Desde una posición de privilegio quieren votar el hambre de millones. Sólo los diputados del Frente de Izquierda cobran como un trabajador.
Lunes 18 de diciembre de 2017 14:35

En junio de este año los diputados nacionales percibieron un nuevo aumento sobre sus abultados sueldos. Entonces el presidente de la Cámara, Emilio Monzó, firmó la resolución que implicó una suba de los sueldos brutos de $127.000 a $137.610. Fue con el aval de los bloques peronistas y de Cambiemos.
Los gastos de representación aumentaban en un 100%, pasando de $10.000 a $20.000; y a esto se añadía un incremento en los canjes por dinero de los tramos terrestres y aéreos no utilizados. Con la modificación, estos últimos escalaron de $19.300 a $40.000.
En neto, esto representa sueldos que parten de los $95.000 y ascienden varios miles, en caso de percibir compensación por “desarraigo” (para los que viven a más de 100 km.). Ni hablar de todo lo que embolsan anualmente en concepto de pasajes aéreos no utilizados.
En otras palabras, los diputados que votan a favor de la reforma previsional, ganan en solo tres días más de lo que un jubilado promedio cobra mensualmente.
El “bono compensatorio” que ofrece el gobierno ahora no compensa el robo a millones de personas que trabajaron toda la vida y ahora no pueden acceder ni a la mitad de la canasta básica. Además, se cobra por única vez, y el monto oscila entre $350 y $750. Una oferta escandalosa cuyo rechazo se volvió a expresar en las calles.
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Sólo la izquierda denuncia estos “dietazos”. Los diputados del PTS en el Frente de Izquierda, como Nicolás del Caño, cobran como un trabajador docente y destinan el resto a las luchas de los trabajadores. Cuando llegaron al Congreso, presentaron un proyecto en este sentido, que fue rápidamente archivado por el resto de las fuerzas políticas.
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Los miembros de los partidos mayoritarios legislan a favor de los empresarios. Desde esa posición, quieren votar jubilaciones de hambres para millones de personas. Sólo la movilización popular puede frenar este ajuste.