Los trabajadores hicieron su primer paro internacional en julio y este sábado regresaron a las calles para continuar reclamando mejores condiciones de trabajo y contra la inseguridad laboral.
Sábado 25 de julio de 2020 13:13
Las concentraciones comenzaron esta mañana en la capital Brasilia, y grandes ciudades como Río de Janeiro o San Pablo.
En Río de Janeiro, a las 8 de la mañana, comenzó la concentración en Candelária, en el centro de la ciudad.
— Esquerda Diário (@EsquerdaDiario) July 25, 2020
En la ciudad de San Pablo, las manifestaciones se realizarán en cuatro puntos principales: en la región de Shopping Tatuapé (Zona Este), en Shopping Morumbi (Zona Sur), en el Centro Comercial 3 (Avenida Paulista) y en el Centro Comercial Norte (Zona Norte), con una reunión general programada para las 3 de la tarde en el estadio Pacaembu.
Onde lançam ataques contra a nossa classe, viemos para mostrar que existimos e somos essenciais. Um dia viremos pra governar#BrequeDosApps pic.twitter.com/NLg2WTLCRj
— Letícia Parks (@letparks) July 25, 2020
En otras ciudades del Estado de San Pablo también se llama a realizar actos, como en Osasco, donde la concentración está marcada en el centro comercial União y en el ABC, en el Shopping São Bernardo Plaza.
Entre las principales demandas planteadas por los trabajadores se encuentra el aumento del valor mínimo de las entregas, el fin de los bloqueos indebidos, el requisito de seguro de vida y robo, el fin del sistema de puntuación y la asistencia para pandemias y vacaciones pagadas.
Las demandas de los repartidores por condiciones laborales mínimas contemplan no solo esta categoría, sino que también representan la lucha histórica de los trabajadores contra el trabajo precario, que se profundiza con la llamada uberización que afecta diferentes sectores de trabajadores.
En el marco de la pandemia, el personal de entrega forma parte del "sector esencial", pero las empresas no ofrecen el mínimo disponible como kits de higiene y seguridad para estos trabajadores que están expuestos diariamente a Covid-19, lo que demuestra que no les importan sus vidas. Sus condiciones de trabajo son consecuencias directas del proyecto para uberizar el neoliberalismo; Es la vieja explotación con una nueva cara, esta vez tecnológica, la que ataca principalmente a los jóvenes negros en el país.