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Red Internacional
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DEUDA Y CORONAVIRUS. De CFK a Larreta y Gerardo Morales: todos unidos para asegurar el pago de la deuda pública

La Vicepresidenta y los gobernadores acompañaron al ministro Guzmán y Alberto Fernández en la presentación de la propuesta de pago. La foto de hoy es una postal de la unidad para seguir pagando a costa de las futuras generaciones.

Diego Iung @IungDiego

Jueves 16 de abril de 2020 22:00

Fotografía: Presidencia de la Nación

Pasaron dos meses desde que Cristina Kirchner planteaba, desde Cuba, que la deuda que había tomado el gobierno de Macri era ilegal porque habría sido utilizada, básicamente, para financiar la fuga. También llegó a plantear en aquella ocasión que era necesario que fuera investigada, ya que de comprobarse esto, se trataría de una violación del propio estatuto del Fondo Monetario inclusive.

Un país en emergencia y recursos que se fugan

Pocas semanas después el Coronavirus llegó a la Argentina y desde entonces,una situación que ya era grave en lo económico fue tomando contornos cada vez más críticos. Gran parte de los especialistas coinciden en la falta de insumos médicos que van desde camas en terapia intensiva hasta respiradores, pasando por la necesidad de contar con tests masivos para saber la verdadera cifra de contagios. A su vez, por todo el país son millones los que teniendo trabajos en negro o incluso nada más que changas no tienen ningún tipo de ingreso, teniendo que quedarse obligadamente en sus propias casas. El propio gobierno rechazó hace pocos días otorgarle el Ingreso Familiar de Emergencia a más de 4 millones de personas que lo habían solicitado. Es una situación que se agrava a medida que pasan los días. Aunque ahora se posterguen los pagos, se siguen destinando miles de millones a las empresas, mientras para los trabajadores y el pueblo pobre no reina más que la incertidumbre.
Las enormes sumas que ya fueron utilizadas en los pocos meses del gobierno de Fernández, bien podrían haberse utilizado para paliar algunas de estas urgencias.

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Todos juntos

Este jueves, Alberto Fernández reunió en una misma mesa a varios gobernadores. Desde Horacio Rodríguez Larreta, que se encontraba sentado justo a su izquierda, hasta Rodolfo Suárez y Gerardo Morales, gobernadores por Mendoza y Jujuy respectivamente.

Recordemos que Gerardo Morales viene siendo noticia en estos días por su gestión brutalmente represiva y persecutoria hacia los sectores populares. Notorio fue el caso delos trabajadores golondrina que quedaron varados de manera humillante en la terminal de micros de Mendoza, ya que el propio Gobierno de Jujuy se negaba a aceptar que volvieran en la provincia del norte. Es el mismo Morales el que publicó un video donde disponía que las casas de aquellos que hubieran vuelto a Jujuy desde cualquier procedencia serían precintadas con fajas rojas para “marcarlos” y que sean controlados por los vecinos para que no salgan. Tan medievales eran los métodos que buscaba imponer que finalmente tuvo que pedir disculpas públicas y retroceder de esta iniciativa.

El Gobernador Rodolfo Suárez recibía, también este jueves, una carta de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de esa provincia, instándolo a frenar los casos de violencia institucional que vienen aumentando, contando ya con miles de detenidos, y que tienen a la Policía de Mendoza como protagonista.

Ni que hablar de Horacio Rodríguez Larreta, un declarado enemigo de la Salud Pública, que ya venía siendo enfrentado por los residentes médicos antes de esta crisis y a quien hoy le vienen reclamando la falta de insumos básicos en los hospitales porteños para hacer frente al Covid-19.

Con todos ellos estuvieron sentados hoy Alberto Fernández y Martín Guzman, pero también Cristina Fernández. En esta están todos. El objetivo es claro. Mostrar una voluntad de todo del arco político, oficialismo y oposición, de que no hay ninguna voluntad de dejar de pagar la deuda externa. Las palabras con pretensiones de soberanía y la declarada voluntad de investigar que llegó a plantear la Vicepresidenta quedaron lejos en el tiempo. El no pago, como se ha planteado en este diario, nunca fue una opción.

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Invertir las prioridades

Más allá de la quita de intereses planteada, en un contexto donde incluso voces del mismo establishment a nivel mundial plantean que los países dependientes como la Argentina no deben verse obligados a pagar la deuda, el gobierno continúa afirmando su voluntad de pago, cargando todo su peso sobre las generaciones que vendrán.

Pero si la política de pagar hasta que duela ya dejaba de lado antes de esta crisis necesidades infinitamente postergadas sobre amplios sectores populares, esto es hoy mucho más grave. La vida de millones está en juego en hospitales hechos pedazos y el Ingreso Familiar de Emergencia de $ 10.000 no alcanza a sostener a una familia más que pocos días. En este contexto es que el planteo del no pago de una deuda ilegal, ilegítima y fraudulenta no puede ser una frase de ocasión, sino un acto elemental de preservación.

Esta propuesta, junto con la de imponer impuestos progresivos a las grandes fortunas, permitirían destinar esos recursos un Salario de Emergencia de $ 30.000 para aquellos que hoy se ven imposibilitados de trabajar. También podrían servir esos recursos para financiar un sistema de salud con todo lo necesario para hacer frente a la pandemia. Es cuestión de invertir las prioridades.

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