Una vez más, se comienza a dar ruedas a la tramitación del proyecto que ha estado por años congelado en el parlamento.

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas
Martes 17 de abril de 2018
Uno de los dolores de cabeza que se ha ganado el gobierno de Piñera producto de la agenda impuesta por los movimientos sociales en las calles, es la Ley de Identidad de Género, un proyecto legislativo que crispa los ánimos de la derecha conservadora que hoy se posiciona y se ve obligada con esta demanda que han mantenido eternamente en el parlamento debido a sus múltiples indicaciones.
Los nuevos pasos que dio el proyecto fue la revisión por parte de la comisión mixta, dentro de la que participaron abogados, médicos, organizaciones a favor y en contra de la ley e Igor Vega, padre de Daniela Vega, la protagonista de Una Mujer Fantástica. Todo eso, faltando un día para que los parlamentarios terminen de presentar sus propuestas. Es así como la Democracia Cristiana con Matías Walker, Revolución Democrática, con el senador Juan Ignacio Latorre y la diputada del mismo partido Natalia Castillo, junto a la senadora Carolina Goic, indicaron la necesidad de que se cree un plan de acompañamiento para las personas que realicen su cambio de sexo y que este plan debe quedar a cargo del Ministerio de Desarrollo Social.
El Gobierno por su parte se posiciona con una política de restricción a la Ley, considerando el cambio de registro para los menores, solo entre los 14 y 18 años, sumado a la autorización de sus padres y ante un juzgado de familia, mientras el frente amplio a través del senador Juan Ignacio Latorre se intenta posicionar al favor de la comunidad trans exigiendo que se considere un rango etario menor a los 14 años. Pero no solo para los menos de edad existen restricciones, sino que los mayores de edad también se verán presionados por las decisiones del ejecutivo donde este cambio podría efectuarse sin posibilidad de retractarse en el Registro Civil, a lo cual se pone a la cabeza los diputados de Renovación Nacional.
El Frente Amplio que hoy intenta perfilarse del lado del movimiento de la diversidad sexual, tiene una gran falencia y es que en vez de apostar a la fuerza de este movimiento en las calles para poder exigir, este y otros derechos de la diversidad sexual, siendo una oposición concreta y real a la derecha conservadora, deposita toda su confianza en la cocina parlamentaria, donde la Ley lleva esperando más de 5 años.
Es necesario y muy urgente que la Ley de Identidad de Género pueda ver la luz, como una forma de combatir en parte la violencia y discriminación diaria que sufre la población trans, para que a través de esta herramienta podamos disminuir la tasa de deserción escolar temprana, que condena a los y las trans a la precarización laboral, exigiendo cupos laborales trans en los distintos lugares de trabajo. Sólo una fuerza organizada de la diversidad en conjunto con otros sectores y en una alianza estratégica con los trabajadores nos llevará a poder vencer y conquistar todas nuestras demandas.