En el marco del ajuste que el gobierno y las patronales buscan profundizar tras el pacto con el FMI, la empresa Ledesma de la familia Blaquier viene avanzando con despidos y la intención de flexibilizar las condiciones de trabajo, en el marco de la paritaria. Se abre un debate con la directiva del SOEAIL sobre cómo organizar la fuerza obrera para enfrentar a un enemigo tan poderoso.

Miguel López Diputado provincial PTS-FITU Libertador Gral. San Martín-Ledesma
Lunes 6 de agosto de 2018
Ledesma cuenta con un gran poder que se apoya en todos los poderes del estado y los partidos patronales. Esta definición es necesaria porque de lo que se trata es de discutir cómo los trabajadores, empezando por los azucareros, se organizan para enfrentar a patronales como esta.
Más aún cuando con el acuerdo con el FMI, el gobierno con la complicidad de la oposición peronista y de las cúpulas sindicales, también peronistas; se prepara para que la crisis la pague nuevamente el pueblo trabajador con ajuste y represión. Son ellos o nosotros. Por eso los trabajadores también tenemos que prepararnos para enfrentarlos y vencer. En este marco es el debate con la conducción del SOEAIL.
Las consecuencias de no luchar contra los despidos
Luego de la lucha partiraria del año pasado, que desde el PTS apoyamos con todas nuestras fuerzas, la patronal en diciembre despidió a 30 compañeros activistas y referentes de esa lucha. Esos despidos se dieron en simultáneo con los de La Esperanza, el Tabacal y el cierre del Ingenio San Isidro. Desde el PTS planteamos que la CTA regional debía lanzar un plan de lucha unificado, con movilizaciones y paro provincial junto a otros gremios, para unir la fuerza de los trabajadores, sus familias y el apoyo popular con el que contaban, contra el ataque coordinado del gobierno y las patronales del azúcar nucleadas en el CARNA. Muy lejos de esto, la orientación de las direcciones de la FAR (Federación Azucarera Regional) y la CTA fue la de dividir los conflictos, más allá de una aislada caravana del Ingenio Tabacal (Orán) al Ingenio San Isidro (Güemes). Hasta se levantó sin argumentos un plenario de delegados de base que los propios dirigentes habían convocado. Con esta división cada pelea fue más débil.
En el caso de los despidos en Ledesma la orientación de la directiva del SOEAIL fue no enfrentarlos con un verdadero plan de lucha: con asamblea por sectores y generales que sean los centros de deliberacion y organización de la fuerza obrera; y medidas contundentes que impliquen también la coordinación con los otros sectores en lucha y atacados.
Nuestro planteo fue la exigencia de un plan de lucha por la reincorporación de los despedidos. Lo escribimos en sucesivas notas y lo dijimos en el Festival que impulsamos contra los despidos, del que participaron trabajadores y familiares de Ledesma y de La Esperanza y miembros de la directiva. También participamos de las actividades que realizaron la Comisión de Mujeres y los trabajadores de Ledesma.
Sin embargo, la orientación de la directiva fue negociar sin lanzar un plan de lucha con fuerza. Esa estrategia de “esquivar” la lucha y confiar plenamente en la negociación sin golpear con medidas contundentes por parte de los trabajadores, tuvo como resultado que los despidos pasaran, mientras la directiva basó su orientación en acordar un acta por seis meses para que no haya más despidos. La decisión de centrar la “lucha” en maniobras de negociación sin desarrollar la fuerza obrera sólo da como resultado desconfianza y desmoralización en los propios trabajadores y fortaleza en la empresa, que se siente más segura de continuar con sus ataques.
Nuevos despidos y paritaria
Desde nuestro punto de vista, la orientación que llevó a cabo la directiva debilitó la fuerza obrera y envalentonó a la empresa, que ni bien se venció el acta firmada que planteaba que no iba a despedir, avanzó con nuevos despidos de personal de convenio y sobre todo, fuera de convenio. Echarle la "culpa" al supuesto "miedo de la base” es sólo una excusa para no luchar, ya que ese "miedo" lo construye la propia dirección con las peleas no dadas anteriormente.
Ante estos nuevos despidos se repitió la misma estrategia de no convocar a medidas de lucha por la reincorporación. Ni siquiera se adhirió al paro nacional del 25J, con la excusa de que se estaba en paritaria. La respuesta patronal fue despedir en el marco de la paritaria. Aún así la orientación siguió siendo no tomar medidas de lucha y confiar en la negociación pero sólo del salario.
En este marco se llegó a la asamblea del pasado martes en la que se terminó votando un plan de lucha por la propuesta de un delegado reforzada por la intervención de activistas históricos. También se decidio rechazar la propuesta de la patronal y seguir las negociaciones pero con plan de lucha.
La directiva al día siguiente firmó un acuerdo con la patronal rompiendo la democracia y la resolución de la asamblea que nunca facultó a firmar un acuerdo, ni siquiera ad-referendum. Esta decisión burocrática es más errónea aún ya que el acta-acuerdo no contempla la reincorporación de los despedidos y en una cuestión completamente sin precedentes no es un acuerdo que contemple a todas las categorías sino sólo a la primera. Por lo que, si bien tiene una mejora importante del básico para esa categoría, no se puede saber cómo sería el acuerdo de conjunto ni como se repartirá el total de la masa salarial. En este sentido, no se sabe si se le está arrancando una conquista a la patronal o se va en el camino de que se achate la escala salarial con aumentos sustancialmente menores para las demás categorías. Esta estrategia de firmar categorías por separado vuelve a dividir y debilitar la fuerza obrera ya que los trabajadores de la primer categoría podrían aceptar y los demás no. Todo con los despedidos afuera. De conjunto, nuevamente se fortalece y envalentona la patronal y se debilitan los trabajadores. Y no perdamos de vista que lo que estamos discutiendo es cómo nos organizamos con fuerza para enfrentar medidas de mayor ajuste por parte de la patronales y el gobierno.
La democracia obrera
El tema de la democracia obrera no es un problema formal que se resuelve sólo con la convocatorias de asambleas, ya que, por un lado, si no se respeta lo resuelto se desorganiza la fuerza de los trabajadores y se desmoraliza. Y si se quiere sólo refrendar una negociación más de una semana después de firmar un acuerdo, sin poner en pie el plan de lucha votado, sería sólo una instancia plebiscitaria, intentando imponer en los hechos la aceptación de lo firmado, y que carece de lo fundamental de la democracia obrera que es generar espacios de deliberación, organización y confianza en la propia fuerza de los trabajadores para enfrentar y vencer los planes patronales. No es sólo el salario y los despidos, sino también prepararse para enfrentamientos mayores.
Pelear por la unidad de todos los trabajadores de Ledesma
Frente a los despidos en distintos sectores de la empresa Ledesma, es fundamental unificar fuerzas, lo que incluso fortalecería la lucha por el salario. Unificar la pelea entre los distintos sindicatos adentro de Ledesma, y coordinar con otros trabajadores afuera del ingenio es una necesidad.
La defensa de los despedidos, de las asambleas realmente democráticas y resolutivas para discutir los pasos a seguir en cada lucha y discusión con la patronal, la unidad y coordinación dentro y fuera de Ledesma, son propuestas que siempre defendemos desde el PTS para que sean tomadas por los trabajadores y exigírselo a las conducciones sindicales.
Por eso impulsamos la agrupación Marrón azucarera, para organizarnos bajo estas banderas y pelear porque sean tomadas por la mayoría de los trabajadores.
En el caso de los azucareros, la última asamblea mostró disposición a la lucha, por lo que fuerza hay para desarrollarla contra los ataques patronales, por la reincorporación de los despedidos y un salario acorde a la inflación anual.