El temor a ser víctimas de discriminación y violencia suele inducir a trabajadores y trabajadoras LGBT a mantener en secreto su orientación sexual.
Sábado 1ro de julio de 2017
El ámbito laboral es un espacio de socialización fundamental en la vida de las personas y también para su sobrevivencia, pero que funciona de forma desigual al momento de tratarse de la Diversidad Sexual, según el estudio de la fundación iguales, al 50.4% de la diversidad sexual le es muy difícil encontrar empleo, esto se agrava en 65.8% en la población trans.
Hoy en día, si bien la diversidad sexual podemos encontrar trabajos, estos son poco inclusivos, precarios e inestables, y nos exponemos de forma constante a un lenguaje mal usado, reproducción de estereotipos y prejuicios.
Y quiénes por otro lado, no hemos visto como son discriminados y violentados los compañeros trans, en primera instancia en la selección de personal, donde no existen políticas en las que se respeta la identidad social de estos grupos, empujandonos a abandonar los trabajos formales por empleos precarios y violentos como son la prostitución.
La visualización de nuestra orientación sexual es un problema, debido a que nuestros pares heterosexuales comparten muchas veces prácticas discriminatorias y homofóbicas, llevándonos a guardar como un delito nuestra identidad y empujándonos a adaptarnos a discursos y practicas heteronormativas.
Por ello que es necesario, sancionar y prohibir el hostigamiento sexual, por parte de los empleadores como practica discriminatoria en los espacios de trabajo. Además de exigirles los cupos laborales trans, sin cuestionar la identidad de género social en los lugares de trabajo, vinculando además las demandas de la diversidad sexual, con la clase trabajadora levantando un movimiento de la diversidad sexual combativo y anticapitalista junto con mujeres y estudiantes, y acabar con todo tipo de explotación y opresión, ya que nuestro derecho a trabajar y vivir tranquilos vale más que sus ganancias.