La semana pasada el puntano Alberto Rodriguez Saá se reunió con Cristina Fernández en el Instituto Patria.
Miércoles 19 de abril de 2017
Como dice el dicho popular Dios los cría y el viento los amontona, Rodriguez Saá y la ex presidenta Cristina Fernández se reunieron en el Instituto Patria. El motivo, de acuerdo a testimonios de gente cercana a ambos dirigentes, sería la política actual de Cambiemos, que está llevando a que los peronistas se junten dejando las diferencias de lado.
En el caso puntual de la dupla Rodriguez Saá-Cristina Fernández, la diferencia tiene su origen en el año 2001 cuando Adolfo Rodriguez Saá asumió interinamente la presidencia del país. Su efímera jefatura se vio frustrada por la falta de apoyo de la gran mayoría de los gobernadores del PJ, entre los que se encontraba Néstor Kirchner.
La inquina aumentó, cuando el mismo Duhalde decidió apoyar al patagónico en las elecciones del 2003, lo que llevó finalmente a Kirchner como primer mandatario.
A partir de ese momento todo el clan Rodríguez Saá se transformó en acérrimo opositor del gobierno nacional durante los doce años kirchneristas.
Pero, como decía el general Perón: “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista” y para cumplir con esta premisa los interlocutores de ambos lados pusieron manos a la obra y comenzaron la “operación reconciliación”.
Fueron de la partida por el lado de los Rodriguez Saá, y para reforzar lo que se conoce como el “clan puntano”, Nicolás Rodriguez Saá, sobrino del gobernador, militante de la Juventud Peronista en Malvinas Argentinas, liderada por el intendente Leonardo Nardini, y flamante director de la Casa de San Luis en Capital, cargo al que llegó por la designación de su tío Alberto. En tanto, como voceros de Cristina estuvieron Oscar Parrili y Guillermo Moreno.
Como en todo proceso pre electoral de a poco comienzan a tejerse alianzas, negociaciones que deben confluir en beneficios para ambas partes. Cabe preguntarse entonces qué es lo que podría unir a Cristina Fernández con Alberto Rodriguez Saá.
La ecuación no es demasiado compleja, Rodriguez Saá ve amenazado su feudo por la presencia de Claudio Poggi, quien surgió del mismo espacio político y fuera gobernador de esa provincia entre 2011 y 2015, que aspira a ganarle en los próximos comicios. Para evitar algo, que en principio parecería imposible, es que el gobernador puntano necesita sumar votos a sus huestes, y en esa parte es donde entra a jugar Cristina y los votos K que pudiera aportarle de concretarse algún tipo de frente.
Por esta necesidad territorial es que estratégicamente Edgardo Depetri y Carlos Castagneto, dos K puros con marcada influencia en esta área, acercaron a Enrique Ponce, el alcalde de San Luis que sería una pieza clave en todo este engranaje peronista.
Cristina por su parte, comenzaría de a poco a sumar gobernadores a su lista de aliados, como para empezar a proyectar su candidatura a senadora.
Los tiempos pre electorales dejan al descubierto los rejuntes menos pensados, por eso hablar de "leales" y "traidores" dentro del peronismo suena, en principio, poco creíble, habida cuenta de las uniones que se vienen.