Al igual que lo sucedido a nivel nacional, en nuestra provincia está saltando a la luz la vacunación de miembros del gobierno y amigos del poder que fue realizada de manera subrepticia y difícil de explicar.
Guillermo Torrent Asesor legislativo FIT - Córdoba @Guillotadas
Lunes 22 de febrero de 2021 20:02
Una vieja publicidad de una tarjeta de crédito señalaba que “pertenecer tiene sus privilegios”. Algo que sabe muy bien el Partido Justicialista de Córdoba, que lleva más de 20 años en el poder y ha tomado el Estado provincial como una gran fuente de privilegios. Se ha expresado en múltiples oportunidades, y el uso de las escasas vacunas que llegaron a nuestra provincia no es la excepción.
Si bien existen algunas vacunaciones tienen una explicación y fueron realizadas públicamente, como la del gobernador Schiaretti que, además de la edad padece enfermedades que podrían complicar un cuadro de covid-19, o el ministro de Salud provincial Diego Cardozo, lo cierto es que otras están flojas de papeles, mostrando el uso discrecional del acceso a las vacunas.
Dentro de los vacunados figuran los legisladores del PJ Francisco Fortuna y Oscar González, mayores de 60 años, que alegaron que tienen como profesión la medicina y ser “asesores científicos del COE”. Sin embargo, no visitan un centro de salud salvo que sea para grabar algún spot de campaña, inauguración o visita protocolar, es decir no están al frente de pacientes.
El caso de la legislatura provincial es particular, ya que se señaló que hubo un acuerdo para que el poder legislativo solicite al Ministerio de Salud la inclusión de los legisladores mayores de 60 años entre los grupos prioritarios. La legisladora del Frente de Izquierda Noel Argañaraz desmiente que esto haya sucedido así “Casi al finalizar la reunión de Labor Parlamentaria del miércoles 10, el vicegobernador Calvo y el propio Fortuna llevaron a la mesa la idea. Algunos legisladores plantearon reparos y otros acordaban con la idea, pero no hubo resoluciones ni se volvió a hablar del tema, al menos en reuniones formales donde el Frente de Izquierda haya participado. Si hubo algún acuerdo para ‘invitar’ a los legisladores, como lo señala García Elorrio, fue por fuera de los canales institucionales de la Legislatura, y sería sumamente grave ya que estaríamos ante componendas acordadas a espaldas del pueblo. Un nuevo ejemplo de cómo los legisladores y funcionarios se sienten parte de una casta privilegiada.”
Otro de los que recibieron la vacuna es el legislador antiderechos García Elorrio. En su defensa, señala haberlo hecho el día jueves 18 de febrero por su condición de docente universitario, a pesar de la invitación de la legislatura. Lo raro es que recién el día 19, el día que salto el escándalo de las vacunaciones vip, la facultad de Derecho comunicó oficialmente que había elevado el pedido con el listado de docentes activos mayores de 60 años para poder vacunarse. Aparentemente no serían los únicos legisladores que habrían accedido a vacunarse, pudiendo haber algunos menores de 60 años entre ellos.
Otro de los vacunados que salió a la luz es el Secretario General del sindicato docente, UEPC, Juan Monserrat, quién alegó ser parte de los 2100 docentes mayores de 60 años que fueron vacunados. Esto causó indignación en gran cantidad de docentes que saben que Monserrat hace alrededor de 25 años que no se encuentra frente a un curso. Monserrat es Secretario General desde 2009, pero fue ocupando distintos cargos que le permitieron ir obteniendo licencias gremiales desde mediados de los años 90. También se vacunó el Secretario Adjunto Oscar Ruibal, quién al igual que Monserrat, hace décadas que no se encuentra frente a un curso.
En tanto, hoy lunes se conoció que dos escuelas debieron cerrar sus puertas debido a docentes contagiados y se comenzaron a realizar lo hisopados al personal que tuvo contacto con las personas contagiadas. En las escuelas estalló la indignación ya que mientras la conducción de UEPC usufructúa su cercanía al poder para acceder a la vacuna y no toma medidas elementales para que se garanticen las condiciones sanitarias, decenas de miles de docentes deberán sostener la presencialidad sin acceder a la vacunación ni contar con insumos básicos de bioseguridad.
Otro de los casos polémicos es el de Matías González, nieto del legislador González, de tan sólo 28 años de edad, quién hizo pública su vacunación en las redes sociales. El motivo de la inoculación del joven se debería a que es técnico informático del Ministerio de Salud. Sin embargo, su vacunación se realizó el 7 de enero, 10 días después de que llegaran las primeras vacunas a la provincia y cuando no la habían recibido aún miles de médicos, enfermeros ni camilleros.
En San Francisco del Chañar, al norte de la provincia, fue vacunado el intendente, Marcelo Eslava, de 58 años. Eslava, hermano del legislador Gustavo Eslava y padre de Emilia Eslava, también legisladora, y de Federico Eslava, quien está a cargo da la seccional Córdoba de Vialidad nacional, señaló que “iban a tirar la dosis y me la dieron a mí”.
Resulta escandaloso que los poderosos y sus amigos conviertan el acceso a la vacunación en un privilegio, mientras decenas de miles esperan la llegada de las vacunas y se exponen al contagio. No puede haber usuarios de primera o de segunda cuando se trata del acceso a la salud pública, y mucho menos en el contexto de una pandemia que ya dejó más de 51.000 muertes en y el aumento de la precariedad de la vida de millones de trabajadores que ven deteriorarse su calidad de vida.