El Ministerio de Educación aprobó el nuevo ciclo de Formación Profesional (FP) de Actividades domésticas y limpiezas de edificios, lo que ha desatado numerosas críticas en las organizaciones de mujeres y feministas.
Àngels Vilaseca Barcelona / Trabajadora de Servicios Sociales
Martes 27 de octubre de 2015
Foto: batallondelimpieza.blogspot
Por si no fuera poco con el polémico FP de Tauromaquia o la inclusión de la asignatura de religión en las escuelas como materia evaluable, como aprender a ser la perfecta ’ama de casa’ también se incluirá en el sistema educativo.
“La competencia general del título consiste en realizar actividades domésticas de limpieza, cocina, cuidado de ropa y apoyo a personas en el ámbito doméstico, así como realizar operaciones básicas de limpieza en edificios, oficinas y locales comerciales.” (ANEXO II - Título profesional básico en actividades domésticas y limpieza de edificios )
Para muchos podría parecer una noticia de ElmundoToday, o más bien, un completo viaje al pasado. Sin embargo, esto no es ninguna broma, la noticia es bien real y muy actual. El nuevo ciclo formativo fue aprobado por el Consejo de Ministros y publicado en el BOE el 29 de agosto de este año. Al aprobarse junto a 6 títulos más, pasó completamente inadvertido hasta hace pocos días.
La noticia ha generado un gran revuelo e indignación en las redes sociales y el movimiento feminista y de mujeres, ante la incredulidad de que una medida tan machista y reaccionaria haya sido admitida.
El ciclo formativo compuesto de una durada de 2.000 horas, se distribuye en once módulos dedicados a cómo aprender a realizar las distintas tareas del hogar y del cuidado. En un documento de más de 60 páginas que no tienen desperdicio, se nos explica cuales van a ser las materias y de que manera se van a evaluar.
Desde cómo aprender a planchar, hacer la lista de la compra, cómo poner una lavadora, como cocinar una comida equilibrada, hacer correctamente la cama o remendar un calcetín son algunas de las materias evaluables.
Por si no fuera más humillante también ofrece un módulo de ’Comunicación y sociedad’ con asignaturas de ciencias sociales, historia, literatura y de cultura general, suponiendo que las empleadas de hogar somos personas ignorantes que necesitamos aprender cómo desarrollar ’cultas conversaciones’ con los patrones o maridos.
Algo que recuerda mucho a los manuales y guías de la época franquista de cómo aprender a ser una perfecta esposa, con instrucciones como: ’Se dulce e interesante. Su aburrido día de trabajo quizá necesite mejorar. Una de tus obligaciones es distraerlo’ o ’Arregla tu casa. Debe lucir impecable...levanta libros de escuela, juguetes, etc, y limpia con un plumero las mesas’, entre otras. ( Guía de como ser una buena esposa, editada el año 1953 por la Sección Femenina de la Falange Española y la JONS)
¿Formación para las empleadas domésticas? O más bien para como recluir a la mujer en el hogar
La excusa del Gobierno para aprobar un módulo como este, es la de ofrecer formación profesional para aquellos sectores de ocupación como limpiador/a, cocinero/a doméstica, empleado/a de hogar y otros semejantes.
Lo que no exponen es que estos sectores laborales son de los más precarios de la clase trabajadora, siendo principalmente las mujeres quienes los realizan. Muchas empleadas del hogar y del cuidado siguen trabajando en condiciones prácticamente esclavas, donde una gran mayoría se ve obligada a ejercerlo en la economía sumergida.
Ni el actual Gobierno del PP, ni el anterior Gobierno del PSOE han mostrado una preocupación real para cambiar esta situación. De lo contrario, con las consiguientes reformas laborales, empeoraron las terribles situaciones de explotación por las que pasamos las trabajadoras domésticas. La existencia de un ciclo formativo como el presentado no cambia nada de esto en absoluto.
Una profesión nada reconocida, teniendo en cuenta la desvalorización que siempre han tenido las tareas domésticas y de los cuidados, relegadas siempre a las mujeres que cargan sobre sus hombros esa doble jornada laboral. Porque al fin y al cabo, son las mujeres quienes de forma totalmente gratuita en sus hogares y/o de forma remunerada pero totalmente precaria en los hogares de otros, suplen la ausencia de unos servicios públicos dignos. Es decir, “una gran fábrica invisible” de millones de mujeres trabajando de forma totalmente gratuita para el capitalismo.
Que el actual Gobierno nos quiera enseñar cómo realizar aquellas tareas que las mujeres ya venimos realizando día a día no es solo un verdadero insulto, sino también parte de una ofensiva capitalista y patriarcal que a parte de esclavizarnos en nuestros centros de trabajo, también nos quiere recluir y esclavizar como las perfectas ’ángeles del hogar’.