Merkel y Macron tuvieron un encuentro bilateral este domingo en el que dieron detalles del plan para fortalecer la Unión Europea, sobre todo en materia de política económica y seguridad. Con un presupuesto propio para la eurozona y un ejército común intentarán hacer frente a los euroescépticos.
Lunes 19 de noviembre de 2018 12:01
¿Sólo una expresión de deseo?
Angela Merkel y Emmanuel Macron continúan en su línea ofensiva de una mayor integración europea ante el “nacionalismo y el fanatismo” que se expresa tanto puertas afuera como adentro del bloque europeo. El plan incluye una profundización de la eurozona, mayor vigilancia en las fronteras y hasta un ejército propio, desafiando a Donald Trump, socio principal de la OTAN y que ya se mostró crítico de la iniciativa.
La canciller alemana y el presidente francés tuvieron este domingo una reunión bilateral en Berlín antes de las próximas elecciones al Parlamento Europeo que serán dentro de seis meses.
"Debemos trabajar con vistas a crear un día un auténtico ejército europeo", dijo Merkel a los eurodiputados la semana pasada, después de la conmemoración del centenario en París del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Según la canciller, unas fuerzas armadas comunitarias "demostrarían al mundo que nunca más habrá guerra entre países europeos", y sería "un buen complemento" a la OTAN.
Por su parte, Macron afirmó que si los europeos aumentan el presupuesto militar es para "construir" su autonomía, no para "comprar armas estadounidenses", frente a los dichos de Trump quien consideró "muy insultante" que presidente francés propusiese un ejército europeo "para protegerse a sí misma de EEUU, China y Rusia". Sumado al ejército europeo, Merkel propuso un "Consejo de Seguridad" de presidencia rotatoria y mejorar la política exterior comunitaria.
En cuanto a la política económica, la canciller alemana expresó que hay que seguir trabajando en el plan presentado por Francia y Alemania en junio pasado en Meseberg, que establecía centralmente la creación de un presupuesto para la zona euro, que financie inversiones y ayude a estabilizar la zona euro al margen del presupuesto plurianual de la Unión Europea. Además, afirmó que es "imprescindible" establecer un impuesto digital y desarrollar las nuevas tecnologías para hacer frente a potencias como China.
Macron, por su parte, aludió, al igual que hizo en un discurso previo ante el Bundestag, la Cámara baja del Parlamento alemán, con motivo del Día de Duelo Nacional, a la "responsabilidad franco-alemana para preparar el futuro y refundar Europa" para hacerla más soberana y unida, ya que “existen muchas potencias que quieren frenar a Europa” y que pretenden poner a sus miembros los unos contra los otros. En este orden mundial, que hay que tomarse muy en serio, "nuestra verdadera fuerza reside en la unidad" afirmó.
Según el presidente francés, la UE tiene que aceptar que existen "ritmos diferentes" y alianzas determinadas, pero que éstas se deben crear siempre "en un espíritu de transparencia mutua" y teniendo en consideración "los intereses de una Europa unida".
Criticó que la política de fronteras, la defensa común, el mundo digital y la independencia monetaria son ámbitos descuidados por las leyes europeas y afirmó que la UE "aborda estos temas con el temor de un principiante".
La propuesta de eje franco-alemán fue enviada el pasado jueves al resto de los socios europeos. España e Italia serían los más entusiasmados, no así Holanda y Finlandia que pusieron más reparos. El acuerdo sobre las características de esta nueva UE deberá estar antes de mayo, cuando sean las elecciones europeas.
Para Macron "desde Europa llegan nuevos enfoques en el multilateralismo en lo que respecta al comercio, a la política de seguridad, a la política migratoria y a la política medioambiental". "Europa, y en su centro la alianza germano-francesa, tiene la obligación y la tarea de no dejar que el mundo se vea abocado al caos y de conducirlo hacia una senda pacífica", afirmó. Para ello, reiteró, "Europa debe conquistar una mayor soberanía" y no darse por satisfecha con un papel subordinado en la política mundial.
Habrá que ver hasta qué punto los planes de Merkel y de Macron logran imponerse en el bloque europeo frente al crecimiento de las variantes populistas de la extrema derecha y el crecimiento de los nacionalismos. El enfrentamiento con Trump, sobre todo en relación a la seguridad, expresa la voluntad del eje franco-alemán de fortalecer la UE y, a su vez, sus posiciones de poder dentro de ésta. Difícil en un mundo que continúa atravesando una crisis económica y un reordenamiento mundial. Ni Merkel ni Macron gozan de popularidad en sus propios países, es una incógnita cómo se afianzarán a nivel europeo en un bloque cada vez más debilitado, cuyo botón de muestra es el brexit, y que no avisora un futuro alentador.