud han puesto la cara nuevamente a esta crisis, se han enfrentado a situaciones de violencia y agresiones de forma histórica, sin respuesta por parte de las autoridades, solo con promesas o en el mejor de los casos soluciones parches que no detienen el colapso. En diversas ocasiones y en diferentes recintos de salud a nivel nacional, se han realizado movilizaciones por esta problemática, cuestión que también ocurrió en la Urgencia del Hospital Regional de Antofagasta, donde el personal se organizó y movilizó para una mejor atención a los pacientes, exigiendo más camas para poder atender, mejores condiciones y también mayor seguridad para las y los trabajadores. Sin embargo, el petitorio de dicha movilización sigue sin ser resuelto a cabalidad mientras son las y los trabajadores quienes sufren día a día las consecuencias de aquello.

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Es urgente levantar programas y protocolos para enfrentar las agresiones, que son expresión de la crisis sanitaria, así como de la transversalidad del deterioro de la salud mental, que sean elaborados por todos los estamentos y que permitan exigir los recursos, insumos de contención, medicamentos, capacitaciones e infraestructura necesarios.

Organicémonos para discutir qué soluciones podemos dar a esta crisis de la salud pública, puesto que somos las y los trabajadores, quienes conocemos la realidad de atención y que por medio de nuestra experiencia y conocimientos podemos decidir de mejor forma como destinar recursos e implementar soluciones. Por ejemplo, exigiendo la apertura de una urgencia psiquiátrica en el antiguo Hospital Regional, que se encuentra subocupado por el Hospital Clínico de la Universidad de Antofagasta, pese a las remodelaciones de la Unidad Coronaria, la Unidad Cuidados Intensivos y otras, previas al cambio al hospital concesionado.

Es urgente que las y los trabajadores avancemos a decidir sobre nuestras condiciones laborales y de la atención de salud. Sigamos el ejemplo de las y los trabajadores de la APS en San Bernardo, que buscaron superar el paro convocado por CONFUSAM y ya llevan más de una semana movilizados junto a trabajadores de la educación, denunciando el desfalco de recursos por la Corporación Municipal y la necesidad de garantizar las condiciones para educar y atender a la población.

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Es por esto que desde la Agrupación de trabajadoras y trabajadores de la salud, Abran Paso, hacemos el llamado a levantar asambleas donde participen todos los estamentos de trabajadores en la Urgencia, donde podamos participar médicos, enfermeros, TENS, auxiliares y asistente sociales en donde podamos discutir el problema y organizarnos de conjunto para no dejar pasar más petitorios inconclusos, y movilizarnos por una atención de calidad para nuestros usuarios, así como también, mejorar las condiciones de trabajo para no seguir expuestas y expuestos a situaciones de violencia.

Tenemos que articular nuestra fuerza en unidad con otros sectores de trabajadores y con las y los usuarios, no podemos confiar en reuniones entre directivos y dirigentes de los gremios que poco y nada saben de lo que se vive en nuestros puestos de trabajo, quienes no dan respuesta porque no saben lo que es estar donde las papas queman, exponiéndose a las quejas e insultos por la demora e incluso agresiones físicas como ha pasado los últimos días en la Unidad de Urgencia.