Las declaraciones de los dirigentes de la CGT en los medios este fin de semana, dejan en evidencia la interna de la central.
Juana Galarraga @Juana_Galarraga
Domingo 4 de febrero de 2018 19:55

“Algunos dirigentes se creen que son artistas de televisión. Faltan al consejo directivo y van a hablar mal de la CGT a la tele. Responden a otros intereses”. Las palabras corresponden al secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicios, Garages, Playas de Estacionamiento y Lavaderos, Carlos Acuña. El miembro del triunvirato que conduce la CGT se refirió a su par, Héctor Daer, en declaraciones a Radio Diez, ocasión en la que remató: “Antes le decían carneros”.
Las acusaciones que dejan cada vez más al desnudo la fisura abierta entre la conducción de la central sindical, se dan en el contexto de la “preparación”, entre muchas comillas, del acto que se realizaría (la fecha aun está por verse) el 22 de febrero.
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La convocatoria a una marcha y acto el día en que se cumple el sexto aniversario de la Masacre de Once, fue motorizada por Camioneros. En el reciente consejo directivo al que Acuña hace alusión, una de las ausencias más notables fue la de Daer, secretario general de la Asociación de Trabajadores de Sanidad Argentina. En aquella jornada, la CGT decidió plegarse a la movida de fines de febrero con los Camioneros de Moyano. Finalmente, Daer sostuvo que el acto que se realizará tiene que ver con un reclamo sectorial y se bajó. Tal definición, suscitó las acaloradas declaraciones de Acuña.
Juan Carlos Schmid, el tercer miembro del triunvirato, también habló sobre el tema. En diálogo con FM Milenium sostuvo que Daer “tiene diferencias con nosotros en el sentido de la reacción, comparte el diagnóstico pero no con la reacción”.
El diagnóstico ante el que la conducción sindical planea efectuar una medida de protesta tibia, sin paro y tardía, es el que padecen millones de trabajadores con la suba de las tarifas. Además, el arranque del año trajo consigo una nueva ola de despidos en el Estado y también en el sector privado. Por otro lado, la discusión paritaria se avecina y ya se sabe que el Gobierno planea imponer un techo miserable del 15% y sin cláusula gatillo.
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Ante todo este panorama, los trabajadores han mostrado disposición a la lucha y resisten, sin el acompañamientos de las conducciones de sus sindicatos, los planes de ajuste de Cambiemos. Ya lo demostraron los trabajadores de la UEP en La Plata, los del INTI, los del Hospital Posadas, los mineros de Río Turbio y los fabriqueros de Fanazul, entre otros conflictos vigentes.
Carneros son todos, Acuña no lo puede ocultar. Todos han dejado pasar los ataques del Gobierno al pueblo trabajador, haciendo honor a una tregua incesante. Habían incluso, negociado la reforma laboral que el Ejecutivo tuvo que postergar ante la enorme muestra de repudio que se expresó en las calles el 14 y el 18 de diciembre ante la contrarreforma previsional.
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Por eso es probable que ante esta jornada que planean realizar con Camioneros, los dirigentes intenten tomar todas las medidas pertinentes para que el escenario no se vea rodeado de muestras de furia y descontento, como sucedió en aquel marzo también caliente, de 2017. El atril de la CGT volando por el aire en este contexto de debilidad y caída de la imagen del Gobierno y de mayor deslegitimación de la cúpula sindical, puede acarrear consecuencias peores que en aquel momento.
Daer no se quedó con la boca cerrada y salió a responderle a Acuña por la misma emisora. "Acuña hizo adjetivaciones que nada que ver”, sostuvo, “si hay algo que defiendo a ultranza son los convenios colectivos de trabajo. Jamás diría que un miembro del movimiento obrero defiende a los patrones, son agravios gratuitos. Lo peor que se puede hacer es perder el equilibrio".
Nuestra misión como representantes del sector trabajador es velar por la mejora constante de sus condiciones de vida. No podemos distraernos con acciones espasmódicas que responden a un interés personal, sin una estrategia colectiva.
— Hector Daer (@hectordaer) 3 de febrero de 2018
Las manifestaciones públicas de los tres dirigentes de la CGT, dejan cada vez más expuesta la fractura de la central. Más allá de sus declaraciones sobre la defensa de los trabajadores ante la embestida del Gobierno, la ruptura del triunvirato toma forma alrededor del tira y afloje con Cambiemos. No se trata de diferencias sobre cómo combatir mejor y enfrentar las medidas antipopulares del gobierno de los ricos. Se trata de diferencias sobre cómo maniobrar entre el descontento de los trabajadores y evitar que los desborden. Por otro lado, la relación del los sindicalistas con el Gobierno ha tomado otro color o mejor dicho, ha subido de temperatura a partir del reavivado caballito de batalla de Cambiemos, sobre el combate a las mafias de los sindicatos. Si bien el Gobierno viene agitando esa “bandera” desde hace bastante tiempo, las denuncias que cercan a Moyano implican una escalada que obligó al Camionero a impulsar el acto del 22.
Marcos Peña participó este domingo del programa de la diva de los almuerzos, Mirtha Legrand y allí reafirmó la línea oficial. "Vamos a madurar como país cuando funcionen las instituciones, somos todos ciudadanos iguales ante la ley", señaló en relación a las denuncias por corrupción contra algunos sindicalistas, en particular contra Moyano. "Por más que amenacen y hagan marchas, la justicia no va a parar con las investigaciones en curso eso no va más", sentenció Peña.
Daer además, se mostró procupado por el futuro de la CGT. Sostuvo que si no está garantizada la unidad, "hay que hacer un congreso de la CGT y nombrar una nueva conducción".
"La mayoría de las organizaciones sindicales no concurrieron al consejo directivo", que se reunió el miércoles y definió participar de la movilización de los camioneros. "El movimiento obrero, y esencialmente la CGT, no pueden tener una estrategia parcial, espasmódica, que a veces no tiene clara su agenda", criticó Daer en alusión al 22.
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Los argumentos resultan flacos y poco creíbles. La agenda es clara y está marcada por el ataque del Gobierno a los trabajadores vía despidos, tarifazos y el desmoronamiento del poder de compra del salario y las condiciones de vida de los sectores populares todos los días. Los trabajadores en lucha y el sindicalismo combativo, señalan desde cada conflicto la necesidad de un paro general y de la unidad de todos los que luchan, perspectiva a la que la conducción sindical de conjunto, (tanto las afines a Cambiemos como las de corte kirchnerista), se resisten.