Con la corrida cambiara del jueves pasado los bancos ganaron millones en una sola jornada, lo cual no se traduce en beneficios más que para un grupo minúsculo de especuladores. Quienes mantenemos abiertas las sucursales nos preguntamos, ¿al servicio de quien deben estar?
Lunes 3 de septiembre de 2018 09:17
Un jueves que comienza con un “mensaje tranquilizador” de Macri; los especuladores lo reciben, pero como entre gorilas no se van a andar comprando bananas verdes, salen corriendo al mercado a pedirle al Banco Central (BCRA) que les venda (de onda) unos 300 millones de dólares a $ 31,60, que luego terminaron sacando al mercado a $ 34,7 en cuestión de horas. En resumen en dos horas ganaron $ 841.000.000, bastante mas de lo que sale la hora de cualquier trabajador, ¿no?
Pues bien, ¿quiénes fueron los que ganaron con esta movida? Sí, los bancos. ¿Quiénes perdieron? Sí, las y los trabajadores, jubilados, jóvenes y cualquier otro que no tenga unos cuantos millones de dólares en una cuenta off shore por si el negocio no le sale. Desde el lobby mediático nos quieren convencer de que el derrame quizás algún día nos toque la cara.
De acuerdo a informes del BCRA, hasta mayo de este año con un dólar que oscilaba entre 23 y 25, los bancos habían ganado por diferencia de cotización con relación al año anterior, la nada despreciable suma de 6184 millones de pesos. A la vez que su ganancias totales, que en especial se vieron incrementadas por diferencia de cotización e inversión en bonos del estado a tasas elevadas, se incrementaron un 76% con relación al año anterior. Podemos suponer que esos números solo se incrementaron con la corrida de los últimos días con un dólar que llego a pasar los $ 40.
Si los bancos ganan, ¿ganamos todos?
Bueno, si uno le creyera a Macri y a sus ministros podría pensar que sí. Viendo estos números, escuchando las publicidades de todos los bancos que buscan “acompañarte” a concretar tus sueños, que te proponen tu primer auto, tu primera casa, te dicen que uses la tarjeta que suma puntos... no se puede decir que todo sumado no es convincente. Pero recordemos que ni los bancos le creyeron a Macri.
La realidad parece ser otra. Los créditos hipotecarios que ofrecían para tu primera casa eran ajustados al valor del UVA, que es un instrumento de actualización de precios que esta íntimamente ligado al precio de la construcción de un metro cuadrado de vivienda y se actualiza por el índice de precios al consumidor, o sea por inflación. El préstamo se dejo de calcular en pesos y se comenzó a calcular en unidades UVA, sencillamente se tomaba la cantidad de dinero prestado por el banco y se dividía por el valor del UVA del día y resultaba en cuantas unidades habías tomado de deuda. El problema es que en 2016 el UVA estaba en $ 14,14 hoy esta en $ 25,9.
Un ejemplo: alguien que en julio de 2017 solicito un préstamo de $ 1.165.500 que correspondía a 59.92 unidades de UVA a $ 19.46, pagaba una cuota de $ 6.362. La tasa era de UVA+ 5.54 %. Ese mismo crédito en julio del 2018, habiendo pagado ya mas de $ 70.000, con una UVA que se fue a $ 24.62, debe $ 1.454.303. O sea, debe casi $ 300.000 pesos mas de lo que el banco le presto al inicio, pago mas de $ 70.000 y todavía le quedan 29 años para seguir pagando con una tasa que sube de acuerdo a la inflación.
Este tipo de créditos se utilizan también para la compra de automóviles, aunque esa cartera no se desarrollo demasiado.
Con la ultima devaluación, la UVA fue escalando, pero no es la única que escaló. En un país de tasas altas, los bancos pagan altas tasas por los depósitos en pesos que reciben, pero a a la vez cobran tasas mucho mas altas por el dinero que prestan, las tasas en tarjetas de crédito estarían por ubicarse arriba del 120% anual. Hasta acá llego el sueño de Marcos y Claudia de seguir sumando puntos con el Banco Galicia.
El otorgamiento de créditos hipotecarios cayó un 40% en el último trimestre. Los tenedores de prestamos UVA están viendo que las cuotas se incrementan por encima de los salarios e incluso la deuda podría comenzar a superar el precio de las propiedades. Las altísimas tasas de tarjeta de crédito, con sueldos que cada vez se hacen más magros, hacen que todo se transforme en una espiral de pagos mínimos y de deudas que crecen hasta lo impagable. Entonces, ni casa, ni auto, ni esparcimiento. Pero los bancos ganan millones en la timba dólar vs. bonos.
Qué actores juegan en todo esto
Dujovne esta viajando a negociar los términos que le impone el FMI al plan de ajuste del gobierno. La excusa de un déficit cero es ideal para avanzar con despidos dejando a miles de trabajadores en las calles que se suman a los miles más que ya perdieron sus trabajos. Pero la deuda sigue creciendo, la fuga de capitales continúa y el salario real sigue cayendo con cada centavo que sube el dólar empujado por el negocio de los grandes bancos. Siendo que el 15 % del Presupuesto esta destinado al pago de los interés de la deuda.
El Fondo Monetario Internacional (FMI= no es un ente abstracto, es una corporación dirigida por los países imperialistas que necesitan una clase obrera derrotada, sin derechos y con un sueldo en dólares inferior a los que pagan en sus países de origen, para que su brazo precarizador cruce las fronteras y tengan los mayores beneficios instalándose aquí. ¿Como operan?, exactamente así, recetas de ajuste, dólar flotante, remesas al exterior que fuguen el dinero que “prestan” y gobiernos cómplices que impongan el plan.
Ante el avance del ajuste, los gremios que se dicen opositores no están llamando a planes de lucha conjunto. Las conducciones gremiales que en estatales, telefónicos, docentes, subtes, bancarios, camioneros, se consideran opositoras, siguen a la CGT en su llamado a parar dentro de un mes. Un mes en el que día a día se van a seguir fugando dólares al exterior y el tipo de cambio no se sabe donde se va a ubicar. O directamente traicionan como en Telefónicos y Subte, que aceptan paritarias a la baja y firman dejando pasar suspensiones, despidos, persecución sindical y el empeoramiento de las condiciones de trabajo.
¿Qué banca necesitamos?
Las entidades financieras cumplen un rol clave en la transferencia de remesas al exterior. Principalmente de las ganancias generadas con la bicicleta financiera. De los 10 bancos principales de la Argentina, 6 son extranjeros y concentran el 70 % de los depósitos del sistema financiero y poseen el 55 % de los activos. Mantienen en absoluta reserva el origen de estos fondos, los valores, su circulación y titularidad.
La banca privada extranjera, en el 2001 concentró el 75 % de los montos transferidos al exterior. Los grandes especuladores buscan refugio en estas entidades.
Una banca estatal única, bajo control de un comité de trabajadores, pondría al servicio de la clase todas estas ganancias que han acumulado los bancos a costa de la especulación y del ahogamiento financiero en un sistema de ahorro nacional canalizado hacia inversiones que respondan a las necesidades de infraestructura, vivienda, salud y educación. Esto en conjunto con el monopolio del comercio exterior, evitaría la fuga de capitales, la especulación y el vaciamiento de recursos que provoca el ahogo financiero de quienes generamos los ingresos.