En abril de 2016 el haber mínimo alcanzaba para comprar 60 kilos de asado, mientras que en julio de este año sólo 38 kilos. Es decir 22 kilos menos. Esta caída deja en evidencia el derrumbe del poder adquisitivo del salario. El asado prometido por el Gobierno no llegó.
Martes 17 de agosto de 2021 21:42
¿Alcanza tu salario para llegar a fin de mes? Es probable que pocos puedan responder que sí. El 80 % de los trabajadores percibió salarios menores a $ 60.000 en el primer trimestre del año, según informó el Indec. Los trabajadores del organismo (Junta Interna Ate Indec) calculan una canasta de consumos mínimos para poder cubrir los gastos del mes, en el mismo período fue de $ 89.000.
La inflación carcomió los ingresos de los trabajadores, y las paritarias se negociaron por debajo de la suba de precios. Los salarios de los trabajadores registrados privados están un 21 % por debajo de los de 2015, y en el sector público el derrumbe se acerca al 30 % en términos reales.
Una forma de graficar el deterioro del poder de compra es analizar cuántos kilos de asado se podían comprar con un salario mínimo vital y móvil o con un salario promedio (RIPTE) en 2016 y cuántos kilos se pueden comprar ahora. Alerta Spoiler: la promesa oficial de volver a comer asado fue puro humo.
Salario muy mínimo para comer asado
En abril del 2016 con un salario mínimo vital y móvil se podían comprar 60 kilos de asado, en abril de 2017 alcanzaba para 67, en el mismo mes del 2018 se mantuvo en 67 y en el último año del macrismo tras la llegada del FMI y la crisis cayó a 57 kilos.
Bajo el Gobierno de Fernández en abril del 2020 un haber mínimo alcanzó para comprar 52 kilos de asado y en abril de este año se desplomó a 37 kilos.
¿Qué pasa si se considera un salario promedio? Si se elige un salario promedio (Ripte: Remuneración Imponible para el Trabajador Estable), en abril del 2016 se podían comprar 176 kilos de asado, en el mismo mes del 2017 alcanzaba para 188 kilos, en abril del 2018 para 204 kilos, y en el mismo mes del 2019 descendió a 180 kilos.
En abril del 2020 con un salario promedio se podían comprar 176 kilos de asado, mientras que en abril de este año cayó a 127 kilos.
Se consideraron los precios de kilo de asado que publica el Indec para el Gran Buenos Aires, pero en otras regiones los precios fueron más altos.
El aumento de los precios impactó en el consumo. El kilo de asado aumentó un 82,9 % en 2020, según el Indec, mientras que la inflación fue de 36,1 %. En tanto, el salario mínimo solo subió un 22 % en el mismo período. Ese mismo año, la Cámara de la Industria y Comercio de las Carnes (Ciccra) informó que el consumo de carne vacuna por habitante cerró en 49,7 kilos anual, el nivel más bajo del último siglo, pese a que la faena de animales aumentó 0,6 % interanual hasta las 14 millones de cabezas.
El Salario mínimo vital y móvil en junio alcanzó los $ 25.272, un monto que está por debajo de la canasta de indigencia que en el mismo mes fue de $ 28.414, según el Indec.
Ante la caída del poder de compra, es urgente la recomposición salarial para recuperar todo lo perdido y que se actualicen por la inflación. El salario mínimo no puede ser menor a la canasta familiar. Según la estimación de la Junta Interna de Ate Indec, la canasta de consumos mínimos al 31 de julio fue de $ 106.361.
Las vaquitas son ajenas
Ante la suba de precios de la carne, en mayo el Gobierno decidió la suspensión de las exportaciones de carnes por treinta días, donde las patronales ganaderas respondieron con un lock out. En lo que va del año (hasta julio), según el Indec, el kilo de asado subió 28,4 % por debajo de la inflación general (29,1 %), pero otros cortes aumentaron hasta un 46,2 % como la paleta, o la carne picada común, 42,8 %.
Por su parte, se detectaron maniobras de evasión impositiva en las operaciones de exportación, según trascendió en los medios. Esto fue lo que impulsó al oficialismo a decidir esta medida.
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Este sábado el Gobierno publicó el sábado el Decreto 513/2021 que flexibilizó la restricción a la exportación de carne y habilitó las exportaciones de carne kosher a Israel con un cupo de 3500 toneladas mensuales. A la vez el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, le entregó al Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) su proyecto de Plan Ganadero Nacional. Este miércoles se realizará una reunión de la Mesa de Carnes del CAA para analizarlo.
Se trata de una industria concentrada en pocas manos. Según un informe del año 2018 del Ministerio de Economía, en las cabañas, cría, recría e invernada existían 205 mil establecimientos, pero sólo el 5 % de los establecimientos concentraban el 40 % de las cabezas. En la etapa industrial, los diez primeros frigoríficos concentraban el 20 % de la faena.
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En la exportación, la concentración es mayor. El Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) agrupa a las principales firmas. Las principales compañías son Compañía Bernal, Coto, JBS, Swift, Ecocarnes, Grupo Beltrán, American Meet Company, Frigoríficos Rioplatense, Carne Hereford S.A., Arrebeef, entre otras.
Los controles del Gobierno son impotentes para disminuir los precios porque mantienen sin cambios el poder estructural de los ganaderos, de los frigoríficos y los exportadores. Son necesarios comités donde participen los trabajadores de las empresas frigoríficas junto con los consumidores populares para un verdadero control de precios para evitar las maniobras de los empresarios que remarcan, junto a otras medidas como el monopolio estatal del comercio exterior y poner en discusión la expropiación de los grandes terratenientes y su hacienda.
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